La Federación Departamental de Productores de Leche (Fedeple) plantea que el sector defina libremente el valor del litro de leche mediante oferta y demanda, mientras el nuevo gobierno abre puertas al diálogo

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En Bolivia, el mundo lechero da señales de urgencia. Representantes del sector primario reclaman que el precio que pagan las industrias a los productores deje de estar amarrado a bandas regulatorias y pase a ser resultado de un mercado libre, basado en la oferta y la demanda. La Federación Departamental de Productores de Leche (Fedeple) anunció que ha pedido al presidente electo Rodrigo Paz llevar esa propuesta al nuevo gobierno, tras años de rentabilidad insostenible para el productor.

Según Fedeple, en una primera reunión con Paz ya se planteó un precio de referencia de Bs 7 por litro de leche cruda, más bonificaciones por calidad y volumen. El gremio considera que las bandas regulatorias actuales “asfixian al productor” y que su eliminación permitiría negociar directamente con la industria. Esta posición coincide con estudios de la cadena láctea nacional que señalan cómo los costos de alimentación, transporte, combustible y sanidad se han incrementado notablemente.

Regulación vs mercado

Actualmente, la industria lechera en Bolivia opera bajo una “banda de precios” para leche cruda que varía según zona productiva. Una Resolución Bi-Ministerial estableció, para la gestión 2024-2025, precios mínimos obligatorios según zonas. Por ejemplo, señala que en la zona 3 —que incluye los departamentos de Santa Cruz, Beni, Trópico de Cochabamba, Chaco— la banda tiene un piso legal para leche cruda. Sin embargo, los productores argumentan que esos montos están lejos de cubrir sus costos reales.

Un artículo reciente indica que muchas granjas lecheras han cerrado: en 2025, Fedeple denunció el cierre de más de 120 lecherías en Santa Cruz y una caída de producción de 350.000 a 230.000 litros diarios.

“Frente a años de precios regulados que no cubren costos crecientes, los productores de leche bolivianos convocan a una renegociación estructural del sector con nueva institucionalidad y nuevas reglas”

Crisis estructural

La fundamentación del reclamo radica en el desequilibrio entre costos y precios. Según el documento “Cadena Productiva de la Leche” de la Autoridad de Empresas (AEMP), los alimentos complementarios usados por vacas lecheras —maíz, soya, cascarilla— se han encarecido sustancialmente, lo que reduce la rentabilidad.
Asimismo, datos del sistema SIIP indican que la productividad por vaca en Bolivia ronda los 8,4 litros diarios, muy por debajo de países vecinos. Los productores dicen que sin un precio adecuado, sin combustible asegurado y sin incentivos claros, la producción seguirá descendiendo y la seguridad alimentaria se verá afectada.

Hacia un nuevo diálogo

Fedeple enfatiza que el nuevo gobierno debe abrir una mesa de negociación donde productores, industria y Estado definan nuevos acuerdos, lejos de regulaciones unilaterales y de corto plazo. Su demanda es clara: que el precio sea fijado por mercado, y no impuesto. En paralelo, solicitan que el marco normativo —bandas de precios, regulación de insumos, subvención de forrajes— sea revisado para que la lechería vuelva a tener competitividad.

Desde una mirada agropecuaria, el reto es grande pero factible: recuperar la rentabilidad, modernizar el hato lechero, mejorar nutrición y sanidad, y dar los incentivos para que la producción vuelva a apoyarse en el país, no en importaciones. El cruce boliviano, a través de Fedeple, afirma estar “con bastante optimismo” pero advierte que la ventana de oportunidad es estrecha.

Redacción: Publiagro