
Más de 25.000 familias beneficiadas, infraestructura productiva y mejoras en mortalidad; sin embargo, persisten desafíos en alcance y continuidad del programa


El Programa de Fortalecimiento Integral del Complejo Camélido en el Altiplano (Pro-Camélidos) ha sido uno de los pilares del Gobierno en la apuesta productiva para La Paz, Oruro y Potosí. Desde sus inicios hasta su cierre formal en 2024, este programa destinado a potenciar la cría, transformación y comercialización de camélidos ha dejado un saldo de inversiones, resultados cuantitativos y aprendizajes que dan cuenta de sus beneficios reales, pero también de los retos que permanece pendiente resolver.
Inicios, estructura y alcance
- Pro-Camélidos nació con apoyo técnico y financiero del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT) y entidades como el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).
- En su primera etapa, llegó a tres departamentos: La Paz, Oruro y Potosí.
- Se comprometió infraestructura productiva, asistencia técnica, mejoramiento genético, equipamiento y financiamiento comunal.
Inversión realizada y beneficiarios

Resultados concretos
- Reducción de mortalidad: la mortandad en crías bajó del 20 % al 11,14 %; en animales adultos, de 18 % al 2 %.
- Incremento de producción: se reportó un aumento de la producción de carne y fibra de camélidos: la fibra de llama/alpaca se incrementó en ~14 %, la carne en ~21 %.
- Participación social: alrededor del 45 % de los beneficiarios son mujeres, y los jóvenes al menos un 17,4 %, lo que contribuyó al empoderamiento local.
- Infraestructura productiva: entrega de cientos de corrales móviles, cercos perimetrales, sistemas fotovoltaicos de agua, cobertizos, sistemas de irrigación y tecnologías adaptadas al clima del altiplano.
Beneficios reales y retos persistentes
Beneficios reales
- Mejora en la rentabilidad para productores al poder comercializar carne y fibra transformadas en lugar de vender materia prima básica.
- Mayor resiliencia frente a condiciones climáticas adversas (sequías, heladas, nevadas), gracias a infraestructura de agua, sombra, cobertizos, etc.
- Conservación de razas locales, mejora genética y cuidado de praderas nativas, lo cual favorece el equilibrio ecológico.
- Inclusión de mujeres y jóvenes, lo que aporta al desarrollo rural integral.
Retos detectados
- Cobertura limitada: sólo tres departamentos durante su primera etapa; se planifica extender a otros, pero aún falta ejecución.
- Continuidad del programa: al cierre de la fase inicial en 2024, la necesidad de asegurar que los avances no se diluyen, especialmente en capacidades técnicas, mercados y subsidios.
- Industrialización pendiente: aunque se inauguró la planta industrial en Turco, el desafío sigue siendo garantizar mercados, calidad de producto, infraestructura de procesamiento y logística de exportación.
- Financiamiento sostenible: la segunda fase proyecta Bs 200 millones, pero dependerá de compromisos de financiamiento internacional y del Tesoro General del Estado.
Pro-Camélidos ha demostrado que invertir en oportunidades productivas integrales —infraestructura, transformación, genética, inclusión social— tiene resultados palpables: reducción de mortalidad, mejoras en producción de carne y fibra, y fortalecimiento de más de 25.000 familias en el altiplano. Pero el mérito no disuelve los retos.
El programa debe consolidarse mediante la continuidad de inversión, la expansión territorial (nuevos departamentos), garantizar el mercado para los productos industrializados, y fortalecer la institucionalidad local para asegurar beneficios sostenibles a largo plazo. Así podrá transformarse en una política estructural, no solo en iniciativa temporal.
Programa Pro-Camélidos — Proyecciones vs. Resultados reales (2018-2024)


“El programa boliviano fortaleció la cadena productiva de los camélidos con más de Bs 166-170 millones, redujo mortalidad, mejoró producción de carne y fibra, pero su finalización plantea la necesidad de asegurar la continuidad y expansión del modelo”

Pro-Camélidos logró una ejecución superior al 80 % en la mayoría de sus metas, especialmente en productividad, reducción de mortalidad, participación social y formación técnica. Sin embargo, falló en cobertura geográfica e industrialización plena, lo que deja pendiente su sostenibilidad y capacidad exportadora.
El desafío para la segunda fase (2025-2029) será consolidar los polos industriales, abrir mercados externos para carne y fibra de llama y alpaca, y ampliar cobertura a nuevos departamentos, fortaleciendo el impacto económico y ambiental del altiplano productivo.

Redacción: Publiagro














