Productores destacan la importancia de determinar la madurez fisiológica, seguir pasos precisos de muestreo y corte, y aplicar un manejo cuidadoso para garantizar la textura, sabor y conservación del fruto

Foto: Publiagro

La cosecha de palta es uno de los momentos más determinantes para garantizar la calidad del fruto y su buen comportamiento poscosecha. Aunque el árbol puede lucir cargado y el color externo resulte tentador, la madurez real de la palta no siempre es evidente a simple vista. Por ello, los productores recurren a una combinación de indicadores fisiológicos, técnicos y prácticos para definir el momento exacto de corte, evitando pérdidas y asegurando que el fruto llegue al consumidor con la textura y sabor adecuados.

Según el ingeniero Gustavo Palomino, una vez iniciada la floración hasta la cosecha transcurre entre 8 a 9 meses, pero para iniciar la recolección es necesario seguir algunos pasos importantes. El primero es el muestreo, que consiste en recorrer todo el campo, cosechar unas 15 frutas de diferentes partes de la plantación y llevarlas a analizar.

Posteriormente, se realiza el análisis, evaluando el porcentaje de materia seca, que debe estar entre 21.5 y 22 %. “A partir de ahí esa fruta fisiológicamente está madura, se puede cortar sin ningún problema y madurar con todas las propiedades organolépticas que tiene la palta”, explicó Palomino.

El procedimiento requiere técnicas específicas: “Es necesario utilizar un cuchillo, cortar en rodajas y luego llevar a un microondas, hacer un peso inicial. Una vez cortado, se pone al microondas, se deshidrata completamente y de ahí se hace el cálculo”, detalló el especialista.

 “Es necesario utilizar un cuchillo, cortar en rodajas y luego llevar a un microondas, hacer un peso inicial. Una vez cortado, se pone al microondas, se deshidrata completamente y de ahí se hace el cálculo”

En cuanto al rendimiento, este depende en gran medida de la formación del árbol, la nutrición y el manejo que se le dé al cultivo. Normalmente, se llega a cosechar hasta 300 frutos por planta. Como menciona Palomino, “¨Como siempre digo en las capacitaciones, con 200 frutas por árbol a 200 gramos estoy pasando las 24 toneladas de frutos de primera en un margen de plantación de 4×4 con 600 plantas se llega a ese rendimiento¨”. Este manejo adecuado permite que la planta no se desgaste y mantenga una producción estable y de calidad a lo largo de los años.

El corte al momento de la cosecha también requiere precisión. “Al momento de la cosecha siempre es necesario dejarle un espacio del tronquito al pedúnculo porque si se lo cosecha al ras del fruto queda un hueco y por ahí puede haber ingreso de cualquier tipo de hongo, va a acelerar su maduración que no es conveniente porque ese fruto tiene que viajar un mes a su destino. Tampoco el pedúnculo puede quedar muy largo porque entre ellas al momento de guardarlas se van a dañar, un milímetro debería tener como mínimo¨”, advirtió Palomino.

Una vez definido el momento óptimo, los productores siguen un protocolo ordenado de cosecha que incluye la selección del fruto en el árbol, el corte con tijeras especiales, el manejo cuidadoso para evitar golpes y la clasificación inmediata para su transporte. Todo este proceso busca preservar la calidad, ya que la palta es un fruto altamente susceptible a daños mecánicos y requiere cuidados especiales desde la recolección hasta llegar al consumidor final.

Fuente: Publiagro