El Decreto Supremo 5517 abre la puerta a la importación privada de combustibles, una medida que el sector agrícola considera clave para asegurar el abastecimiento, reducir costos y evitar las pérdidas registradas durante la escasez de diésel.

La promulgación del Decreto Supremo 5517, que autoriza de manera excepcional, temporal e inmediata la importación privada de combustibles para el mercado interno, marca un punto de inflexión para el sector productivo boliviano. Desde la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), la medida es recibida como una respuesta concreta a uno de los principales cuellos de botella que enfrenta la agricultura: el abastecimiento de diésel.

El gerente general de Anapo, Jaime Hernández, sostuvo que permitir la importación privada de diésel, junto con su salida de la lista de sustancias controladas, contribuirá a fortalecer el suministro y generar condiciones para reducir costos de producción, especialmente para los productores que consumen el combustible de manera directa en sus operaciones.

Desde el Ministerio de Hidrocarburos se explicó que el nuevo esquema permitirá a las empresas elegir libremente a su proveedor, fomentando la competencia, mayor transparencia en la comercialización y reduciendo el riesgo de desabastecimiento, un problema recurrente en los últimos años.

El peso del diésel en la agricultura
En la región oriental de Bolivia, la producción agrícola depende casi en su totalidad del diésel. Se estima que más del 70% de las labores agrícolas mecanizadas —siembra, fumigación, cosecha y transporte— utilizan este combustible. Solo el sector de granos demanda entre 300 y 350 millones de litros de diésel por campaña agrícola, concentrando su mayor consumo entre los meses de siembra y cosecha.

«La importación privada de diésel, respaldada por el Decreto Supremo 5517, es vista por Anapo como una alternativa estratégica para garantizar la producción agrícola y reducir la dependencia de un sistema que ya mostró graves falla»

Este decreto beneficia directamente al sector/ Foto: Internet

Durante el desabastecimiento registrado en la anterior gestión de Gobierno, el sector productivo reportó retrasos de hasta 20 días en cosechas, pérdidas de rendimiento, mayores costos logísticos y, en algunos casos, incrementos de hasta 15% en los costos operativos, al verse obligados a recurrir a mercados informales o paralizar actividades.

Una alternativa para asegurar la producción
Hernández remarcó que la importación privada abre una alternativa real para garantizar el diésel necesario para la producción de alimentos. Además, destacó que el esquema contempla importaciones libres de aranceles y del pago del IVA, lo que permitiría acceder a un combustible a menor precio y reducir la carga financiera del productor.

“La medida desburocratiza el acceso al diésel y asegura el suministro necesario para producir alimentos”, señaló el ejecutivo, subrayando que el verdadero impacto se verá en la estabilidad de las campañas agrícolas.

Para el sector, el desafío ahora será que la normativa se implemente con agilidad y reglas claras. La experiencia reciente dejó en evidencia que sin combustible no hay producción, y que garantizar el diésel es tan estratégico como la semilla o el clima para la seguridad alimentaria del país.

Redacción: Publiagro