
Expertos destacan que corregir carencias de cobre, zinc, selenio y manganeso eleva el rendimiento, la inmunidad y la eficiencia reproductiva


La suplementación mineral inyectable se ha consolidado como una herramienta estratégica dentro de los sistemas de producción ganadera, especialmente en regiones donde los suelos y pasturas presentan deficiencias nutricionales que limitan el desempeño de los animales. Esta práctica permite suministrar de manera rápida y efectiva minerales esenciales que intervienen en procesos fisiológicos clave como el crecimiento, la reproducción, la inmunidad y la producción de carne y leche.
Sobre este tema, Emiliano Kreczmann, asesor técnico de Laboratorios Agroinsumos, resalta la importancia de incorporar minerales y vitaminas a través de la vía inyectable. Explica a los productores que la mayoría de las carencias son de tipo secundario y que, aunque el animal pueda recibir suplementos por vía oral, existen cuatro minerales que finalmente se pierden debido a bloqueos en el rumen.
“Es decir, que se bloquean a nivel de la panza de la vaca, a nivel ruminal, y lo termina perdiendo por materia fecal y no cumplen su función”.
Según Kreczmann, los minerales más afectados por esta pérdida son el cobre, el zinc, el selenio y el manganeso. La deficiencia de estos elementos tiene un impacto directo en la ganancia de peso, el crecimiento, el desarrollo, la respuesta inmune y la eficiencia reproductiva. En este sentido, recalca que la vía inyectable ofrece una ventaja significativa.

«Va a afectar al productor primero de manera subclínica, es decir que no lo ve ni el veterinario, ni el ingeniero, ni el productor, y empieza a perder dinero mucho antes hasta que después es demasiado tarde”


“Al hacerlo de manera inyectable evitamos el medio ruminal y el animal lo está aprovechando directamente en su metabolismo”.
El especialista también advierte que estas carencias secundarias suelen originarse por la presencia de otros elementos en el suelo y el agua, como el hierro y el sulfato, que bloquean la absorción de los cuatro minerales esenciales. Estas deficiencias, aclara, afectan al productor inicialmente de manera silenciosa.
“Va a afectar al productor primero de manera subclínica, es decir que no lo ve ni el veterinario, ni el ingeniero, ni el productor, y empieza a perder dinero mucho antes hasta que después es demasiado tarde”.
Prevención
En cuanto a las recomendaciones prácticas, Kreczmann sugiere trabajar de manera preventiva, especialmente en hatos de cría. Recomienda aplicar productos unos 20 días antes del servicio y repetir en el último tercio de gestación. En el caso de sistemas lecheros, aconseja hacerlo en el momento del secado, es decir, 60 días antes del parto; repetir a los 30 días previos al parto y una tercera aplicación al momento del parto. Con esto, la madre queda preparada para afrontar el próximo servicio en mejores condiciones.
En este contexto, el diseño de estrategias de suplementación adecuadas se convierte en un pilar fundamental para mejorar los índices productivos y reproductivos en los hatos bovinos. El uso de formulaciones inyectables, complementado con planes integrales de nutrición y manejo, no solo ayuda a corregir carencias específicas, sino que también contribuye a potenciar la eficiencia del sistema productivo, generando animales más sanos, con mejores ganancias de peso y mayor fertilidad.
Fuente: Emiliano Kreczmann
Redacción: Publiagro














