Bolivia se ahorrará 900 millones de dólares con la creación de una planta de biodiésel

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El anuncio fue formulado por Gary Rodríguez, gerente general del IBCE, quien afirma que el país entra en la producción de este biocombustible para ir sustituyendo importación de gasolina, meta que se proponen tener en plena función para el 2024.

Bolivia no solo seguirá produciendo bioetanol, sino que entra de lleno en la fase de la producción del biodiésel, lo que permitirá ir sustituyendo la importación de gasolina y diesel, eso significa un gran ahorro de 900 millones de dólares para el país, según lo manifestó Gary Rodríguez, representante del IBCE, en declaraciones suministradas a los representantes de los medios de comunicación.

Para el creador del libro «Economía, Tecnología y Espiritualidad» el anunció que formuló el presidente Luis Arce Catacora está centrado en que el país entrará ahora no solo en la producción de bioetanol que está vigente desde 2018, sino que se incorpora el biodiesel y ya la inversión que se haga estará dando sus frutos en el 2024.

El biodiésel es un biocombustible, un líquido que se obtiene a partir de lípidos naturales como aceites vegetales o grasas animales, con o sin uso previo, mediante procesos industriales de esterificación y transesterificación y que se aplica en la preparación de sustitutos totales o parciales del diésel o gasóleo.

Sostiene el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) que esta es una noticia muy importante para el país, algo que el organismo que representa había venido sugiriendo desde el 2007 cuando produjeron un estudio que se llamaba «Biocombustibles sostenibles en Bolivia».

«Gracias a Dios, reitero, a través de la ley de aditivos vegetales de 2018 nos permite avanzar ya en la venta de bioetanol para mezclar con la gasolina y mejorar su octanaje, y para obtrener el etanol 92 por parte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Boliviano (YPFB), con la finalidad de ir sustituyendo la importación de gasolina».

El entrevistado sostiene que esta incorporación del biodiésel es algo destacable por cuanto el diésel es un producto de importación por el que el país gasta más de 900 millones de dólares importándolo desde diferentes países.

«El anuncio que ha hecho el Gobierno se refiere a que instalará una planta de elaboración en Santa Cruz con una inversión de 250 millones de dólares. Está incluso identificada la materia prima que serán aceites reciclados, aceites vegetales y también se menciona un arbusto que en el país se le conoce con el nombre de piñón manso», sostiene con entusiasmo el ejecutivo.

Afirma que la ventaja de este arbusto es que se puede cultivar en lugares desérticos o semidesérticos y ayuda a recuperar tierras rosionadas.

Según su pronóstico se atacará un problema de fondo como es la dependencia del diésel fósil que cada año obliga a gastar de las reservas del país esos 900 millones de dólares.

Además, considera que se diversificará la matriz energética, generará un gran efecto multiplicador en la economía, además de originar empleos y, por, sobre todo, no subsidiará un producto extranjero conforme a lo que establece el Decreto Supremo 4424 referido a que el país avanza a la sustitución de importaciones.

«Para poder salir de la crisis económica en la que estamos sometidos y tener estabilidad en esa materia, para que las reservas internacionales no sigan cayendo, lo que tenemos que hacer es combinar dos políticas y estamos coincidiendo en ese tema con el Gobierno».

Destaca que una política de sustitución competitiva de importaciones se empezó a ejecutar con el fondo de fideicomiso por 131 millones de dólares y la otra es una política de promoción selectiva de exportaciones en sectores de rápido crecimiento como son los sectores agropecuarios, industriales y forestales.

La inversión será en total de 250 millones de dólares que tendrá que ver con la producción, por lo que calculan que serán varios cientos de millones de litros los que se podrán sustituir, aunque todo dependerá de la cantidad de materia prima que pueda generar el país.

No obstante, señala que el cultivo tardará dos años en dar sus frutos, pero lo importante es que podrá mantenerse por unos 40 a 50 años por ser un cultivo perenne, aunque, mientras tanto, se podrá trabajar con reciclado de aceites vegetales y aceites minerales.

Enfatiza el entrevistado que lo importante de todo el proyecto es la señal en que se avanzará en la dirección correcta, en la ruta del progreso que tanto requiere el país.

En 2024 se recogerán los frutos
Agrega que para el 2024 ya la nación podrá contar con un diésel renovable, de mejor calidad que contaminará menos el medio ambiente y por sobre todo que será un producto nacional, por cuanto no será necesario importar este biocombustible del extranjero.

En cuanto a la utilización del aceite crudo de soya es necesario establecer un precio de compra que deben analizar los sectores de la agroindustria con el Gobierno, a través de YPFB, y buscar un acuerdo de largo plazo como lo han hecho con el caso de los ingenios del alcohol.

Concuerda en que en ese tema hay contratos con precios establecidos y se han hecho las inversiones como se ha apreciado en Guabirá donde se ha creado una instalación adicional, una planta de deshidratación que tiene capacidad para producir en la actualidad un millón de litros de etanol por día.

Cree que las señales cuentan que las políticas van en la dirección correcta y esto puede animar a que haya mucha participación privada, además destacó las palabras de un ministro quien señaló que habrá la necesidad de que el empresariado se involucre en este proyecto, ya sea en los cultivos o en crear otras plantas.

Los cultivos agrícolas son claves
En el tema de los cultivos señala que en el caso del arbusto piñón puede ser utilizado en un 100% porque se trata de una planta cuyos frutos no son comestibles.

«Así se utilice, por ejemplo, el aceite crudo de soya en la fabricación de este biocombustible, cuando del grano de soya se le extrae el aceite, queda la torta de soya o la harina que se puede exportar como un subproducto o utilizar como alimento balanceado para los pollos, cerdos, vacas o peces».

La recuperación del país
En cuanto al tema de la economía, propiamente dicha, señala que el Instituto Nacional de Estadísticas reportó en el mes de enero de este año que Bolivia registró un superávit comercial por 136 millones de dólares.

Así, las exportaciones sumaron 702 millones de dólares, mientras que las importaciones ascendieron a $Us 575 millones, lo que equivale a que en ambos casos hay disminuciones, pero en lo referido a las exportaciones bajaron un 11% y las importaciones en un 28%. Lo importante es que en el primer mes del año no se perdieron reservas, sino que más bien se logró un superávit.

«Eso es muy importante para lo que significa la estabilidad de la moneda y de la economía, porque si algo tenemos que cuidar son nuestras reservas de dólares en el Banco Central de Bolivia», recalcó el entrevistado.

No se pueden dar pasos en falso
Afirmó que en este momento la economía no está en condiciones de equivocarse en cuanto a las medidas que se deben tomar en función de la reactivación económica.

«Hay que recordar que el año pasado, si se cumple el pronóstico del Banco Central y el ministerio de Economía, la economía del país habría caído en 8,4% lo que ha ocasionado un cierre de la gestión con más de 300 mil personas sin empleos. Pensar en un incremento salarial, como lo propone la Central Obrera Boliviana, no tiene ningún sentido y es algo irresponsable».

Destaca que el año 2019 hasta el mes de noviembre había deflación y solo se tuvo inflación del 0.67% en diciembre, porque se pagaron sueldos de noviembre, aguinaldos, el bono contra el hambre y eso motivó un aumento de precios en los productos.

Ratificó que si no hubiese sido por esos factores la economía boliviana hubiese tenido un decrecimiento de precios. Entonces, no se puede pensar en que haya un decrecimiento de precios, que podría traer más problemas para las empresas que el año pasado entre enero y septiembre cerraron sus puertas o no renovaron sus matrículas un ritmo de 460 por mes.
«Esto significa que cuando una empresa cierra o sale del sector formal al informal se pierden los empleos y eso es muy grave», señaló para finalizar el analista.

Fuente: Publiagro