
Métodos como HPLC, ELISA y NIRS permiten diagnósticos más precisos y decisiones oportunas en granja

El avance en el diagnóstico y la comprensión de las micotoxinas se ha convertido en un eje fundamental para la sanidad y productividad en los sistemas de producción animal, especialmente en la avicultura. Estas toxinas, producidas por hongos que contaminan materias primas como el maíz y la soya, representan una amenaza silenciosa que puede afectar el desempeño productivo, la salud intestinal y el sistema inmunológico de las aves, muchas veces sin presentar signos clínicos evidentes en las etapas iniciales.
Según el doctor Carlos Mallmann, en los últimos años los avances en técnicas de diagnóstico han permitido una detección más precisa, rápida y confiable de las micotoxinas en los alimentos balanceados. Métodos como la cromatografía y las pruebas rápidas han facilitado la identificación de distintos tipos de toxinas, incluso en concentraciones bajas, lo que permite a los productores tomar decisiones oportunas para mitigar sus efectos.
“Las principales toxinas, van a causar daños económicos principalmente, no hacer un muestreo, o saber cómo sacar una muestra que sea representativa de lo que los animales están comiendo genera dificultades para el avicultor, hacer un análisis evitara daños y pérdidas económicas en la granja”.
Métodos y pruebas para detectar micotoxinas
Actualmente existen diversas metodologías para la detección de micotoxinas. Entre las principales se encuentra el HPLC (cromatografía líquida de alta precisión) acoplado a espectrometría de masas, considerado el método de referencia frente a otras técnicas. También se emplean métodos enzimáticos como ELISA, ampliamente utilizados por su practicidad. Más recientemente, se ha incorporado el sistema NIRS, una tecnología de análisis rápido que permite obtener resultados en cuestión de minutos, integrando además información bromatológica como contenido de aminoácidos, energía y proteína cruda.
“Lo que vale, digamos así, es la cromatografía líquida. El HPLC está acoplado a espectrometría de masas, si hay presencia de alguna sustancia, eso es definitivo, no hay como equivocarse con eso”.
Los biosensores
En cuanto a nuevas tecnologías, los biosensores han sido objeto de investigación, utilizando materiales como oro y plata. Sin embargo, su aplicación aún es limitada en la industria productiva a nivel global.
“En Europa se usa alguna cosa experimental. No está aún implementado en la parte operacional, que nos interesa a nosotros”.
Ingreso de micotoxinas en el almacenamiento de alimento
Uno de los principales puntos críticos es el almacenamiento de las materias primas. En muchos casos, los insumos ya llegan contaminados desde el campo debido a condiciones climáticas adversas, como lluvias durante la cosecha, lo que incrementa el riesgo de presencia de micotoxinas.
Mallmann enfatiza la importancia de mantener los granos en condiciones adecuadas de almacenamiento, especialmente controlando la humedad y la temperatura.
“Hay que tener una termometría que está acoplada a sistemas de aireación que van a mantener un material más seco y estando seco, no hay problema de formación de micotoxina”.

“Las principales toxinas, van a causar daños económicos principalmente, no hacer un muestreo, o saber cómo sacar una muestra que sea representativa de lo que los animales están comiendo genera dificultades para el avicultor, hacer un análisis evitará daños y pérdidas económicas en la granja”


Asimismo, prácticas como la limpieza de silos, tolvas y sistemas de transporte son fundamentales tanto en plantas de producción como en granjas, ya que forman parte de las medidas básicas de prevención.
Daños que generan las micotoxinas en las aves
En pollos de engorde, las micotoxinas afectan principalmente la salud intestinal, provocando alteraciones en la estructura de las vellosidades, disminución en la absorción de nutrientes y desequilibrios en la microbiota. Esto se traduce en una peor conversión alimenticia, menor ganancia de peso y mayor variabilidad en los lotes. Además, pueden ocasionar daños hepáticos que afectan el metabolismo de los nutrientes y reducen la eficiencia productiva.
Otro de los efectos más críticos es la inmunosupresión, ya que debilitan el sistema inmune, haciendo a las aves más susceptibles a enfermedades infecciosas y reduciendo la respuesta a las vacunas. Esto incrementa la incidencia de problemas sanitarios en campo y eleva los costos de producción.
En aves de postura, el impacto se refleja directamente en la producción y calidad del huevo. Las micotoxinas pueden provocar una disminución en la tasa de postura, huevos de menor tamaño, cáscaras más débiles y problemas en la calidad interna. Asimismo, afectan la persistencia productiva, reduciendo la vida útil de las gallinas dentro del sistema.
A nivel general, estas toxinas también pueden generar problemas reproductivos, estrés metabólico y daños en órganos como el hígado y los riñones. En muchos casos, sus efectos son subclínicos, lo que dificulta su detección, pero no disminuye su impacto económico.
Impacto actual de las micotoxinas
La comprensión del impacto de las micotoxinas en el organismo animal ha evolucionado significativamente. Hoy se reconoce que no solo afectan órganos específicos como el hígado o el intestino, sino que también generan efectos subclínicos que comprometen la eficiencia alimenticia, la respuesta inmune y la uniformidad de los lotes. Además, la interacción entre distintas micotoxinas —conocida como efecto sinérgico— puede agravar sus efectos, haciendo más complejo su control.
En este contexto, el desarrollo de estrategias integrales que incluyan monitoreo constante, buenas prácticas de almacenamiento, selección de materias primas de calidad y el uso de adsorbentes o biotransformadores resulta esencial. Comprender mejor las micotoxinas no solo permite prevenir pérdidas económicas, sino también garantizar la producción de alimentos más seguros y sostenibles.
Redacción: Publiagro















