El especialista brasileño José Renato Chiari destacó que el futuro de la producción lechera tropical depende de utilizar animales adaptados al clima cálido y húmedo, combinando genética, manejo y eficiencia por hectárea

La producción lechera en regiones tropicales enfrenta desafíos completamente diferentes a los sistemas de clima templado. Temperaturas elevadas, humedad constante y alta presión de parásitos obligan a los productores a replantear el modelo productivo y apostar por animales capaces de responder eficientemente a esas condiciones ambientales.

Así lo explicó José Renato Chiari, asesor brasileño especializado en ganadería tropical, quien destacó que la clave de la eficiencia está en adaptar tanto el ambiente como el animal.

“Cuando trabajamos con un animal tenemos que ver cuál es la condición ideal para que viva. Podemos modificar el ambiente o adaptar el animal, pero lo ideal es trabajar ambos lados de la ecuación”, señaló.

Según el especialista, en regiones tropicales cálidas y húmedas se deben utilizar razas con tolerancia al estrés térmico, resistencia a parásitos y capacidad de transformar eficientemente los forrajes tropicales en leche.

En este contexto, Chiari destacó al Girolando como uno de los modelos genéticos más exitosos del mundo tropical. Este cruzamiento entre Holstein y Gyr combina productividad lechera con rusticidad y adaptación climática.

“El Girolando se encajó perfectamente para esas condiciones ambientales”, afirmó.

El desafío del calor y la ventaja de los pastos tropicales

Chiari explicó que el principal desafío para la producción animal en el trópico es la temperatura. Cuando el animal logra superar el estrés térmico mediante manejo adecuado, sombra, agua y confort, la respuesta productiva mejora significativamente.

“Si el animal supera el tema de la temperatura, responde”, sostuvo.

Sin embargo, el trópico también ofrece ventajas naturales importantes. La combinación de radiación solar, humedad y altas temperaturas favorece el crecimiento acelerado de gramíneas tropicales, permitiendo sistemas pastoriles altamente competitivos.

“Ese desarrollo rápido de forrajes es algo que solo el clima tropical tiene”, indicó.

El especialista remarcó que los sistemas lecheros modernos deben enfocarse no solamente en litros por vaca, sino en litros de leche producidos por hectárea, especialmente porque la lechería compite directamente con cultivos agrícolas como soya, maíz o caña de azúcar.

“Tenemos que comparar actividad por actividad y analizar qué produce más económicamente por área”, explicó.

“La lechería tropical moderna apuesta por razas adaptadas, sistemas a pasto y aprovechamiento energético para aumentar productividad, reducir costos y responder a las condiciones climáticas de Sudamérica”

Razas lecheras tropicales predominan en Sudamérica

En gran parte de Sudamérica, las razas adaptadas al trópico han ganado protagonismo debido al crecimiento de la producción en zonas cálidas.

Entre las principales destacan:

  • Girolando: principal raza lechera tropical de Brasil, reconocida por combinar alta producción con resistencia al calor.
  • Gyr lechero: raza cebuina especializada en leche, ampliamente utilizada en cruzamientos.
  • Pardo Suizo tropicalizado: valorado por rusticidad y buena calidad de leche.
  • Jersey tropicalizada: utilizada por su eficiencia alimenticia y sólidos lácteos.
  • Cruces Holstein x cebú: frecuentes en sistemas tropicales de doble propósito.

Brasil lidera el desarrollo genético tropical, especialmente con programas de mejoramiento de Girolando y Gyr Lechero, modelos que hoy se expanden hacia otros países latinoamericanos.

Bolivia tiene potencial para crecer en consumo y producción

Chiari considera que Bolivia posee una enorme oportunidad para expandir su producción lechera debido a su bajo consumo per cápita, estimado entre 60 y 70 litros anuales por habitante, muy por debajo de países como Brasil o Estados Unidos.

“Existe posibilidad de aumentar el consumo y también de producir mucho más leche”, señaló.

El especialista destacó además el valor social de la leche en la nutrición infantil y el desarrollo cognitivo.

“La leche ayuda en la formación del cerebro de los niños y mejora la parte cognitiva. Es un programa social”, afirmó.

Otro aspecto estratégico es el aprovechamiento energético del estiércol bovino mediante biodigestores, permitiendo producir fertilizantes orgánicos y generar biogás para reducir costos energéticos en las fincas.

Con disponibilidad de tierras, clima favorable para pasturas y crecimiento de la demanda interna, Bolivia podría consolidarse como un importante productor lechero tropical si logra combinar genética adaptada, manejo eficiente y tecnología orientada al confort animal y sostenibilidad productiva.

Redacción: Publiagro