
La técnica permite obtener árboles resistentes, uniformes y con frutos de mayor calidad, asegurando un rendimiento más estable para los productores


El injerto se ha convertido en una de las prácticas más importantes para los productores de palta en el país, debido a los beneficios que ofrece en términos de calidad, sanidad y rendimiento. Técnicos y especialistas coinciden en que esta técnica permite obtener árboles más resistentes, productivos y uniformes, aspectos esenciales para enfrentar los desafíos actuales del cultivo.
De acuerdo con especialistas en fruticultura, “el injerto es una práctica fundamental en el cultivo de palta, ya que permite obtener árboles con mejores características productivas, mayor resistencia a enfermedades y una calidad de fruto uniforme”. Esta técnica combina la fortaleza de un portainjerto vigoroso con las cualidades de una variedad seleccionada, lo que aporta ventajas significativas frente a plantas desarrolladas directamente desde semilla, las cuales suelen tardar más en producir y presentan mayor variabilidad genética.
El técnico agrícola Gustavo Palomino explicó que el éxito del injerto depende de la correcta ejecución de cada etapa del proceso. Señaló que “para lograr un injerto exitoso, es necesario seguir una serie de pasos técnicos que aseguren la unión correcta entre el portainjerto y la variedad a injertar”. Entre estos pasos describió la selección de portainjertos sanos y de buen crecimiento, la elección de una variedad madre de alta calidad, la realización del corte adecuado, el aseguramiento del contacto cambial y el mantenimiento de condiciones óptimas mientras cicatriza.
Palomino destacó que esta técnica no solo mejora el rendimiento, sino que también acelera la entrada en producción. “El injerto es muy importante para adelantar la producción, mejorar la calidad de la fruta, buscar un patrón que sea resistente a cierto tipo de plagas y enfermedades que aquejan al cultivo incluso de sequía y más que todo para alta producción”, afirmó.
Asimismo, indicó que al realizar un injerto se buscan patrones particularmente vigorosos, capaces de adaptarse de manera rápida a la variedad Hass, que es actualmente la más comercial y la que determina el tamaño, porte y productividad final de la planta.

“El injerto es una práctica fundamental en el cultivo de palta, ya que permite obtener árboles con mejores características productivas, mayor resistencia a enfermedades y una calidad de fruto uniforme”

Cómo se realiza el injerto
Los productores emplean principalmente el injerto de púa lateral, aunque también se utilizan otros métodos como el de hendidura, corona y yema. El proceso comienza con la selección del portainjerto, el cual debe tener entre 6 y 12 meses de edad, presentar un tallo recto, vigoroso y estar libre de enfermedades. Los portainjertos provenientes de semillas criollas o rústicas son los más recomendados por su buena adaptación al suelo.
En cuanto a la púa —la parte de la variedad que se injertará— debe provenir de una rama joven, sana y de origen certificado. Debe medir entre 8 y 12 centímetros y tener de dos a tres yemas bien formadas. Para evitar su deshidratación, los expertos sugieren cortarla temprano en la mañana.
Posteriormente, se realiza el amarre y protección del injerto. El procedimiento consiste en envolver firmemente la zona de unión con cinta especial, protegiéndola del ingreso de aire o agua. También se recomienda evitar la exposición directa al sol durante los primeros días y, en climas secos, colocar una bolsa con pequeños orificios para conservar la humedad.
El cuidado posterior es fundamental. Los injertos deben revisarse cada 7 a 10 días para verificar que no haya exceso de humedad ni signos de pudrición. Una vez que la púa comienza a brotar —generalmente entre tres y seis semanas después— se debe retirar la cinta gradualmente y eliminar los brotes que aparezcan por debajo del injerto para asegurar que la energía de la planta se dirija hacia la nueva variedad.
Con estas técnicas, especialistas y productores buscan consolidar plantaciones más productivas, resistentes y adaptadas a las exigencias del mercado, fortaleciendo así el desarrollo del cultivo de palta en Bolivia.
Fuente: Gustavo Palomino
Redacción: Publiagro













