martes, octubre 27, 2026
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Curichi Grande llevó 70 años de genética a su primer remate de leche y carne

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Primer remate de Curichi Grande, carne y leche/ Foto: Publiagro
Primer remate de Curichi Grande, carne y leche/ Foto: Publiagro

La cabaña presentó animales Gyr lechero, Girolando, Nelore, Nelore mocho y Guzerá, fruto del trabajo de tres generaciones dedicadas a la producción bovina

Salón de Fexpocruz lleno para adquirir genética de carne y leche/ Foto: Publiagro
Salón de Fexpocruz lleno para adquirir genética de carne y leche/ Foto: Publiagro

La selección genética desarrollada durante siete décadas fue el principal respaldo de Curichi Grande en su primer remate que reunió animales de aptitud lechera y cárnica en una misma oferta. La cabaña presentó ejemplares de las razas Gyr lechero y Girolando, además de Nelore, Nelore mocho y Guzerá, con el objetivo de poner a disposición de los productores animales seleccionados para mejorar la productividad de sus establecimientos.

Esteban Eguez, propietario de Curichi Grande, explicó que la actividad representó una oportunidad para mostrar el trabajo acumulado durante tres generaciones, con una visión orientada a la eficiencia productiva y la rentabilidad tanto en la producción de leche como de carne.

La historia de la cabaña estuvo marcada por la incorporación progresiva de distintas razas. Las primeras selecciones se concentraron en Gyr lechero y Girolando, antes de ampliar el trabajo genético hacia las razas cárnicas Nelore, Nelore mocho y Guzerá.

“Curichi Grande, este año cumplimos 70 años de un trabajo hecho por tres generaciones, de una visión de buscar productividad y una visión de que la genética es la base para poder ser rentable, tanto en leche como carne”, manifestó Eguez.

De la selección visual a las evaluaciones genómicas

Uno de los cambios más importantes en la evolución del mejoramiento genético fue la incorporación de herramientas científicas y biotecnológicas que permitieron ampliar la capacidad de selección y multiplicación de animales superiores.

Eguez explicó que, en los inicios de la cabaña, la elección de reproductores dependía principalmente de la evaluación visual de los ejemplares y de su capacidad para transmitir características favorables a la descendencia. Si bien la productividad también se consideraba, las herramientas disponibles eran más limitadas.

Con el avance de la ciencia, el proceso incorporó registros productivos, evaluaciones genéticas, controles lecheros y análisis genómicos, que permitieron tomar decisiones con mayor respaldo técnico.

“Antiguamente era individuos, por un tema visual, individuos que generaban crías mejores, muchas evaluaciones visuales. Obviamente la productividad también se medía y la gran diferencia es que no existía la biotecnología que nos permite hoy multiplicar en escala mayor”, señaló.

El propietario destacó que la disponibilidad de datos y evaluaciones permitió identificar con mayor precisión a los animales que aportaban características favorables para los sistemas productivos. De esa manera, la selección dejó de depender exclusivamente de la apariencia física y pasó a integrar información sobre el desempeño y el potencial genético de los ejemplares.

¨La marca Corazón que nos identifica. Cada vez que la vemos recordamos de dónde vinimos y a todas las personas que con su trabajo y pasión hicieron posible este presente. Más allá de la calidad genética de nuestros animales, hay algo muy profundo: el valor del trabajo, la dedicación de cada día y la perseverancia para seguir adelante¨

La cabaña puso a disposición del mercado animales nelore, nelore mocho y guzerá/ Foto: Publiagro
La cabaña puso a disposición del mercado animales nelore, nelore mocho y guzerá/ Foto: Publiagro
Genetica lechera Gyr y Girolando/ Foto: Publiagro
Genetica lechera Gyr y Girolando/ Foto: Publiagro

Setenta años de respaldo para el productor

La trayectoria de Curichi Grande constituyó uno de los principales argumentos de su oferta genética. Según Eguez, los animales presentados en el remate contaban con el respaldo de un sistema productivo familiar que utilizó su propia genética para desarrollar sus actividades de producción de leche y carne.

El trabajo acumulado durante décadas permitió identificar animales que contribuyeron a mejorar los resultados del establecimiento y a fortalecer la selección de reproductores. Esa experiencia, sostuvo, representó un valor adicional para los compradores interesados en incorporar genética a sus rodeos.

“Aparte de todo lo que el mercado está acostumbrado cuando busca un animal mejorador: las evaluaciones, los registros, la genómica, los controles lecheros, el ojo; aparte va a llevarse 70 años de gente que vive de esto”, afirmó.

Eguez remarcó que la producción de la familia estuvo vinculada exclusivamente al sector agropecuario, particularmente a la actividad lechera y cárnica desarrollada sobre la base de su genética.

“Somos una familia que vivimos 100% del agro y aquí jamás ha entrado ningún recurso de cualquier otra actividad que no sea la producción de leche y carne en base a nuestra genética”, expresó.

Para la cabaña, esta continuidad productiva representó una garantía sustentada en la experiencia, los registros y la selección realizada a lo largo de tres generaciones.

La marca Corazón, símbolo de una historia familiar

Por su parte, Natalia Eguez, propietaria de Curichi Grande, destacó el significado de la marca Corazón, que identificó a la familia y resumió los valores que acompañaron el desarrollo de la cabaña.

Durante la presentación, señaló que el primer remate conjunto de genética lechera y cárnica representó un momento importante para compartir con los productores no solo la calidad de sus animales, sino también la historia de trabajo que existió detrás de cada ejemplar.

“Cada vez que la vemos recordamos de dónde vinimos y a todas las personas que con su trabajo y pasión hicieron posible este presente”, manifestó.

Natalia Eguez explicó que detrás de cada animal hubo años de esfuerzo, decisiones orientadas al mejoramiento productivo y el compromiso de las personas que contribuyeron al crecimiento de la empresa familiar.

También destacó la influencia de sus padres en la continuidad del proyecto y la responsabilidad de las nuevas generaciones de preservar ese legado mientras avanzaban en el desarrollo de la actividad ganadera.

“Para nosotros llevar esta marca es un orgullo y también una responsabilidad: honrar lo que recibimos y seguir trabajando para hacer lo que sabemos ser. Somos productores de leche y carne, creemos en lo que hacemos y seguimos firmes en este sector”, sostuvo.

Con su primera oferta conjunta de genética lechera y cárnica, Curichi Grande vinculó sus siete décadas de trayectoria con las herramientas actuales de selección, en una propuesta que buscó acercar a los productores animales respaldados por generaciones de experiencia, registros y trabajo orientado a la productividad.

Fuente: Natalia Eguez y Esteban Eguez 

Redacción: Publiagro