
Las autoridades sanitarias israelíes consideran que esto representa un hito en la evolución alimentaria, ya que la idea es explorar alternativas en fuentes de alimentos
Israel se convierte en el primer país en aprobar la comercialización de carne de res cultivada. El comunicado fue emitido por el Ministerio de Salud de dicho país, que argumenta la alta demanda de proteínas y la importancia de producir productos de origen no vivo.
¨El ministerio de sanidad trabaja para aprobar fuentes alimentarias alternativas¨, dice el comunicado.
Además, desde la institución israelí, subrayaron que la comercialización de carne cultivada ya es una realidad, después de una exhaustiva evaluación de los aspectos de seguridad relacionados con el consumo de este innovador producto.
La directora del Departamento de Gestión de Riesgos de la Industria Alimentaria del Ministerio de Salud de Israel, Ziva Hamama, elogió el alto nivel de los análisis realizados.
Carne cultivada
También conocida como carne cultivada en laboratorio, in vitro o limpia, es una variedad de carne fabricada con el mismo tejido animal que compone la carne convencional. En lugar de recurrir a la crianza y sacrificio de animales enteros, se produce utilizando un reducido número de células animales que se colocan en un medio rico en nutrientes dentro de una incubadora, donde se multiplican rápidamente.
El resultado es un producto comestible que tiene la apariencia, la textura y el sabor de la carne animal, ya que biológicamente es carne animal. La principal diferencia radica en que no es necesario sacrificar a un animal para su producción; sin embargo, actualmente, los animales todavía desempeñan un papel en el proceso, aunque en un número muy reducido.
Carne de pollo cultivada
En junio, el Departamento de Agricultura de EE. UU. aprobó la producción y venta de carne de pollo por parte de dos empresas. Esto genera la esperanza de eventualmente comercializar otras carnes cultivadas en laboratorio y ponerlas a la venta en supermercados y restaurantes.
La decisión del USDA convierte a Estados Unidos en el segundo país, después de Singapur, en legalizar lo que sus partidarios denominan carne cultivada o sintética. En la actualidad, más de 150 empresas participan en su desarrollo, con una inversión de 896 millones de dólares (812 millones de euros) solo en el año 2022.

«El ministerio de sanidad trabaja para aprobar fuentes alimentarias alternativas»
¿Cómo se hace la carne sintética?
El primer paso para crear carne cultivada es obtener células animales, a menudo mediante una biopsia de un animal vivo o recién sacrificado, o extrayendo células de un óvulo fecundado. Estas células se colocan en un medio de cultivo para estimular su multiplicación.
Estas células pueden ser células madre, con la capacidad de diferenciarse en casi cualquier tipo de célula animal; otras pueden ser lo que se conoce como células satélite, encargadas de la regeneración y reparación de los músculos. Según un reportaje de Reuters, algunas células tienen la capacidad de reproducirse entre 30 y 50 veces antes de que sea necesario realizar una nueva biopsia.
Menos animales sacrificados
Según la National Geographic, se estima que cada año se sacrifican en todo el mundo 70,000 millones de animales terrestres para la alimentación, cifra que está fuertemente sesgada por la gran cantidad de pollos, que representan la gran mayoría de estos sacrificios. Anualmente, se sacrifican alrededor de 300 millones de reses.
El impacto medioambiental de alimentar a todos esos animales puede ser enorme. El 67% de los cultivos que se realizan cada año en Estados Unidos no se destinan directamente a la alimentación humana, sino que se utilizan para el ganado. La contaminación agrícola resultante puede afectar a las aguas superficiales y subterráneas. Además, la ganadería es responsable del 15% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
En teoría, la carne cultivada podría resolver muchos o todos esos problemas, y sus defensores destacan otros beneficios potenciales.
Detractores
Si todo esto parece demasiado bueno para ser verdad, sus detractores afirman que lo es. Marco Springmann, científico medioambiental de la Universidad de Oxford (Reino Unido), ha declarado que la cantidad de energía necesaria para el proceso de producción es tan grande que la carne cultivada tiene una huella de carbono cinco veces superior a la del pollo. Además, eruditos religiosos continúan debatiendo si la carne cultivada puede considerarse realmente halal o kosher, cumpliendo con los preceptos religiosos de musulmanes y judíos respectivamente.
La carne de laboratorio también es cara. En la actualidad, los costos unitarios son significativamente superiores a los de la alternativa tradicional. Según un análisis, la producción de carne de vacuno cultivada en laboratorio puede ser hasta ocho veces más cara.
Fuente: Internet
Redacción: Publiagro













