
Automatización, monitoreo en tiempo real e innovación genética impulsan granjas más eficientes, competitivas y sostenibles

La adopción de tecnología y la automatización en la producción porcina se ha convertido en un factor clave para aumentar la eficiencia, mejorar la sanidad de los animales y optimizar los recursos en las granjas. Desde sistemas de alimentación automatizada hasta sensores de monitoreo ambiental y plataformas de gestión de datos, los productores modernos cuentan con herramientas que les permiten tomar decisiones más precisas, reducir costos y maximizar la productividad.
En un contexto donde la demanda de carne porcina crece tanto a nivel nacional como internacional, la implementación de tecnologías inteligentes se presenta como una estrategia fundamental para garantizar producciones sostenibles, trazables y de alta calidad, adaptándose a los estándares sanitarios y ambientales que exigen los mercados actuales.
La innovación no solo se limita al manejo de los cerdos, sino que también abarca sistemas de gestión de granja, control del clima, ventilación, y monitoreo de la salud animal. Todo ello permite a los productores reducir riesgos y aumentar la eficiencia en cada etapa de la producción.
“Inicialmente estamos aportando con la mesa de obra desde el punto de vista que las tareas repetitivas puedan ser reemplazadas por maquinarias o equipamiento que nos va permitir hacer un control mucho más preciso, con menos pérdidas y en todo momento”, explicó Rodrigo Jara, técnico de Novagri S.A.

«Inicialmente estamos aportando con la mesa de obra desde el punto de vista que las tareas repetitivas puedan ser reemplazadas por maquinarias o equipamiento que nos va permitir hacer un control mucho más preciso, con menos pérdidas y en todo momento”


El especialista señaló que el primer paso para avanzar en este proceso es evaluar la realidad de cada granja y cómo se está trabajando actualmente. “De ahí vendrán las necesidades de automatización y en esta necesidad siempre estar pendientes de seleccionar la correcta para la realidad de la granja, integrarla con la gente que es finalmente quien la utiliza, que se puedan proyectar en el tiempo, que sean escalables y, algo muy importante hoy en día, que puedan interconectar con otras tecnologías”, agregó.
Cuando se habla de tecnología y automatización en porcicultura, se abarca desde lo más básico —como los sistemas de alimentación y de control del clima— hasta la captura de información en tiempo real. Esta recopilación de datos, combinada con plataformas digitales e inteligencia artificial, permite a los productores tomar decisiones más rápidas y precisas para tener granjas mucho más productivas.
La genética como motor de innovación
Uno de los puntos destacados en este proceso es el papel de la genética porcina. Según Jara, “la genética de los animales es la que exige que se tenga una mejor tecnología y un mejor equipamiento”. En ese sentido, recordó que existe una inversión muy grande en el mejoramiento genético y en el desarrollo de los alimentos que consumen los animales, por lo que la tecnología debe acompañar ese avance para aprovechar al máximo el potencial productivo.
El técnico de Novagri recomendó a los productores que se animen a dar el salto hacia la modernización: “Invertir en tecnología los va a ayudar a ser mejores, a tener un mejor producto, ser más eficientes, ser competitivos y poder sostener en el tiempo su industria y su producción”.
Con estas herramientas, la producción porcina boliviana busca no solo responder a la creciente demanda del mercado, sino también consolidarse como un sector sostenible, competitivo y alineado con los retos globales de eficiencia, inocuidad y cuidado ambiental.

Redacción: Publiagro














