La conservación y recuperación de los suelos se ha convertido en un aspecto fundamental para sostener la productividad agrícola, especialmente en zonas donde la compactación, la pérdida de materia orgánica y la menor disponibilidad de agua pueden afectar el desarrollo de los cultivos. En este contexto, los cultivos de servicio representan una alternativa para mejorar progresivamente las condiciones del suelo y generar beneficios que van más allá de una sola campaña agrícola.
Durante una calicata realizada para mostrar el comportamiento de las raíces y las condiciones del suelo, la ingeniera Griselda Choque, técnica en investigación de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO), explicó las diferentes funciones que cumplen estas especies y la importancia de incorporarlas de acuerdo con las necesidades específicas de cada parcela.
Un sistema vivo debajo del suelo
Choque señaló que los cultivos de servicio permiten proteger la superficie del suelo, pero también generan condiciones favorables para procesos que contribuyen a mejorar su estructura y fertilidad.
“Sabemos que los cultivos de servicio cumplen muchas funciones, una de ellas proteger el suelo, pero también nos ayudan a descompactar el suelo y a que muchos microorganismos que viven en el suelo puedan transformar los nutrientes para que la planta pueda alimentarse”, explicó.
La especialista destacó que estos procesos permiten entender al suelo como un sistema vivo, donde las raíces, los microorganismos y los nutrientes interactúan para favorecer el desarrollo posterior de los cultivos comerciales.
Las raíces favorecen la infiltración de agua
Uno de los aspectos observados durante la calicata fue el desarrollo de las raíces y su capacidad para penetrar en profundidad. Según Choque, este proceso permite mejorar la infiltración y generar una mayor disponibilidad de agua para las plantas durante periodos críticos.
“Las raíces van a infiltrar muy adentro, nos van a dejar un banco de agua para que la planta pueda asimilar en momentos críticos como son las sequías”, señaló.
En ese sentido, explicó que el uso de cultivos de servicio puede convertirse en una herramienta para preparar los suelos frente a periodos de menor disponibilidad hídrica y ayudar a los productores a mejorar las condiciones de sus parcelas de manera gradual.


Primero se debe diagnosticar el suelo
Respecto a cuándo implementar un cultivo de servicio, la técnica de ANAPO explicó que no existe una única alternativa aplicable a todas las parcelas. El primer paso debe ser conocer las condiciones específicas del suelo.
“Para implementar un cultivo de servicio lo primero que nosotros indicamos es hacer un diagnóstico, identificar qué tipo de problema tiene su suelo, si tiene compactación, si le falta materia orgánica, entre otros problemas”, indicó.
A partir de ese diagnóstico se puede determinar qué especies son más apropiadas para atender las necesidades identificadas. Choque explicó que ANAPO cuenta con alrededor de 20 especies que están siendo evaluadas, las cuales pueden utilizarse de manera individual o mediante mezclas.
La recomendación, explicó, es trabajar con consorcios de especies, debido a que la combinación permite buscar diferentes beneficios al mismo tiempo.
“Lo que nosotros recomendamos es hacer mix para poder tener beneficios múltiples de las diferentes especies. De esta forma no solo apuntar a un objetivo, sino a múltiples objetivos”, sostuvo.
Leguminosas para enfrentar la compactación
En parcelas donde se identifica compactación, ANAPO recomienda considerar el uso de leguminosas con raíces pivotantes, debido a su capacidad para penetrar las capas compactadas y contribuir a mejorar la estructura del suelo.
Choque explicó que esta alternativa tiene especial importancia en la zona norte, donde existe un uso frecuente de la labranza convencional y, por ello, pueden presentarse problemas relacionados con la compactación.
“En el tema de compactación del suelo estamos recomendando el tema de las leguminosas, que son especies que tienen raíces pivotantes, que van a ayudar a penetrar esas capas arables”, explicó.
Entre las alternativas mencionadas se encuentra la crotalaria, que puede formar parte de una mezcla con especies de pastura para iniciar el proceso de recuperación del suelo.
“Recomendamos un mix de una pastura con las leguminosas, que la más conocida es la crotalaria, para iniciar y ya más adelante poder implementar otro tipo de mix para poder sumar beneficios”, señaló.
De esta manera, la propuesta busca que el productor pueda avanzar de forma progresiva en el mejoramiento de sus suelos, utilizando los cultivos de servicio de acuerdo con las características de cada parcela y con objetivos específicos como reducir la compactación, mejorar la infiltración de agua, favorecer la actividad biológica y contribuir a la disponibilidad de nutrientes para los siguientes cultivos.
Fuente: Griselda Choque
Redacción: Publiagro


















