
AB Vista apuesta por estrategias centradas en calidad analítica, balance de nutrientes y uso de enzimas para lograr más con menos


En el marco de las jornadas técnicas del rubro avícola, Miliana Alves, representante de AB Vista, puso el foco sobre un principio que muchos pasan por alto: la calidad y variabilidad del ingrediente es la piedra angular de cualquier estrategia nutricional viable para pollo de engorde. En su intervención, Alves subrayó que, sin conocimiento preciso de lo que contienen los ingredientes (proteína, energía, minerales, fibra, entre otros), es imposible alcanzar un buen rendimiento con un costo controlado.
Para Alves, no basta con incorporar aditivos sofisticados si la base misma del alimento —el maíz, la soya, otros granos o subproductos— se maneja con datos genéricos. Por ejemplo, señaló, un maíz con 6,8 % de proteína frente a otro con 7,8 % representa una diferencia de 1 % que puede traducirse en más de US$ 10 por tonelada de alimento si no se corrige debidamente. Esa disparidad obliga a usar márgenes de seguridad excesivos, lo que encarece innecesariamente la dieta.
Nutricionalmente, Alves recalcó que cada nutriente cumple un papel específico:
- La proteína y los aminoácidos son indispensables para el crecimiento muscular, la formación de plumas y la integridad de tejidos.
- La energía sostiene el metabolismo basal, el mantenimiento de órganos y el movimiento.
- Minerales, vitaminas y aditivos —desde enzimas hasta acidificantes— deben integrarse al conjunto de forma equilibrada.
La estrategia recomendada por Alves al productor avícola es clara y aplicable:
- Caracterización constante del ingrediente
Realizar análisis periódicos de los lotes de maíz, soya u otros ingredientes permite detectar variaciones reales y no suponer valores promedio fijos. - Comparación de formulaciones con diferentes ingredientes
Evaluar distintas combinaciones —incluyendo aditivos —para ver cuál produce la mejor relación costo-rendimiento, según el sistema productivo particular de cada granja.
Ajustes finos según contexto productivo
Cada planta, cada abastecedor, cada región tiene retos distintos. No existe fórmula “única” universal; por eso se debe adaptar según el objetivo productivo, climatología, costo local de ingredientes y manejo sanitario.

“Si no conocemos bien la composición del maíz, no podremos formular un pollo eficiente”

Estas ideas no son solo discurso: AB Vista promueve técnicas analíticas como espectroscopía NIR (Near Infrared Reflectance) para acelerar la medición de parámetros clave (humedad, proteína, fibra, fósforo fítico, entre otros). Este tipo de tecnología, ya empleada por AB Vista, ayuda a reducir inexactitudes y permite ajustes rápidos de formulación.
Además, la compañía impulsa estrategias de aplicación enzimática dirigida —combinando fitasas, xilasas, etc.— para liberar nutrientes atrapados (como fósforo del fitato) y mejorar la digestibilidad de fibra. Esa estrategia no solo reduce costos de alimentación sino que también disminuye la excreción de nitrógeno y fósforo hacia el ambiente.
En síntesis, Alves propone volver a lo elemental: el costo se gana o se pierde antes de introducir el primer aditivo, y optimizar la composición real del alimento es la palanca más poderosa que tiene el nutricionista y el productor.

Redacción: Publiagro














