Un veterinario brasilero en su tesis de maestría enfatiza que no basta con que la hembra precoz esté bien alimentada para convertir la IATF en una tasa de preñez. En ese sentido, la tesis apuntó que también es necesario hacer ajustes en el protocolo de inseminación artificial.
En un estudio de tesis de maestría del veterinario Augusto Felisbino, realizó nuevos descubrimientos sobre la tasa de preñez en novillas precoces.
La investigación tuvo como tutor a Pietro Baruselli, profesor del departamento de Reproducción Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la USP.
Destacó Felisbino en su estudio que no basta con que la hembra precoz esté bien alimentada para convertir la IATF en una tasa de preñez. En ese sentido, la tesis apuntó que también es necesario hacer ajustes en el protocolo de inseminación artificial.
La Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) es una técnica que, mediante la utilización de hormonas, permite sincronizar los celos y ovulaciones con lo cual es posible inseminar una gran cantidad de animales en un período corto de tiempo.
En resumen, los experimentos se realizaron en cinco haciendas de crianza en el estado de Mato Grosso, involucrando aproximadamente 1.200 novillas.
Reducción de edad en el rendimiento
El objetivo era comprender qué afinaciones debe buscar el criador ahora que existen herramientas para reducir la edad promedio de la primera concepción.
“Hace veinte años se preñaban novillas de tres años para parir a los cuatro años. Empezamos a preñar novillas a los dos años para parir a los tres años. Ahora, estamos preñando novillas cebú, la base de Nelore de Brasil, de un año para parir a los dos años. Es realmente destacable la evolución científica y tecnológica que se ha dado en los últimos 20 años”, dijo Baruselli.
Por lo tanto, la técnica de reproducción también debe ajustarse. “Porque el crecimiento de los folículos, el momento de la ovulación con todo ese cambio, también presentaba ciertas alteraciones en el crecimiento, que debían ser diagnosticadas y ajustadas para mejorar la eficiencia del proceso”, explicó Baruselli.
Cambios en el metabolismo
Según el profesor, al suplementar vaquillas precoces para que puedan ciclar lo antes posible, ocurren alteraciones en el metabolismo.
“Y Felisbino constató en su tesis de maestría que cuando suplementamos a los animales, aceleramos el crecimiento folicular. La hembra metaboliza la progesterona de manera diferente”, señaló Baruselli.

Por ello, prosigue Felisbino: “cuando tomamos el tratamiento, se metaboliza más rápido que cuando se suplementa. Y este crecimiento más rápido hace que ocurra una ovulación más temprana. Y esa ovulación temprana, en algunas situaciones, no es deseable en el proceso reproductivo”, advirtió.
La inseminación
“Siempre tenemos que inseminar a una hembra antes de que ovule, no después. Porque el esperma llega al tracto reproductivo de la hembra y necesita ser entrenado para fertilizar el óvulo. […] Entonces tiene que esperar un tiempo para ser entrenado, para prepararse para fecundar el óvulo que va a llegar”, justificó.
Así, con la anticipación de la ovulación, la aplicación del semen puede retrasarse. “No hay tiempo para que los espermatozoides puedan fertilizar. Como resultado, las tasas de fertilidad caen. Esa es la hipótesis y el concepto de por qué, a veces, al acortar el protocolo, se evita inseminar a una hembra que ya ovuló”, concluyó el profesor.
El momento correcto
Sin embargo, ajustando el protocolo, es posible aplicar el semen a tiempo para que se habilite antes de la llegada del óvulo para que ocurra la fertilización.
“Actualmente, en general, hay tres protocolos ampliamente utilizados en Brasil. Este protocolo más corto, que es D0, D7, saca el implante el D7 e insemina el D9. Después tenemos D0, D8, sacar en D8 e inseminar en D10. Y, por último, hay una que es D0, D9, la saca el D9 y la insemina el D11. Así que tenemos protocolos más cortos y más largos”, señaló.
Desde el mismo punto de vista, los protocolos más cortos son los que más convierten la tasa de preñez en vaquillas precoces.
“En granjas tradicionales, donde no hay aumento en el metabolismo, los protocolos más largos muestran resultados similares a los protocolos más cortos. Sin embargo, en las granjas donde estamos verificando este cambio en la alimentación, aumento del metabolismo y ganancia de peso, los protocolos más cortos están mostrando una eficiencia superior”, diferenció.
Para concluir, Baruselli explicó que el trabajo muestra la posibilidad de optimizar la reproducción de vaquillas con aceleración del metabolismo por la necesidad de crecer más rápido y ciclar antes.
Finalmente, con el nuevo descubrimiento, Baruselli proyectó el crecimiento de la tecnología en Brasil.
“Será una tecnología que dominará el proceso de reproducción: fecundar a una hembra antes de tiempo. […] Esto es una revolución”, celebró.
Fuente: Giro do Boi
Redacción: Publiagro













