La cadena apícola se consolida como motor de desarrollo regional con apoyo institucional y cooperación

Con la mirada puesta en generar mayor valor agregado y consolidar un modelo productivo más competitivo, el departamento de Chuquisaca avanza en la construcción de una estrategia conjunta para la industrialización de su miel, articulando esfuerzos entre el sector público, privado, académico y productivo.

En ese marco, en instalaciones de la Federación de Empresarios Privados de Chuquisaca (FEPCH) se desarrolló una reunión estratégica que reunió a representantes de la Federación Regional Agropecuaria de Chuquisaca (FRAGCH), la Asociación Regional de Apicultores de Chuquisaca (ARACH), la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, el Gobierno Autónomo Departamental, el Viceministerio de Industria y actores clave del sector productivo.

El encuentro permitió exponer las potencialidades del Chaco chuquisaqueño, una región con importantes condiciones para la producción apícola gracias a su biodiversidad y características ambientales. Asimismo, se identificaron las principales necesidades del sector en materia de incorporación de tecnología, acceso a financiamiento, certificaciones de calidad y apertura de mercados internacionales, aspectos que forman parte del plan de gobierno orientado a fortalecer la industria nacional.

“La industrialización de la miel chuquisaqueña representa una oportunidad estratégica para dinamizar la economía regional, mejorar los ingresos de los productores y posicionar al departamento como referente nacional en producción apícola”

Foto: (FEPCH)
Foto: (FEPCH)

En estas cajas, las hembras permanecen aproximadamente 10 días hasta depositar todos sus huevos. Posteriormente, se inicia la etapa de larvicultura, considerada crítica para el desarrollo de los camarones, ya que en ella se realiza un monitoreo constante y se asegura una alimentación adecuada. Las larvas se alimentan principalmente con Artemia viva y con un alimento elaborado en forma de budín, compuesto de pulpa de pescado, huevo, leche, vitaminas como C y complejo B, y premix proteico que contiene calcio y aminoácidos. Este alimento especializado refuerza la nutrición de las larvas y contribuye a un desarrollo saludable. La larvicultura se extiende por tres semanas.

La ingeniera Rollano explicó que la alimentación de las larvas se realiza siguiendo un cronograma estricto, desde las 8:00 a.m. hasta las 11:00 p.m., con raciones cada cuatro horas alternando entre Artemia y el budín elaborado. Durante este período se monitorean diversos parámetros, como la alimentación, calidad del agua, mortalidad, tasa de sobrevivencia y temperatura, la cual debe mantenerse alrededor de los 30 grados como máximo. Al finalizar las tres semanas, las larvas se convierten en post-larvas y son trasladadas a cajas o tanques de mil litros. En este estadio, los camarones pueden ser sembrados en sistemas como Bioblock, RAS o estanques piscícolas, donde permanecen según el tiempo requerido; lo recomendable es 15 días antes de su traslado definitivo a estanques o sistemas de producción más amplios.

Sobre las densidades de siembra, la ingeniera señaló que “las densidades que utilizamos, por ejemplo, en estanques de tierra es de 10 unidades por metro cuadrado y en sistemas como Bioblock y RAS se siembra a una densidad de 15 unidades por metro”.

En cuanto a la mortalidad, Rollano explicó que durante los primeros ensayos de larvicultura se perdía aproximadamente el 50% de las larvas debido al desconocimiento inicial sobre el manejo adecuado. Sin embargo, con los estudios y mejoras en los protocolos de alimentación y cuidado, se ha logrado aumentar la tasa de sobrevivencia hasta un 90%, mostrando los avances significativos en la investigación y manejo de esta especie de camarón gigante.

Durante la jornada se destacó que la articulación institucional es fundamental para superar las limitaciones estructurales que enfrenta la cadena apícola, especialmente en lo referido a procesos de transformación, estandarización y comercialización con mayor valor agregado.

En este proceso, Ayuda en Acción acompaña e impulsa activamente el desarrollo de la cadena apícola, facilitando la articulación entre productores y el nivel central del Estado, promoviendo espacios de diálogo y fortaleciendo capacidades productivas. Este trabajo viene siendo reconocido por federaciones de apicultores y gobiernos municipales y departamentales como un aporte concreto al crecimiento del sector.

La industrialización de la miel chuquisaqueña representa una oportunidad estratégica para dinamizar la economía regional, mejorar los ingresos de los productores y posicionar al departamento como referente nacional en producción apícola. La transformación del producto primario en derivados con mayor valor agregado permitiría ampliar mercados y fortalecer la competitividad del sector.

En ese contexto, los participantes coincidieron en que la articulación entre sector privado, productores, cooperación y Estado es clave para construir un desarrollo territorial sostenible, basado en la planificación estratégica y el trabajo coordinado.

Redacción: Publiagro