Ensayos junto a Cropfield y MBC Bolivia evidencian mejoras en nutrición, desarrollo radicular y tolerancia al estrés mediante inoculación de bacterias benéficas

La agricultura boliviana avanza hacia prácticas más sostenibles con la incorporación de bioinsumos, cuyos resultados comienzan a evidenciarse en campo. La empresa Cropfield y su aliada MBC Bolivia SRL trabajan de la mano con el Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT), donde vienen desarrollando investigaciones y pruebas de productos biológicos en el cultivo de soya, específicamente en el centro experimental de Saavedra. En el marco del Día de Campo realizado por los 51 años del CIAT, se presentaron los resultados obtenidos con la aplicación de estos bioinsumos, destacando su potencial para mejorar la productividad y reducir la dependencia de insumos químicos.
El ingeniero Aquiles Anzoátegui, responsable de la estación experimental del CIAT en Saavedra, informó que estas actividades forman parte de los programas de investigación orientados al manejo de tecnologías más amigables con el medio ambiente. “Para ello hemos tenido colaboración de empresas privadas como Cropfield y MBC Bolivia que nos han apoyado con la dotación de cuatro bacterias de las cuales se han hecho inoculaciones directamente en la semilla. y estos son los resultados, estas son nuestras parcelas en donde hemos tenido excelentes resultados y esperamos que esto sea una réplica en la producción”, señaló.
Por su parte, el ingeniero Franklin Arredondo, técnico del proyecto suelo, explicó que en las parcelas experimentales se aplicaron distintos tratamientos basados en la inoculación de bacterias benéficas. El primer tratamiento consistió en la co-inoculación de Bradyrhizobium japonicum más Azotilum brasiliense; el segundo incluyó Bradyrhizobium japonicum; el tercero, Pseudomonas fluorescens; el cuarto, Bacillus arabatai; y el quinto contempló la co-inoculación de las cuatro bacterias.
El especialista detalló el rol que cumple cada uno de estos microorganismos en el desarrollo del cultivo. “El Bradyrhizobium fija el nitrógeno atmosférico en el suelo. Esto nos ayuda a traducir la dependencia de fertilizantes químicos para el cultivo. La Pseudomonas fluorescens hace el fósforo asimilable para la planta. La azotilum brasiliense, al igual que el Bradyrhizobium, fija el nitrógeno atmosférico en la raíz de la planta, pero a su vez también estimula el crecimiento radicular. Y por último, el Bacillus arabatay nos ayuda a que la planta genere una resistencia al estrés génico, luego a la sequía, al momento del tratamiento de la semilla, justamente antes de la siembra”.

“Para ello hemos tenido colaboración de empresas privadas como Cropfield y MBC Bolivia que nos han apoyado con la dotación de cuatro bacterias de las cuales se han hecho inoculaciones directamente en la semilla. y estos son los resultados, estas son nuestras parcelas en donde hemos tenido excelentes resultados y esperamos que esto sea una réplica en la producción”


Estos resultados confirman el potencial de los bioinsumos como una alternativa viable para mejorar la eficiencia nutricional del cultivo, fortalecer el sistema radicular y aumentar la tolerancia al estrés, factores clave en un contexto de variabilidad climática y necesidad de sostenibilidad productiva.
Durante la jornada, el ingeniero Luiz Boller, gerente general de Cropfield, felicitó al CIAT por su trayectoria institucional y destacó el aporte que ha realizado durante más de cinco décadas al desarrollo agrícola del país. “Nosotros estamos aquí en el CIAT porque nos vienen apoyando para el tema de consolidar nuestros productos biológicos, la tecnología de biológicos en Bolivia. Y nuestra empresa que es MBC y Cropfield está en Bolivia para cumplir un año para efectivamente empezar a trabajar los biológicos”, expresó.
Asimismo, resaltó la importancia de contar con instituciones de investigación que respalden el desarrollo y validación de nuevas tecnologías. Señaló que el trabajo conjunto permite avanzar en procesos de certificación y validación científica, fundamentales para consolidar la adopción de estos productos en el mercado agrícola nacional.
Actualmente, MBC Cropfield cuenta en Bolivia con una cartera de productos biológicos orientados a distintas etapas del cultivo. “También tenemos insecticidas para control de chinches, para control de los gusanos, mosca blanca. Hay también productos para control de nematodos. Y también nuestra línea de fungicidas”, explicó.
La incorporación de estas tecnologías representa un paso importante hacia una agricultura más eficiente y sostenible, donde el uso de microorganismos benéficos no solo contribuye a mejorar el rendimiento de los cultivos, sino también a reducir el impacto ambiental y optimizar el manejo productivo en el campo boliviano.

Redacción: Publiagro















