Ambos fueron retenidos por pobladores, lo que les anuló la posibilidad de reinsertarse en su hábitat natural. Loros, monos y tejones son las especies más comercializadas.

Un día están junto a su manada, en medio de la naturaleza siendo libres, y al otro están en jaulas o bolsas en camino al mejor postor. Esa es la historia de varios animales exóticos a quienes su belleza parece haberlos condenado a tener un destino trágico.
El responsable del Programa de Biodiversidad de la Gobernación de Cochabamba, Omar Osco, aseguró que rescataron 115 animales en lo que va del año, de los cuales, más de 20 estaban listos para la venta. El resto estaba bajo tenencia de alguna persona, actividad que también es ilegal.
Entre las especies que más encuentran hay variedad de loros, monos y tejones. Debido a que fueron extraídos de su ambiente natural, casi siempre terminan en centros de custodia. “Son animales que toda su vida han estado con humanos, es muy difícil reinsertarlos, algunos tienen enfermedades que pueden transmitir a la población silvestre”, dijo Osco.
La semana anterior se conoció la noticia de que encontraron una puma cachorra y, poco antes, un oso jukumari. Ambos animales sufrieron las consecuencias del avance de las áreas agrícolas y la presencia humana.
PUMI, LA BEBÉ QUE QUEDÓ HUÉRFANA
El Programa de Biodiversidad rescató a una puma en el municipio de Puerto Villarroel, en Chapare. Se trata de una cachorra que fue hallada por los pobladores en una riada, sobre un tronco, por lo que se presume que era huérfana. Cuando la encontraron solo tenía dos meses y se quedó otros tres más con las personas que la rescataron.
Las autoridades se enteraron de este caso debido que, al ser un animal silvestre, intentó morder a una niña, lo que motivó que entregaran al felino.
“El animal fue separado muy pronto de su madre y allá recibió una alimentación muy básica, sobras de la casa. Estaba con un cuadro de desnutrición. En el pelaje se notaba claramente que faltaban proteínas y tenía bajo peso”, explicó Osco.
Cuando se hizo viral el caso, varias personas ayudaron mucho, incluso, ahora tiene dos padrinos, la importadora Bagó y el arquitecto Jhonny Antezana, quienes proporcionaron alimentación y medicamentos. “Con esa ayuda recuperó bastante peso. Al principio comía, mínimo, un pollo por día; devoraba una pechuga en 10 minutos”, comentó.
También se procedió a hacer análisis de sangre, otro parasitológico y una ecografía con la colaboración de la veterinaria Agroflori. Se pudo constatar que era bebé ya ni siquiera tiene las muelas completas.
Luego de tenerlo por dos semanas en observación hasta que esté mejor de salud, se coordinó su derivación con el Ministerio de Medio Ambiente para trasladarlo al bioparque Vesty Pakos, en La Paz, porque en Cochabamba no hay un espacio que se pueda encargar de este tipo de animales.
Osco indicó que se hizo una previa evaluación de su comportamiento y se determinó que está muy acostumbrada a tratar con personas lo que impide que sea reinsertada.
Vesty Pakos tiene un equipo que trabaja con felinos y tiene bastante espacio, lo que es vital para que este puma se desenvuelva con naturalidad. “Es muy poco probable que este animal vuelva a su hábitat. Si a los dos meses fue separada de su familia, no aprendió muchas cosas, no tiene destrezas”, afirmó Osco.

OSO JUKUMARI, LEJOS DE SU HOGAR
Hace dos semanas, el equipo de la Gobernación rescató a un oso jukumari en la localidad de Locotal, en Colomi. El animal fue encontrado en un chaqueo, una actividad que cada vez se ha vuelto más habitual para seguir aumentado los terrenos agrícolas. Las personas lo encontraron trepado en un árbol, lo bajaron y lo pusieron a una jaula donde permaneció algunos meses.
Según Osco, el oso no es cachorro, tiene siete meses, y no estaba acostumbrado al contacto con humanos. “Todavía tiene alguna posibilidad de regresar a su hábitat. Hay que fortalecer sus capacidades y hay que analizar esa opción de acuerdo a cómo responda”, explicó.
El jukumari fue rescatado por la Policía Forestal y Preservación del Medio Ambiente (Pofoma), luego se lo trajo a Cochabamba y permaneció en observación una semana. También se le hicieron todos los análisis y fichas clínicas hasta determinar que estaba bien.
El oso cuenta con un padrino que es el colegio Tiquipaya. En su caso, la alimentación es más complicada que la del puma porque no es carnívoro y necesita comida muy variada.
Primero se planeó que sea remitido a un refugio en Los Yungas, pero solo podría estar en el lugar por dos meses, Entonces, para evitar hacer un doble traslado, decidieron llevarlo al bioparque Vesty Pakos. “Está con buenas capacidades para retornar a su hábitat. Lo bueno es que allá tiene un ambiente mucho más amplio para hacer más actividades. Acá solo tenemos aulas de contención y manejo temporal”, aseguró Osco.
INVASIÓN A ÁREAS NATURALES
El representante del Programa de Biodiversidad explicó que la población está asentándose en lugares más alejados con el pasar del tiempo lo que ocasiona una invasión de áreas verdes. “Los humanos están cada vez más cerca del hábitat natural y ocurren estos encuentros. Lamentablemente, muchos creen que están rescatando a los animales, y al final los perjudican”.
Osco indicó que en el caso de la puma sí podría justificarse el rescate porque era muy pequeña; sin embargo, no en el caso del oso jukumari porque, considerando el estado y personalidad del animal, seguramente su madre estaba cerca. “Lo correcto en estos dos casos era dar parte a las autoridades de inmediato y en función de las características se los puede liberar o no. A veces, de buen corazón los rescatan, pero se equivocan al no dar parte porque disminuimos sus posibilidades de reinserción”.
Desde la Gobernación harán el seguimiento para que ambos animales estén en buenas condiciones, pero con un destino muy distinto al que imaginaron cuando nacieron: los refugios son su única alternativa.
Fuente: Opinión














