
La región enfrenta más de 5.000 puntos de incendio, altas temperaturas y vientos intensos, mientras exigen suspender chaqueos y abrogar la Ley 741 para proteger los bosques

En las últimas semanas, la región Chiquitana se ha caracterizado por la presencia de frentes fríos sin lluvias, alternando con altas temperaturas y fuertes vientos del norte. Estas condiciones no solo están consumiendo la humedad acumulada durante el excepcional período de precipitaciones que se registró entre noviembre y mayo, sino que también están generando áreas con un alto grado de sequía. Esta situación incrementa la acumulación de material vegetal inflamable, que con una simple chispa de fuego podría desencadenar incendios de gran magnitud.
La semana que inicia el 28 de julio estará marcada por un frente frío moderado y seco, seguido de un incremento de las temperaturas que alcanzarán un máximo de 37 °C, especialmente en la provincia Germán Busch. Asimismo, se esperan fuertes ráfagas de viento del norte que superarán los 60 km/h, afectando principalmente a las provincias Chiquitos y Ñuflo de Chávez.
Este escenario meteorológico crea condiciones altamente propicias para que los focos de calor evolucionen en siniestros forestales de envergadura. Esta preocupación se intensifica ante el reciente reporte del sistema satelital de la Gobernación Cruceña, que ha confirmado la presencia de más de 5.000 puntos de quema, la mayoría concentrados en la región Chiquitana.
Se prevé que estas condiciones climáticas predominen durante los dos meses que restan del invierno, es decir, altas temperaturas acompañadas de fuertes vientos del norte y frentes fríos moderados generalmente sin precipitaciones. Todo esto incrementa el riesgo de que los incendios forestales provoquen daños significativos tanto en el medio ambiente como en la infraestructura productiva instalada en esta vasta y potencial región agrícola y ganadera.

“Esta máxima instancia retome su análisis y deje sin efecto jurídico esta norma que propició devastar nuestros bosques, incidiendo en la pérdida vital de servicios ambientales, como agua, oxígeno, temperatura, lluvias, etc., disminuyendo la calidad de vida de los habitantes del departamento de Santa Cruz”

Ante este panorama, se considera urgente la adopción de medidas contundentes. Se plantea “no solo la suspensión de las autorizaciones de chaqueo y quema, sino también que la A.B.T., institución que otorga los permisos, haga seguimiento y control, aplicando con todo el rigor de la ley cuando se presenten focos de quema en nuestro departamento”.
Asimismo, se cuestiona la vigencia de la Ley Incendiaria N.° 741, promulgada en septiembre de 2015, que amplió de 5 a 20 hectáreas el límite permitido para el desmonte con fines agrícolas y ganaderos en propiedades pequeñas, comunitarias y colectivas. Esta normativa, que según los registros provocó un incremento de cinco veces en los focos de calor desde 2016, continúa en tratamiento en la Asamblea Legislativa Plurinacional para su posible abrogación. Se demanda que “esta máxima instancia retome su análisis y deje sin efecto jurídico esta norma que propició devastar nuestros bosques, incidiendo en la pérdida vital de servicios ambientales, como agua, oxígeno, temperatura, lluvias, etc., disminuyendo la calidad de vida de los habitantes del departamento de Santa Cruz”.
La urgencia por contener esta amenaza es clara: la combinación de factores climáticos extremos, acumulación de material combustible y la falta de control eficaz ponen en riesgo los recursos naturales y el desarrollo productivo de la Chiquitania.
Fuente: Luis Alberto Alpire
Redacción: Publiagro













