
Con millones de hectáreas aptas para producir alimentos y carne, el departamento enfrenta el reto de activar su infraestructura, atraer inversión y liberar su potencial productivo
El departamento del Beni concentra una de las mayores paradojas del país: es la región con mayor índice de pobreza de Bolivia, pero también una de las que posee mayor potencial productivo. Así lo plantea Rolf Kohler, activista en gestión agropecuaria, quien sostiene que el atraso no se debe a la falta de recursos, sino a la ausencia de una estrategia de desarrollo sostenida basada en producción, infraestructura e inversión.
Según el entrevistado, Bolivia continúa figurando entre los países con menor ingreso per cápita de Sudamérica, pese a contar con recursos naturales estratégicos. En el caso del Beni, la situación es más crítica: “es la región más pobre del país más pobre de Sudamérica”, afirma, aunque advierte que podría convertirse en una de las más ricas si se activa su capacidad productiva.
Una frontera agrícola subutilizada
El Beni cuenta con más de 5,8 millones de hectáreas mecanizables, aptas para agricultura y ganadería. Gran parte de estas tierras se destinan hoy a sistemas extensivos de bajo rendimiento, especialmente en la ganadería bovina. Sin embargo, especialistas coinciden en que la región tiene condiciones para desarrollar una agricultura comercial basada en arroz, maíz, soya, sorgo y cultivos tropicales como cacao y plátano.
La combinación de suelos planos, abundante disponibilidad hídrica y conectividad vial convierte al departamento en una futura plataforma agroexportadora. Actualmente, la carretera asfaltada que une Santa Cruz con Trinidad, Rurrenabaque, Riberalta y Guayaramerín integra al Beni con los principales corredores logísticos del país y con rutas hacia puertos de exportación.
Infraestructura que no produce
Kohler identifica un problema clave: la infraestructura existente no está funcionando. El silo de Santa Rosa (km 110 Trinidad–Santa Cruz), el centro de confinamiento bovino en Reyes y el frigorífico entre Yucumo y San Borja son ejemplos de inversiones públicas que podrían dinamizar la producción, pero que hoy operan de forma parcial o están paralizadas.
“Eso solo va a funcionar si el Estado se alía con la iniciativa privada”, advierte. El modelo de empresas estatales deficitarias —como ocurrió con el ingenio de San Buenaventura— es señalado como un ejemplo de lo que no debe repetirse. Para el sector productivo, la asociación público-privada es una condición para convertir la inversión en empleo, valor agregado y exportación.
Ganadería: base del despegue
El Beni concentra cerca del 40% del hato bovino nacional, con sistemas mayoritariamente extensivos. El confinamiento y el engorde tecnificado aparecen como alternativas para aumentar la productividad por hectárea, reducir tiempos de faena y mejorar la calidad de la carne.
Además, la región puede potenciar razas adaptadas al trópico como Nelore, Brahman y sus cruzas, combinando genética con manejo nutricional. La instalación de frigoríficos habilitados para exportación permitiría al productor pasar de vender ganado en pie a vender carne procesada con mayor valor agregado.
Agricultura como segundo pilar
La producción de granos es otro componente estratégico. Arroz, maíz y soya podrían abastecer tanto al mercado interno como al externo. Sin embargo, la falta de políticas estables para exportar limita la inversión. Kohler es enfático: “lo que falta es liberar las exportaciones de forma plena y permanente de granos y carnes”.
La agricultura en el Beni también tiene un componente social: puede integrarse a pequeños productores mediante esquemas asociativos, acceso a maquinaria y centros de acopio.
“El Beni tiene suelo, agua y ubicación estratégica; lo que falta es un modelo productivo estable que transforme su vocación ganadera y agrícola en riqueza para su gente”

¿Qué se produce hoy en el Beni?
- Ganadería bovina (principal rubro)
- Arroz y maíz
- Plátano, yuca y cacao
- Pesca continental
- Apicultura en expansión
Claves para el despegue productivo
- Seguridad jurídica para inversiones
- Liberación estable de exportaciones
- Alianzas público-privadas
- Infraestructura operativa (silos, frigoríficos)
- Acceso a energía competitiva
- Crédito productivo rural
Más que producir: exportar
El entrevistado sostiene que el mercado boliviano, de apenas 11 millones de habitantes y bajo poder adquisitivo, es insuficiente para absorber la producción potencial del Beni. La salida es exportar. Para ello, se requiere estabilidad normativa, apertura comercial y políticas que incentiven al productor a invertir en tecnología.
“Tenemos tierra, agua, caminos y electricidad. Lo que falta es decisión política y reglas claras”, resume Kohler. Desde el sector agropecuario se insiste en que el Beni no necesita subsidios, sino condiciones para producir y vender.
Un futuro posible
El Beni se encuentra en un punto de inflexión. Si logra transformar su ganadería extensiva en producción tecnificada y su agricultura en un rubro exportador, podría convertirse en el nuevo motor agroindustrial del país. La ecuación es simple: tierra más producción más mercado.
Convertir esa ecuación en realidad implica abandonar modelos estatales deficitarios y apostar por una alianza entre Estado y sector privado. Para el entrevistado, esa es la única vía para que el Beni deje de ser sinónimo de pobreza y pase a ser sinónimo de oportunidad.

Redacción: Publiagro













