En la ganadería, la genética no termina en una pista de juzgamiento. Su verdadero valor se pone a prueba cuando el animal llega al campo, enfrenta las condiciones de manejo, aprovecha el alimento disponible y demuestra su capacidad reproductiva y productiva. Bajo esa visión trabaja Sindi El Shofar, cabaña que desarrolla una genética enfocada en funcionalidad, rusticidad y eficiencia.
Jorge Chávez, propietario de Sindi El Shofar, explicó que el objetivo es producir animales que respondan a las necesidades reales del productor, evitando una selección basada únicamente en la apariencia y priorizando características que puedan traducirse en productividad y rentabilidad.
“Genética rentable para ganaderos inteligentes y eso es Shofar. Y también hablamos de genética sin maquillaje, o sea que sea lo más natural posible el animal para que cuando vaya a trabajar a campo, cuando nosotros vendemos un animal tiene que ser un animal funcional, un animal rústico, un animal que se adapte muy bien y empiece a hacer su trabajo en campo como reproductor. Eso es lo que buscamos como Shofar”, señaló.
Esta filosofía también se refleja en la participación de la cabaña en exposiciones ganaderas. Para Chávez, llevar un animal a pista representa mostrar el resultado de un proceso de selección que debe tener continuidad en el establecimiento productivo.
Durante esta edición de Expocruz, Sindi El Shofar presentó machos y hembras jóvenes, además de ejemplares de categorías menores que forman parte del futuro plantel de la cabaña.
“Acá tenemos machos, traemos categorías de animales pequeños porque son el futuro semillero de la producción y traemos hembras jóvenes. No traemos animales mayores a los tres, traemos hembras jóvenes”, explicó.
Una genética producida en casa
Uno de los pilares del trabajo de Sindi El Shofar es el desarrollo de genética propia. La cabaña utiliza fertilización in vitro dentro de su programa de mejoramiento y mantiene como política presentar en las exposiciones animales producidos en sus propias instalaciones.
“Tenemos 100% animales producidos por nosotros, fertilización in vitro hechos por nosotros en la cabaña¨. afirmó Chávez.
Este esquema permite realizar un seguimiento de los animales desde sus primeras etapas y orientar la selección hacia atributos como rusticidad, adaptación, precocidad y eficiencia alimentaria, características que posteriormente deben demostrar su utilidad bajo condiciones de campo.
Un animal que aprovecha lo que encuentra
La capacidad de adaptación es uno de los atributos que la cabaña considera distintivos del Sindi. Chávez explicó que la raza tiene facilidad para aprovechar diferentes recursos vegetales y que esa característica puede convertirse en una ventaja en ambientes donde la disponibilidad y calidad del alimento varían.
“Hay un amigo que le dice los comepalos a los Sindis. Pero ellos desde chiquitos ya empiezan a comer lo que encuentran. Les gusta comer la malva, les gusta comer los arbustos, hojitas, y eso está intrínseco con la naturaleza del Sindi”, comentó.
Esta característica, según el productor, favorece su desempeño en regiones como el Chaco y otros sistemas donde el ganado debe adaptarse a distintas condiciones de alimentación.
“O sea que él para ramoneo se adapta fácilmente al Chaco o a cualquier entorno donde él se le ponga. Si él tiene comida de baja calidad, él se busca la comida, y si tiene de buena calidad en pradera, engorda muy rápido porque es un animal muy precoz, muy eficiente”, sostuvo.
La eficiencia en el aprovechamiento del alimento forma parte, por tanto, de los criterios que la cabaña toma en cuenta al momento de seleccionar sus reproductores.
Precocidad y capacidad materna
A las características de rusticidad y adaptación se suma la precocidad reproductiva. Chávez destacó el desempeño de las hembras y su capacidad para criar terneros, atributos que considera importantes para acortar los tiempos productivos dentro del establecimiento.
“Es un animal precoz, es un animal rústico, es un animal con eficiencia alimentaria, es lo que sueña todo ganadero en tener en su propiedad”, afirmó.


Según su experiencia, las hembras pueden ingresar tempranamente a la reproducción y presentan buenas condiciones maternas.
“Son vacas que crían muy bien a los terneros y a los dos años, dos años y medio están pariendo, entonces se preñan rápido, paren un ternero chico pero destetan un ternero grande porque tienen muy buena calidad de leche”, explicó.
Estas características permiten que el Sindi sea considerado por la cabaña no solamente como una raza para mantener en pureza, sino también como una herramienta dentro de programas orientados a combinar reproducción, producción de carne y adaptación.
El Sindi también entra en los programas de cruzamiento
Precisamente, uno de los campos en los que Sindi El Shofar observa potencial es el cruzamiento con otras razas. Chávez señaló que la genética Sindi puede utilizarse sobre bases como Nelore, Criollo o Angus, dependiendo del objetivo que tenga cada productor.
“Hoy no vendemos nosotros animales para abate, pero el Sindi puro está muy valorizado, pero sí van para reproductores para hacer cruzamiento con Nelore, con criollo, con Angus, con otras razas, y el rendimiento a carcasa que aporta el Sindi es sumamente interesante”, indicó.
El productor también resaltó la conformación muscular que pueden mostrar algunos ejemplares desde edades tempranas, especialmente en las zonas posteriores del animal.
“Ahora van a ver algunos de los animales que nosotros tenemos, cómo de ternero empiezan a mostrar características frigoríficas, unos posteriores muy convexos, con mucha carne, mucha musculatura, en la zona, en el lugar donde produce más cortes nobles los frigoríficos”, señaló.
Sin embargo, remarcó que los resultados de un cruzamiento están estrechamente relacionados con la elección del reproductor y con el objetivo productivo definido por cada establecimiento.
Seleccionar de acuerdo con el objetivo productivo
Dentro del Sindi existen diferentes tipos de animales y, de acuerdo con Chávez, la selección debe responder a lo que busca cada productor. Los ejemplares de menor estructura pueden ser utilizados para generar futuras matrices o receptoras, mientras que otros animales con mayor desarrollo corporal pueden aportar características vinculadas a la producción de carne.
“Mucho depende de qué toro se use. Hay productores que han estado usando toros de frame más pequeño, de repente un poco más nordestino, que está bien porque esos producen futuras matrices o receptoras muy buenas, de media sangre, pero no tenemos un gran peso al destete porque son animales de frame más pequeño”, explicó.
La cabaña también trabaja con Embrapa Geneplus para evaluar características relacionadas con la productividad de carne y orientar la selección de sus animales.
“Pero si usamos animales con mayor carcasa, los índices de producción de carne, nosotros trabajamos con Embrapa Geneplus, para evaluar los mejores animales en productividad de carne. Ahí sí los pesos al destete nada que envidiarle a las otras razas”, sostuvo.
Como parte de su experiencia productiva, Chávez mencionó registros de destete de hasta 280 kilos en hembras y 300 kilos en machos, con promedios que se ubican entre 240 y 260 kilos.
“Nosotros en animales puros Sindi por la calidad de leche y cantidad de leche hemos tenido destete de 280 en hembra, hasta 300 en macho, con media de 240 a 260. Entonces destetan muy bien, a muy buen peso los terneros”, detalló.
El trabajo de Sindi El Shofar apunta así a que la genética tenga una utilidad concreta más allá de la exposición. La combinación de selección, fertilización in vitro, evaluación productiva y adaptación busca formar reproductores capaces de responder a diferentes sistemas ganaderos y aportar resultados tanto en pureza como en cruzamiento.
En ese camino, Sindi El Shofar centra su selección en animales que, además de mostrar calidad genética, puedan convertir esa genética en productividad y resultados para el ganadero.
Fuente: Jorge Chávez
Redacción: Publiagro


















