
El INIAF, junto a productores, recolecta variedades criollas en Moreta; mientras el Banco de Germoplasma nacional resguarda casi 20.000 accesiones, vitales para innovación y seguridad alimentaria.

En la comunidad de Moreta (Tarija) comenzó la colecta de material genético de maíz nativo, una iniciativa liderada por el INIAF, en colaboración con KOPIA Bolivia Center, con el fin de preservar, rescatar y fortalecer la rica diversidad de este cultivo milenario.
Productores como René Gutiérrez mencionan variedades específicas como “api morado”, maíz blanquito, mote y chicha, usadas en alimentos tradicionales y cuya conservación representa memoria cultural y resiliencia agronómica.
Esta actividad incluyó también un intercambio de semillas, vital para promover la investigación y asegurar que estas variedades sigan disponibles para futuras generaciones.
Datos complementarios del país


«Preservar el maíz nativo en Tarija no es solo conservar genes, sino asegurar diversidad y adaptabilidad frente al cambio climático”


Maíz nativo en Tarija vs Banco Nacional

Interpretación del impacto
- En Tarija, la colecta fortalece la diversidad genética local, vital para asegurar variedades adaptadas a condiciones específicas como altitud, clima y usos tradicionales.
- A nivel nacional, el Banco de Germoplasma se erige como una infraestructura clave para la seguridad alimentaria, ofreciendo material para investigación, educación y recuperación de cultivos perdidos.
- Las nuevas variedades liberadas por INIAF (como “Choclero Blanco”) brindan rendimiento competitivo, abriendo puertas a la producción comercial, y fortalecen la línea entre conservación y productividad.
En contexto, Bolivia es uno de los 20 países más biodiversos del mundo; iniciativas como esta colecta en Tarija posicionan al país como custodio de valiosos recursos agrícolas, fundamentales ante desafíos globales como el cambio climático.
Redacción: Publiagro














