Sistemas inteligentes permiten anticipar problemas, mejorar el bienestar animal y aumentar la rentabilidad

La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una herramienta “futurista” para convertirse en una realidad aplicada dentro de la producción animal. Actualmente, su uso se está integrando de manera concreta en granjas avícolas y porcinas, con el objetivo de mejorar la productividad, reducir costos y optimizar la toma de decisiones. En sistemas intensivos como los de aves y cerdos, donde pequeñas variaciones pueden generar grandes impactos en los resultados, la IA se vuelve especialmente valiosa.

En este contexto, el ingeniero Edwin Durán, docente de la Universidad Privada Boliviana (UPB), explica el amplio alcance de esta tecnología: ¨para el análisis de datos, para el análisis de los resultados de obtención de datos, tanto de alimentación, de estado de salud, de consumo de medicamentos, de crecimiento. Realmente se puede decir, básicamente, para todo. Depende la cantidad de información que uno tenga, la calidad de información que uno tenga y el tipo de resultados, el tipo de información que uno quiere¨.

Optimización del procesamiento de información

Uno de los principales aportes de la inteligencia artificial es la optimización del tiempo en el procesamiento de datos. Actualmente, es posible, por ejemplo, tomar una fotografía de un cuaderno con registros manuales y convertir esa información en datos procesables sin necesidad de transcribirlos a herramientas como Excel.

Este tipo de aplicaciones permite reducir significativamente el tiempo de análisis, evitando procesos manuales y mejorando la eficiencia operativa. En ese sentido, la reducción del tiempo en el manejo de información se traduce directamente en mayor productividad para el productor.

Aplicaciones de la IA en avicultura

En la producción avícola, la inteligencia artificial se aplica principalmente en el monitoreo ambiental, el bienestar animal y la eficiencia productiva. Los sistemas modernos utilizan IA para analizar datos en tiempo real, como temperatura, humedad, dióxido de carbono (CO₂) y amoníaco, permitiendo ajustar automáticamente la ventilación, calefacción y enfriamiento dentro de los galpones.

“Para el análisis de datos, para el análisis de los resultados de obtención de datos, tanto de alimentación, de estado de salud, de consumo de medicamentos, de crecimiento. Realmente se puede decir, básicamente, para todo. Depende la cantidad de información que uno tenga, la calidad de información que uno tenga y el tipo de resultados, el tipo de información que uno quiere”

Esto representa un avance significativo frente a los controladores tradicionales, ya que no solo responden a cambios, sino que también pueden aprender patrones y anticipar situaciones.

Asimismo, el monitoreo del comportamiento mediante cámaras con visión artificial permite analizar:

  • La distribución de las aves en el galpón
  • Los niveles de actividad
  • Posibles signos de estrés o enfermedad

Por ejemplo, si las aves se agrupan en exceso, el sistema puede interpretar que existe frío o problemas de ventilación.

En cuanto a la alimentación, los algoritmos permiten optimizar la cantidad y frecuencia de suministro en función de variables como la edad, el peso esperado y la conversión alimenticia. Además, se utilizan modelos predictivos para estimar indicadores clave como el peso final, la mortalidad y el índice de conversión.

Uso responsable de la inteligencia artificial

A pesar de sus múltiples beneficios, también se advierte sobre la importancia de utilizar estas herramientas con responsabilidad. La inteligencia artificial está disponible incluso en dispositivos móviles, lo que facilita su acceso, pero también implica ciertos riesgos.

¨Es fundamental tener precaución al compartir información empresarial en plataformas gratuitas, ya que esta puede dejar de ser confidencial. Por ello, se recomienda un manejo cuidadoso de los datos, considerando que la información productiva es un activo estratégico de cada empresa¨.

Aplicaciones de la IA en porcicultura

En el caso de la producción porcina, la inteligencia artificial permite un enfoque más individualizado en el manejo de los animales. A diferencia de la avicultura, donde se trabaja con grandes grupos, en porcinos es posible realizar un monitoreo más específico.

Mediante cámaras y sensores, se puede identificar cada animal y realizar un seguimiento detallado de su crecimiento y estado de salud.

En la detección de enfermedades, los sistemas de IA analizan sonidos como la tos o patrones respiratorios, así como comportamientos anormales como inactividad o aislamiento. Esto permite detectar enfermedades respiratorias de manera temprana, antes de que se propaguen.

En cuanto a la alimentación, la IA facilita la implementación de sistemas de nutrición de precisión, ajustando las dietas según el peso real del animal, su etapa productiva y los objetivos de crecimiento. Esto contribuye a reducir desperdicios y mejorar la eficiencia alimenticia.

Redacción: Publiagro