Cancillería envió notas al Perú por proyecto que amenaza al Poopó

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“Bolivia no fue consultada para la realización del proyecto o de alguno de sus componentes”, afirmó Longaric. La obra implica un trasvase de aguas del río Mauri. 

Mediante múltiples notas, el ministerio de Relaciones Exteriores boliviano expresó su preocupación ante el Perú por el proyecto hídrico Vilavilani II que amenaza al lago Poopó. Pese a tres reuniones bilaterales, las obras en el vecino país continuaron hasta agosto. “Bolivia no fue consultada para la realización del proyecto o de alguno de sus componentes”, afirmó la canciller Karen Longaric.

La Cancillería de Bolivia manifestó en reiteradas oportunidades su preocupación por los presuntos actos de Perú sobre la Cuenca del Río Mauri, que no pueden afectar los legítimos derechos que corresponden a Bolivia. Se remitió a la Embajada de la República del Perú en Bolivia, y a la Cancillería peruana, múltiples notas por las cuales se solicitó brindar información sobre el proyecto y se recordó los acuerdos, declaraciones y compromisos asumidos por ambos países, en los encuentros presidenciales y las reuniones de ministros de pasados años”, explicó Longaric.

El proyecto peruano Vilavilani II implica un trasvase de aguas transfronterizas del río llamado Mauri en Bolivia y Maure en Perú, afluente que corre hasta nuestro país para desembocar en el sistema hídrico TDPS (Titicaca-Desaguadero-Poopó-Salares).

En Bolivia, comunidades de la cuenca del Poopó y 10 organizaciones exigen al Gobierno que tome acciones urgentes. En el vecino país, habitantes de Tarata y Puno anuncian un paro y endurecen las protestas contra el proyecto.

Qué se sabe del proyecto

En sus respuestas a un cuestionario enviado a la Cancillería por Página Siete, Longaric explicó que como parte de los compromisos asumidos en el marco del Encuentro Presidencial y V Gabinete Binacional de Ministros de Ilo (llevados a cabo en 2018 y 2019), se acordó que los usos de agua de la cuenca del río Mauri serían “siempre consensuados” entre los dos países, mediante una Comisión Técnica Binacional.

Es decir, que el Perú no puede realizar acciones unilaterales de trasvase sobre esta cuenca mientras los estudios de demanda y aprovechamiento de las aguas no se definan a nivel bilateral. Esto ante el riesgo de ocasionar daño tanto al ecosistema peruano-boliviano, como al sistema TDPS.

“Bolivia no fue consultada para la realización del proyecto o de alguno de sus componentes”, afirmó Longaric. Añadió que en reuniones realizadas el 7 de febrero, el 5 de marzo y el 30 de julio de este año se expresó la preocupación boliviana sobre los avances de este proyecto.

“Como resultado de las gestiones, la Cancillería del Perú, en nota de 14 de agosto de este año, comunicó por escrito a nuestra embajada en el vecino país que el proyecto está detenido por el lapso de 45 días y que en ningún momento este proyecto pretende comprometer la estabilidad del sistema TDPS. Se reiteró a través de notas la importancia del cumplimiento de los compromisos establecidos entre ambos países y que, por tanto, estos proyectos sean consensuados a nivel binacional previamente al avance de cualquier obra”, manifestó la Canciller.

Sin embargo, el plazo de 45 días venció el 26 de agosto, ya que la suspensión de obras fue anunciada el 13 de julio por el ministro de Agricultura del Perú, Jorge Montenegro, en El Collao. La declaración la hizo después de las protestas en Puno y Tarata en rechazo al proyecto. En ese tiempo las comunidades peruanas debían demostrar que el trasvase causaría impacto ambiental en la zona.

Aunque los trabajos debían detenerse, éstos continuaron hasta la primera semana de agosto cuando más de 2.000 pobladores de Tarata, Ticaco, Puñeros y Maure tomaron el campamento de las obras exigiendo la paralización. Los manifestantes apedrearon la maquinaria y quemaron otros bienes pese al resguardo policial.

Mesa técnica en Perú

Marcial Laura, presidente de la comunidad campesina Maure (Tacna, Perú) señaló en contacto con Página Siete que el pasado martes se logró entablar una reunión con un representante del Gobierno del Perú. Allí se acordó la instalación de una mesa técnica en un plazo de 48 horas. De no haber respuesta los habitantes endurecerán sus medidas.

“Creemos que en esta mesa podemos salir airosos, pero somos conscientes de cómo se manejan estas situaciones acá. Hay temor pero también expectativa de que podamos llevar esta mesa a instancias y peritos internacionales. Si no hay respuesta entraremos en un paro indefinido junto con los vecinos de Puno”, manifestó Laura. Añadió que ante el conflicto, en este momento las obras están suspendidas.

El dirigente peruano explicó que el proyecto Vilavilani tiene un primer componente que es el canal de Villachuallani y un segundo que es la planta de bombeo de ojos de Copapujo, que también es afluente del Mauri. “Definitivamente esto afecta mucho a mi comunidad y como a todas las comunidades de la parte baja de Bolivia”, dijo.

Cumplir con la Convención

El Poopó es el segundo lago más grande de Bolivia. Junto al Uru Uru, fue declarado de Importancia Internacional por la Convención Ramsar, un tratado intergubernamental para la conservación de humedales. La declaratoria abarca una superficie de 967.607 hectáreas.

En el marco de la campaña #LagoPoopóEsVida -realizada a lo largo del agosto- se pidió acceder a los mecanismos otorgados por la Convención mencionada y abrir las puertas a una Misión Ramsar de Asesoramiento.

Esta consistiría en la visita de expertos y expertas para la elaboración de un diagnóstico sobre la salud de ambos lagos y contar con recomendaciones técnicas y especializadas para la recuperación de los lagos y sus ecosistemas.

Exigen al gobierno acciones de protección

Comunidades de la cuenca del Poopó y 10 organizaciones exigen al Gobierno boliviano acciones urgentes para proteger al lago Poopó del proyecto hídrico Vilavilani II del Perú.

“La conservación de los lagos Poopó y Uru Uru está en grave riesgo debido al inicio de obras del proyecto Vilavilani II en Perú(…) Se desviará más de 500 litros de agua por segundo del principal tributario del Poopó, amenazando la estabilidad y el balance hídrico de ambos lagos”, señala el pronunciamiento de comunidades y organizaciones.

El documento afirma que “sin lugar a dudas” se provocará un desastre ecológico permanente en toda la región de la cuenca Poopó, ya que una merma en el caudal derivará en una disminución del espejo de agua.

Advierten que una afectación en cadena afectará de forma negativa a la vida de las comunidades indígenas y campesinas que dependen del lago para su subsistencia. Además, que causará la alteración de todo el ecosistema.

Décadas de agonía

1998 El Poopó fue considerado en estado “crítico” de conservación en Latinoamérica.
2000 El lago fue declarado Patrimonio y Reserva Ecológica mediante DS 2097.
2002 Un estudio advirtió sobre su desaparición. Junto al Uru Uru es nombrado sitio Ramsar para su preservación.
2015 El Poopó desaparece causando la muerte de una gran cantidad de animales.
2018 El espejo de agua empezó a recuperarse, pero las aguas no llegan a los registros de años pasados.

Fuente: Página siete