La presente campaña agrícola enfrenta un escenario desafiante debido a un clima adverso, caracterizado por la escasez de lluvias y agravado por la falta de combustible, dos factores que podrían impactar en la producción de semillas en el país. Estas condiciones climáticas, combinadas con las dificultades logísticas, han generado que efectivamente haya una menor siembra hasta el momento, pero aun asi, todavía hay margen de tiempo para sembrar.
Sin embargo, en un mensaje de tranquilidad al sector, Pedro Pellegrino, director del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Bolivia (CIAB), aseguró que, a pesar de estas adversidades, sí habrá la cantidad suficiente de semillas para abastecer a los agricultores.
“A pesar de las limitaciones climáticas, el frío y los vientos han ocasionado que el suelo se seque, sumado a esto las logísticas, el sistema de producción de semillas está preparado para responder a la demanda del productor”, sostuvo Pellegrino, destacando el compromiso de los semilleros y de las instituciones del rubro para garantizar el abastecimiento necesario.
El especialista explicó que, a pesar de los retrasos, todavía se está dentro de la ventana de siembra, ya que el mes de julio es clave para poder continuar sembrando, siempre y cuando se cuente con el acompañamiento del clima en forma de lluvias a corto plazo.

“A pesar de las limitaciones climáticas, el frío y los vientos han ocasionado que el suelo se seque, sumado a esto las logísticas, el sistema de producción de semillas está preparado para responder a la demanda del productor”

Pellegrino señaló que otro de los factores que está complicando el avance de la siembra es la irregularidad en la provisión de diésel, un insumo esencial para el funcionamiento de la maquinaria agrícola.
En este contexto, subrayó que “el sector semillero está pendiente a la oportunidad que pueda dar la próxima lluvia para sembrar y poder cumplir con la cantidad de toneladas de semillas que se necesita para la siguiente campaña de verano”, mostrando confianza en la capacidad de respuesta del sistema productivo una vez que las condiciones mejoren.
El ingeniero recordó que, en términos de mercado, el consumo habitual de semillas certificadas en Bolivia representa entre 18.000 y 22.000 hectáreas, siendo la soya el cultivo que enfrenta más problemas debido al uso ilegal de semilla propia o no declarada.
En base a estas cifras, Pellegrino explicó que se espera cosechar aproximadamente 35.000 a 40.000 toneladas de semillas, volumen que permitiría ofrecer al agricultor un abastecimiento de entre un 30% a un 35%, porcentaje que, si bien no representa el total de la superficie sembrada, siempre busca superar la demanda real del sector para garantizar la disponibilidad.
Este esfuerzo, sostuvo, refleja el compromiso de los semilleros nacionales para asegurar la continuidad de la producción agrícola y acompañar a los productores en un contexto complicado, apostando tanto por la tecnología como por la resiliencia ante los desafíos climáticos y logísticos.
Fuente: Pedro Pellegrino
Redacción: Publiagro
















