
Ensayos en distintas regiones del país confirman beneficios físicos, químicos y biológicos para el suelo
El uso de plantas de cobertura ha mostrado un crecimiento sostenido en los sistemas productivos, consolidándose como una práctica clave para mejorar la salud del suelo y avanzar hacia una agricultura más sostenible. En los últimos años, productores que incorporaron estas especies han evidenciado beneficios directos, como la conservación de la humedad, la reducción de la erosión, el control natural de malezas y un incremento progresivo de la productividad de los cultivos.
Leonardo Comastri, gerente de Semillas de Totalpec, explicó que en otros países las plantas de cobertura ya representan una herramienta de alto potencial productivo y que Bolivia debe intensificar cada vez más su adopción para fortalecer su agricultura. Según Comastri, las plantas de cobertura actúan de manera integral sobre el suelo, trabajando en tres niveles fundamentales.
En primer lugar, señaló que influyen en la estructura física del suelo, generando una mejor estructuración macro y micro, además de favorecer la porosidad. En segundo lugar, destacó su impacto en la parte química del suelo, al generar materia orgánica, incrementar la fertilidad y mejorar la retención de nutrientes. Finalmente, remarcó su aporte a la vida biológica del suelo, protegiendo tanto la macrofauna —como insectos benéficos y agentes polinizadores— como los microorganismos, lo que permite construir sistemas productivos cada vez más estables y eficientes.
En este contexto, la agricultura regenerativa se posiciona como un enfoque productivo que busca restaurar y fortalecer los ecosistemas agrícolas, sin descuidar la rentabilidad del productor. A diferencia de los sistemas convencionales, este modelo pone el foco en la salud del suelo como base de toda la producción, promoviendo prácticas que incrementan la materia orgánica, la biodiversidad y la capacidad del suelo para retener agua y nutrientes.

«Nosotros tenemos datos hechos desde Brasil pero necesitábamos datos que respalden esta herramienta como son las plantas de coberturas en Bolivia por eso iniciamos trabajos en propiedades de la Chiquitania, en la zona este donde existen suelos pesados asi como en la zona norte en donde incluso se pueden hacer hasta tres zafras de soya en una misma campaña”

Entre las principales herramientas de la agricultura regenerativa se encuentran el uso de plantas de cobertura, la rotación diversificada de cultivos, la reducción de la labranza, el manejo eficiente de residuos vegetales y la integración responsable de la ganadería. Estas prácticas permiten disminuir la erosión, controlar malezas de manera natural, reducir la dependencia de insumos químicos y mejorar la resiliencia de los cultivos frente a eventos climáticos extremos, como sequías o lluvias intensas.
¨Nosotros tenemos datos hechos desde Brasil pero necesitábamos datos que respalden esta herramienta como son las plantas de coberturas en Bolivia por eso iniciamos trabajos en propiedades de la Chiquitania, en la zona este donde existen suelos pesados asi como en la zona norte en donde incluso se pueden hacer hasta tres zafras de soya en una misma campaña¨.
Comastri explicó que la presión productiva campaña tras campaña con un solo cultivo provoca de manera inevitable la aparición de plagas y enfermedades. En ese sentido, señaló que los resultados obtenidos en las propiedades donde se trabajó incorporando plantas de cobertura fueron muy importantes, principalmente en la mejora de la estructura y funcionalidad del suelo.
Asimismo, sostuvo que el productor debe comenzar a trabajar con plantas de cobertura, especialmente considerando las dificultades que ya existen en algunos suelos donde cada vez cuesta más producir. Mencionó problemas como la pérdida de estructura del suelo, el aumento de costos en mano de obra y fertilización, así como las dudas que aún persisten sobre si las plantas de cobertura funcionarán dentro de cada sistema productivo o si encajarán en la ventana de siembra y los cultivares a utilizar.
No obstante, remarcó que el mensaje es claro: es necesario comenzar, buscar asesoramiento técnico y apoyarse en profesionales, tomando en cuenta que actualmente ya existen empresas especializadas que acompañan este proceso.
Finalmente, Comastri destacó que la brachiaria ruziziensis es una alternativa interesante por su fácil manejo, señalando que se puede iniciar con esta especie y, a medida que el sistema gana estabilidad, avanzar hacia esquemas más complejos, como el uso de mix de cultivos, incorporando gramíneas forrajeras, leguminosas y producciones integrales con maíz y sorgo. Todas estas combinaciones —afirmó— contribuyen a generar vida en el suelo y a construir sistemas agrícolas más productivos y sostenibles en el tiempo.

Fuente: Leonardo Comastri
Redacción: Publiagro













