Expertos destacan la importancia de bioseguridad, nutrición y control sanitario para maximizar la eficiencia y reducir pérdidas en sistemas de engorde a corral

Foto: Totalpec

La sanidad animal se constituye en un pilar fundamental dentro de los sistemas de confinamiento ganadero, ya que el bienestar y la salud del ganado determinan de manera directa la eficiencia productiva y la rentabilidad del engorde a corral. Un manejo sanitario adecuado no solo previene enfermedades, sino que también contribuye a maximizar la conversión alimenticia, reducir pérdidas y garantizar animales uniformes y saludables al momento de la venta o faena.

En el confinamiento, donde los animales se mantienen en espacios más reducidos que en pastoreo extensivo, los riesgos sanitarios se incrementan debido a la mayor densidad poblacional y al contacto constante entre los animales. Por ello, la planificación y aplicación de protocolos de sanidad, que incluya vacunación, desparasitación, control de parásitos y monitoreo constante, se vuelve estratégica para el éxito del sistema.

El doctor Carlos Eduardo Rojas señala que se debe considerar desde el historial de los animales, ya que el proceso de recepción es un factor decisivo. Según Rojas, es clave reducir al mínimo el estrés de los animales y tomar un tiempo considerable antes de iniciar los tratamientos o vacunas preventivas, para disminuir riesgos de salud. Además, enfatiza que la bioseguridad debe abarcar todos los aspectos: desde el cambio de aguja, el control al ingreso o salida de personas y animales, hasta los camiones o vehículos que puedan estar contaminados, incluyendo un área de cementerio destinada en caso de muerte de animales.

“En resumen, manejo de estrés, manejo de datos y registro de los animales, bioseguridad, la formulación nutricional, la forma y tiempo de entrega de esos alimentos; cualquier desfase en la suplementación de estos animales en confinamiento puede provocar todos los problemas sanitarios más comunes”

“En resumen, manejo de estrés, manejo de datos y registro de los animales, bioseguridad, la formulación nutricional, la forma y tiempo de entrega de esos alimentos; cualquier desfase en la suplementación de estos animales en confinamiento puede provocar todos los problemas sanitarios más comunes”, afirmó Rojas, destacando la integralidad del sistema sanitario en el confinamiento.

 Recepción de animales

La procedencia de los animales y el tiempo de transporte son aspectos críticos. Mientras más largo sea el viaje, mayor será el estrés y, por lo tanto, los animales requieren más tiempo de adaptación antes de ser trabajados. Al momento de la recepción, todo debe realizarse bajo las normas de manejo racional de los animales, buscando minimizar el estrés. Posteriormente, se debe aplicar un tiempo de cuarentena, antes de administrar medicamentos y vacunas, antes de que los animales sean trasladados al piquete de encierro.

Dentro del protocolo sanitario, se incluyen medicamentos esenciales, como la vacuna contra la clostridiosis, las vacunas contra las enfermedades del sistema respiratorio bovino, como la neumonía, y antiparasitarios según la rotación correspondiente. Todos estos elementos son indispensables para asegurar la salud y productividad de los animales en confinamiento.

 Sanidad y nutrición en confinamiento

Según Rojas, la sanidad y la nutrición van de la mano en sistemas de confinamiento. Existen problemas sanitarios que generan complicaciones digestivas, así como problemas nutricionales en la fórmula o la oferta de alimento, que pueden desencadenar problemas sanitarios. Como él mismo afirma: “si yo no cuido uno del otro voy a tener problemas en mi confinamiento”. 

Esto subraya la importancia de mantener un equilibrio entre la salud y la alimentación, aplicando un manejo integral que combine protocolos sanitarios, bioseguridad y una nutrición adecuada para garantizar animales saludables y eficientes.

Fuente: Carlos Eduardo Rojas

Redacción: Publiagro