El ingreso ilegal desde Argentina y Paraguay podría quintuplicar los volúmenes detectados oficialmente, saturando un mercado interno que ya enfrenta altos costos de producción

El mercado del arroz en Bolivia vuelve a encender las alarmas por el avance del contrabando. Según el presidente de Codepro, Edward Condo, hasta diciembre del año pasado se registraron cerca de 13.000 toneladas de arroz ingresadas por vías irregulares, principalmente desde Argentina y Paraguay. Sin embargo, la cifra real podría ser mucho mayor.
“Normalmente con una póliza ingresan cinco camiones”, explicó Condo, lo que implica que el volumen detectado oficialmente podría multiplicarse por cinco, superando las 60.000 toneladas. A este flujo se suman nuevos reportes de ingreso ilegal de otros granos como maíz y sorgo, lo que termina de saturar un mercado interno limitado.
El efecto inmediato es la distorsión de precios. En un contexto de altos costos de producción —marcados por el encarecimiento del diésel, los agroquímicos y el transporte—, la llegada de arroz más barato, sin impuestos ni controles sanitarios, rompe la lógica del mercado. “El año pasado, desde agosto, el precio se vino en picada cuando empezó a entrar arroz de Argentina y Paraguay”, recordó el dirigente. El resultado fue pérdidas tanto para la industria como para los productores, que debieron vender por debajo de sus costos.
Bolivia produce arroz principalmente en tres regiones: el Beni, el norte de Santa Cruz y Cochabamba (trópico). Estas zonas abastecen la mayor parte del consumo interno, estimado en alrededor de 450.000 a 500.000 toneladas anuales. La producción nacional oscila entre 420.000 y 480.000 toneladas, dependiendo del clima y de la superficie sembrada, lo que deja márgenes estrechos entre oferta y demanda.
En ese escenario, un ingreso ilegal de más de 60.000 toneladas equivale a cerca del 12% del consumo nacional, un volumen suficiente para desequilibrar completamente el mercado. “Está totalmente saturado el mercado con arroz de contrabando o de vía legal, y no hay movimiento económico ni para la industria ni para los productores”, advirtió Condo.
Además, el daño no es solo económico. El contrabando debilita los incentivos para invertir en tecnología, mecanización y mejora de rendimientos. Productores que cuentan con capacidad de almacenamiento y procesamiento ven bloqueada su salida comercial por la competencia desleal, mientras que los pequeños agricultores quedan expuestos a la volatilidad de precios.
Desde la cadena productiva se insiste en que el problema no es coyuntural sino estructural. Las fronteras permeables y la falta de controles efectivos convierten al arroz en una mercancía fácil de introducir ilegalmente, afectando directamente la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del sector.

“Frente a los casos confirmados de influenza aviar en Argentina, Bolivia intensifica la vigilancia epidemiológica y exige a granjas y productores cerrar filas en bioseguridad para evitar el ingreso del virus”


Producción, demanda y contrabando (estimación)

El contrabando de arroz no solo baja precios: erosiona la rentabilidad, frena inversiones y desalienta a los productores que sostienen la oferta nacional. Para el sector, el control efectivo en fronteras y mercados es hoy tan importante como el clima o el acceso al diésel. Sin una respuesta firme, advierten, el país podría perder capacidad productiva justo en un alimento clave de la canasta básica.

Redacción: Publiagro













