El certificado de origen, el registro en Senavex y el cumplimiento sanitario son pilares para abrir mercados externos con productos como el “oro naranja” del oriente

El achachairú, fruto emblemático del oriente boliviano, se perfila como una nueva oportunidad de exportación para los productores, siempre que se cumplan una serie de requisitos técnicos, administrativos y sanitarios establecidos por las entidades competentes.

De acuerdo con el Servicio Nacional de Verificación de Exportaciones (Senavex), el certificado de origen es uno de los requisitos fundamentales para iniciar el proceso exportador, ya que acredita que el producto es boliviano y permite acceder a mercados internacionales bajo condiciones preferenciales.

Sin embargo, este documento es solo una parte de un proceso más amplio. Para exportar achachairú —y cualquier otro producto agropecuario— el primer paso es que el productor o empresa esté legalmente constituido, contando con Número de Identificación Tributaria (NIT) y registro en el Servicio Plurinacional de Registro de Comercio (SEPREC).

Posteriormente, es obligatorio tramitar el Registro Único del Exportador (RUEX) ante Senavex, que habilita oficialmente a la empresa para realizar operaciones de comercio exterior. Este registro requiere documentación como el NIT, datos de la empresa, descripción del producto y designación de representantes legales.

Una vez habilitado, el siguiente paso es gestionar la Declaración Jurada de Origen y luego solicitar el certificado de origen para cada exportación. Este documento es clave para validar la procedencia del producto y cumplir con los acuerdos comerciales internacionales.

“Exportar achachairú y otros productos bolivianos exige formalización, certificación y cumplimiento de normas sanitarias, pasos fundamentales para competir en mercados internacionales”

En el caso específico del achachairú, al tratarse de un producto agrícola, también interviene el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), que exige certificaciones sanitarias para garantizar que el producto cumple con los estándares del país de destino. Estos requisitos pueden incluir controles fitosanitarios, trazabilidad y procesos de inocuidad.

Además, el exportador debe contar con documentación logística como factura comercial, documentos de transporte (guía aérea, carta de porte o conocimiento de embarque) y, en algunos casos, seguros de carga.

El proceso concluye con la declaración de exportación ante la Aduana Nacional, donde se verifica que toda la documentación esté en regla antes de autorizar la salida del producto.

Este conjunto de requisitos no solo aplica al achachairú, sino también a otros productos regionales como miel, café, granos y derivados agroindustriales, que ya avanzan en procesos de internacionalización.

En un contexto donde Bolivia busca diversificar su oferta exportable, cumplir estos pasos representa una oportunidad estratégica para los productores. La formalización, la calidad del producto y el cumplimiento normativo son hoy las claves para posicionar al país en mercados cada vez más exigentes.

Redacción: Publiagro