
Monitoreo constante, herbicidas selectivos y manejo cultural son esenciales para proteger la productividad y asegurar la sustentabilidad del sistema
El control de malezas en pasturas es un aspecto clave para garantizar la productividad y rentabilidad de los sistemas ganaderos. Las malezas no solo compiten con los pastos por agua, luz y nutrientes, sino que también pueden afectar la digestibilidad del forraje, disminuir la carga animal y reducir la rentabilidad del predio.
Entre las malezas más incidentes en pasturas de Bolivia y la región, destacan especies como Amaranthus spp., Conyza bonariensis, Sorghum halepense (sorgo de Alepo) y Bidens pilosa (amor seco). Estas especies se caracterizan por su alta capacidad de reproducción, adaptación a diferentes suelos y resistencia a herbicidas, lo que convierte su manejo en un desafío constante para los productores.
El control efectivo de malezas requiere un enfoque integrado, que combine manejo cultural, químico y mecánico, así como la selección de pasturas competitivas que dificulten la proliferación de estas especies. La implementación oportuna de estas estrategias no solo preserva la productividad del pasto, sino que también protege la salud del ganado y asegura la sustentabilidad del sistema.
Según Juan Carlos Gutiérrez, es necesario realizar un control riguroso de maleza durante el establecimiento del pasto, para evitar que las malezas semilleen al mismo tiempo que el pasto, ya que durante la cosecha, “cuando se hace la cosecha del suelo las malezas también tumban su semilla y la barredora no discrimina, barre con todo”.
“Menos malezas si se hizo un control selectivo de las mismas durante el ciclo del cultivo va a ser mucho mejor porque en la zaranda de la industria va a ser más fácil sacar estas malezas o material inerte para entrar dentro del rango que exige el INIAF para aprobar el lote”, explicó Gutiérrez.
El especialista añade que mucho dependerá del tipo de malezas y del ciclo fisiológico de las mismas para decidir qué producto selectivo utilizar, priorizando la eliminación antes de que logren producir semillas: “Así la elimino y no tengo descendencia por semilla”.
Momento clave para controlar las malezas
Según el ingeniero Gutiérrez, los primeros 30 días después de la siembra son fundamentales para realizar un primer control, especialmente de las malezas latifoliadas o de hoja ancha, que pueden controlarse sin afectar al pasto.
El control de malezas de hoja angosta o gramíneas es más complicado, ya que pertenecen a la misma familia de las pasturas y existen pocos herbicidas selectivos disponibles. En estos casos, “es necesario hacer un control manual que es muy moroso y no es un control efectivo”, afirma Gutiérrez.
“Menos malezas si se hizo un control selectivo de las mismas durante el ciclo del cultivo va a ser mucho mejor porque en la zaranda de la industria va a ser más fácil sacar estas malezas o material inerte para entrar dentro del rango que exige el INIAF para aprobar el lote”

Manejo preventivo
La prevención es la primera línea de defensa e incluye:
- Selección de semillas limpias y certificadas: Evita introducir malezas desde el inicio.
- Rotación de pasturas y cultivos: Cambiar especies de pasto o alternar con cultivos de cobertura reduce la oportunidad de que malezas específicas se establezcan.
- Monitoreo constante: Inspeccionar regularmente los potreros para detectar malezas de manera temprana y actuar antes de que se establezcan completamente.
Manejo cultural
Estas prácticas buscan que los pastos tengan ventaja competitiva sobre las malezas:
- Siembra densa y pastos competitivos: Pasturas bien establecidas ocupan el espacio y limitan la germinación de malezas.
- Fertilización balanceada: Un pasto saludable y bien nutrido crece más rápido que las malezas.
- Manejo adecuado del pastoreo: Evitar sobrepastoreo permite que el pasto mantenga su cobertura y límite la proliferación de malezas.
Control mecánico
Es útil cuando las malezas están localizadas o en etapas tempranas:
- Corte o desyerbe manual: Eliminar malezas antes de que produzcan semillas.
- Apertura de surcos o rastrillado: Reduce la competencia de malezas entre las líneas de pasto.
Control químico
El uso de herbicidas debe ser estratégico y responsable:
- Herbicidas selectivos: Aplicar productos que afecten las malezas sin dañar el pasto.
- Momento de aplicación: Atacar las malezas cuando son jóvenes y antes de que entren en floración.
- Rotación de modos de acción: Cambiar los herbicidas entre campañas para evitar resistencia.
Integración de prácticas
El control más efectivo combina varias estrategias:
- Prevención + cultural + mecánica + química.
- Uso de cultivos de cobertura para bloquear la emergencia de malezas.
- Monitoreo constante y registro de parcelas para mejorar la planificación futura.
En conclusión, el control de malezas en pasturas es fundamental para garantizar la productividad, la calidad del forraje y la rentabilidad de los sistemas ganaderos.

Fuente: Juan Carlos Gutierrez
Redacción: Publiagro













