
Fertilidad, habilidad materna y manejo sanitario contribuyen a mejores resultados reproductivos y sostenibilidad

La selección de matrices representa una etapa fundamental dentro del proceso de mejoramiento genético, ya que de esta depende en gran medida la calidad y el progreso de las futuras generaciones, tanto en plantas como en animales. Este paso crucial consiste en identificar y elegir cuidadosamente los ejemplares femeninos que presentan características superiores y deseables, con el objetivo de transmitir estos atributos a su descendencia. Entre las cualidades que se buscan potenciar se encuentran la productividad, la resistencia a enfermedades, la capacidad de adaptación al ambiente y la calidad del producto final.
Marcelo Solé, zootecnista, explica que una correcta selección de matrices permite no solo conservar las mejores características genéticas, sino que también contribuye a aumentar la eficiencia y efectividad del programa de mejoramiento. Esta mejora en el proceso puede traducirse en la reducción de tiempos y costos, aspectos fundamentales para la viabilidad de cualquier proyecto genético. Además, Solé resalta que esta práctica es clave para mantener la diversidad genética necesaria, lo que ayuda a evitar problemas relacionados con la consanguinidad y asegura la sostenibilidad a largo plazo de la población.
En cuanto a las técnicas para la selección de hembras, Solé destaca que se basan principalmente en dos principios fundamentales: la fertilidad y la habilidad materna, características especialmente vinculadas a las vacas.
“Es necesario una mayor presión de selección de hembras que tengan esas características dentro del rebaño”, indica el especialista, subrayando la importancia de priorizar estos rasgos en la toma de decisiones.

«Si se seleccionan hembras a través de la estación de monta que sean fértiles, dar principal atención a las hembras que preñan primero que son las más fértiles del plantel. Y en la habilidad materna, en la forma del destete, la relación con el ternero en el destete”


En este sentido, el zootecnista recomienda que, para la selección de hembras, se utilicen criterios ligados a la estación de monta, priorizando aquellas vacas que sean fértiles y que preñen primero, ya que son consideradas las más fértiles del plantel. Respecto a la habilidad materna, hace hincapié en la etapa del destete, donde la relación entre la vaca y el ternero es fundamental.
“Si se seleccionan hembras a través de la estación de monta que sean fértiles, dar principal atención a las hembras que preñan primero que son las más fértiles del plantel. Y en la habilidad materna, en la forma del destete, la relación con el ternero en el destete”, explica.
Esto significa que las vacas ideales para mantener en el plantel son aquellas que pueden destetar a sus terneros con al menos el 50% de su peso, lo cual es un claro indicador de su capacidad materna y su eficiencia en la transmisión de recursos al ternero.
Otro aspecto importante en el proceso de selección y mejoramiento genético es la nutrición, junto con la vacunación y mineralización de las vacas durante el periodo de monta y pre monta. Solé destaca que “trabajando siempre con una buena gestión sanitaria para tener resultados más satisfactorios utilizando vacunas evolutivas, así se logra aumentar en un 18% la tasa de preñez y eso es un resultado bastante satisfactorio¨.
Este enfoque integral, que combina selección genética con manejo sanitario y nutricional adecuado, es esencial para alcanzar mejores rendimientos reproductivos y fortalecer el rebaño en general.
Fuente: Marcelo Solé
Redacción: Publiagro













