En las vastas llanuras del Beni, donde el agua y la tierra se mezclan formando paisajes únicos, hay historias que no solo hablan de producción, sino de pasión, perseverancia y visión. Una de ellas es la de Miguel Majluf, reconocido empresario y productor, considerado uno de los pioneros en la crianza de búfalos en la región.
Aunque su actividad productiva es diversa —incluyendo ganadería bovina y agricultura— hay algo que lo distingue y lo emociona profundamente: su vínculo con el búfalo. No es solo un negocio, es una vocación que se ha construido con el paso de los años. “Nosotros tenemos la crianza de búfalo en el Beni y nos da un excelente resultado. Y es que criar búfalos se convierte en una verdadera pasión. Más allá de lo rentable que es”, señaló en entrevista con Publiagro.
Su historia con estos animales se remonta a más de tres décadas. Hace 36 años, cuando pocos apostaban por esta especie en Bolivia, Majluf decidió dar un paso diferente, guiado más por la intuición y la curiosidad que por la certeza. Fue así como inició una experiencia que hoy se ha consolidado como un referente en el sector.
“Importamos 20 hembras y tres toros. Y vino un amigo y obviamente a los amigos, no se les puede negar nada, me compró 10, entonces nuestro hato empieza con 10 vacas y un toro, porque él se llevó 10 vacas y dos toros”, cuenta entre risas, recordando aquellos primeros días llenos de entusiasmo y desafíos.

Más allá de la anécdota, lo que realmente marcó la diferencia fue descubrir el enorme potencial del búfalo en las condiciones propias del Beni. En una región caracterizada por extensas áreas inundables y suelos difíciles, donde el ganado bovino encuentra limitaciones, el búfalo abrió una nueva oportunidad.
“Nosotros teníamos campos que el ganado vacuno no entra y el búfalo ha permitido que esos campos que antes eran inoficiosos y no servían para nada, hoy se conviertan en campos hábiles y aptos para la crianza de ganado”, destacó.
Esa capacidad de adaptación no sólo transformó el uso de la tierra, sino también la visión productiva de la familia Majluf, que hoy mantiene una ganadería extensiva en el Beni, complementada con la crianza de búfalos en otra de sus propiedades.
Así, lo que comenzó como una apuesta distinta se convirtió en una historia de éxito, donde la innovación, el amor por el campo y la perseverancia se entrelazan para demostrar que, en el corazón del productor, la pasión es tan importante como la productividad.
Redacción: Publiagro



















