miércoles, septiembre 9, 2026
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El mijo emerge como una opción para producir con menos agua

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Mijo, una alternativa agrícola frente al desafío del agua/ Foto: Publiagro
Mijo, una alternativa agrícola frente al desafío del agua/ Foto: Publiagro

El cultivo, de ciclo corto y con bajos requerimientos de fertilidad, ya fue establecido en unas 500 hectáreas durante la campaña de invierno 2026

El mijo comienza a ganar espacio en el escenario agrícola de Santa Cruz como una alternativa productiva con capacidad de adaptarse a condiciones climáticas extremas y desarrollarse con bajos requerimientos de agua y fertilidad. La experiencia de Agripac muestra que este cultivo puede convertirse en una opción para diversificar la producción y enfrentar campañas marcadas por una menor disponibilidad de humedad.

Miguel Alejandro Chavarría, gerente de Investigación y Desarrollo de Agripac, explicó que el mijo pertenece a la familia de las gramíneas o poáceas, al igual que cultivos tradicionales como el maíz y el sorgo, pero presenta características particulares de adaptación.

“Es un cultivo de la familia de las gramíneas o las poáceas, la misma familia, por ejemplo, del maíz y del sorgo, pero que tiene otro tipo de adaptación. Sobre todo, se adapta bien a climas extremos”, señaló.

El especialista destacó que el origen africano del cultivo está relacionado con su capacidad para desarrollarse en ambientes con restricciones hídricas. Esta característica cobra especial relevancia ante los escenarios de menor disponibilidad de agua analizados durante el Congreso Internacional de Agricultura Sostenible.

Según Chavarría, el mijo requiere incluso menos agua que el sorgo y puede mantener su desarrollo bajo condiciones de baja precipitación. La empresa reportó experiencias en las que el cultivo logró prosperar con acumulados de lluvia inferiores a 70 milímetros.

“Se adapta muy bien a campañas con baja cantidad de agua, inclusive necesita menos cantidad de agua que un sorgo”, explicó.

Un cultivo de ciclo corto

A su tolerancia a condiciones de estrés hídrico se suma un ciclo productivo reducido. De acuerdo con Agripac, el mijo puede llegar a cosecha antes de los 90 días, una característica que lo diferencia de otros cereales y que podría favorecer su incorporación a esquemas de rotación.

Pero sus ventajas no se limitan al ámbito agronómico. Chavarría destacó también sus características nutricionales y su potencial para diferentes industrias.

El mijo presenta una buena calidad proteica y, a diferencia del trigo, no contiene gluten. Además, puede ser utilizado en la elaboración de alimentos para consumo humano y animal, así como en procesos industriales para obtener aceite destinado a la industria cosmética, bioetanol y alcohol de mijo.

“Tiene más de ocho usos. Considero que si los industriales lo ponen dentro de una de las opciones, pienso que puede causar un impacto importante este nuevo cultivo como el mijo”, sostuvo.

“Se adapta muy bien a campañas con baja cantidad de agua, inclusive necesita menos cantidad de agua que un sorgo”

Miguel Alejandro Chavarría, explicó sobre los beneficios del Mijo/ Foto: Publiagro
Miguel Alejandro Chavarría, explicó sobre los beneficios del Mijo/ Foto: Publiagro

Ya existen 500 hectáreas sembradas

El interés por este cultivo ya comenzó a traducirse en superficie agrícola. Durante el invierno de 2026 se sembraron alrededor de 500 hectáreas de mijo, distribuidas en diferentes ambientes productivos de Santa Cruz.

Chavarría indicó que las pruebas realizadas por Agripac permitieron obtener rendimientos superiores a 1,6 toneladas por hectárea, incluso bajo condiciones de bajos requerimientos de fertilidad y con un manejo reducido de pesticidas.

Las evaluaciones se realizaron en diferentes zonas, incluyendo el norte, el este y la Chiquitania, con resultados que muestran una amplia capacidad de adaptación.

“Es un cultivo que se adapta prácticamente a toda la zona donde se siembran soja, sorgo, girasol y maíz de Santa Cruz”, afirmó.

La empresa viene trabajando con el cultivo desde hace varios años y en 2025 comenzó el registro de híbridos de mijo destinados a la producción de grano, dando un nuevo paso hacia su consolidación comercial.

Un cultivo que busca recuperar terreno

Chavarría considera que el mijo ha sido históricamente un cultivo poco valorado frente a otros granos, debido a que la investigación y la inversión de las grandes empresas se concentraron principalmente en cultivos como maíz, soya y sorgo.

“Es un cultivo que ha sido infravalorado”, manifestó.

Sin embargo, el escenario comienza a cambiar. La experiencia de países vecinos demuestra que existe un mercado y un desarrollo tecnológico alrededor del cultivo. En Brasil, por ejemplo, se siembran más de 4 millones de hectáreas de mijo, una experiencia de la que Agripac ha recogido información y conocimientos para adaptar el cultivo a las condiciones de Santa Cruz.

“De ahí un poco también nosotros hemos traído buena información para introducir acá a Santa Cruz, Bolivia”, explicó.

Con sus características de resistencia, ciclo corto, bajos requerimientos y múltiples posibilidades de aprovechamiento, el mijo empieza a dejar de ser un cultivo secundario para convertirse en una alternativa que podría tener un papel importante dentro de una agricultura que busca adaptarse al cambio climático, reducir costos y aprovechar mejor los recursos disponibles.

Para Santa Cruz, donde la disponibilidad de agua es uno de los factores que condiciona cada campaña agrícola, el avance de las primeras 500 hectáreas representa el inicio de una experiencia que podría abrir una nueva puerta para la diversificación productiva.

Fuente: Miguel Chavarria 

Redacción: Publiagro