
La gestión del talento humano comienza a ganar mayor relevancia dentro de la actividad agropecuaria y, particularmente, en la avicultura, donde el liderazgo puede convertirse en un factor determinante para mejorar la productividad, reducir errores y fortalecer los resultados económicos de las empresas.
José Veintemillas, representante de Elanco, explicó que el liderazgo situacional plantea que quienes están al frente de un equipo no pueden aplicar un único estilo de dirección de manera rígida, sino que deben adaptar su forma de liderar de acuerdo con las características y necesidades de cada trabajador.
“Los líderes, los jefes, los que tienen un equipo, no pueden aplicar un estilo de liderazgo solo o rígido durante todo el tiempo”, explicó.
Según Veintemillas, para definir la estrategia adecuada es necesario evaluar dos factores principales: el grado de competencia y el nivel de compromiso del trabajador. A partir de esta evaluación, el líder puede determinar si corresponde dirigir, entrenar, apoyar o delegar.
“El liderazgo tiene que adaptarse a la situación del empleado y a la tarea y no al estilo que yo puedo considerar tener”, sostuvo.
El liderazgo también tiene retorno económico
Durante su exposición, Veintemillas relacionó el liderazgo situacional con un concepto ampliamente utilizado en el ámbito financiero: el ROI (Return on Investment) o retorno de la inversión.
Explicó que la formación y el desarrollo de líderes también pueden generar un retorno económico para las empresas avícolas, debido a que una adecuada gestión del personal permite reducir la rotación de trabajadores, disminuir errores en las granjas y mejorar los indicadores productivos.
“Si yo aplico liderazgo situacional en la avicultura, voy a tener menos rotación de personal, voy a tener menos errores en granjas”, afirmó.
El especialista recordó que los errores de manejo pueden afectar posteriormente el rendimiento de las aves y, en consecuencia, generar pérdidas económicas para los productores.
Por ello, consideró que invertir en liderazgo no debe ser visto como un gasto, sino como una herramienta para alcanzar mejores resultados.
“El ROI en este caso es que sí, siempre se va a recuperar la inversión de ser un buen líder y aplicar el liderazgo situacional, porque tenemos mejores resultados, más productividad y más eficiencia económica”, señaló.

Un liderazgo “camaleónico”
Veintemillas también presentó el concepto de “liderazgo camaleónico”, una forma de describir la capacidad que debe tener un líder para adaptarse permanentemente a las características de sus colaboradores.
El concepto parte de reconocer que no todos los trabajadores tienen el mismo nivel de preparación, destreza, compromiso o autonomía. Por ello, el responsable de un equipo debe modificar su manera de dirigir según las necesidades de cada persona.
“Yo como líder internamente tengo que adaptarme a la situación del colaborador con respecto a su formación, su destreza, su compromiso y su lealtad con la empresa”, explicó.
En ese sentido, un trabajador que requiere mayor acompañamiento puede necesitar un liderazgo enfocado en el apoyo y la formación, mientras que un colaborador altamente preparado y autónomo puede desenvolverse mejor bajo un esquema de delegación.
“Yo no puedo actuar con un solo color con todos. Tengo que saber cuándo ser un verde, cuándo ser un rojo, cuándo ser un amarillo, cuándo ser un naranja”, ejemplificó.
Dejar de pensar solo como granjas
El especialista sostuvo que, aunque estos conceptos forman parte de la gestión empresarial moderna, todavía existe una aplicación limitada del liderazgo situacional dentro de algunas empresas avícolas.
A su criterio, uno de los principales problemas es que muchas personas llegan a ocupar cargos de responsabilidad de manera empírica, debido al crecimiento de sus propias empresas, sin haber recibido una formación específica en liderazgo y gestión de equipos.
“No me formo como líder, sino me volví un jefe porque mi empresa creció y tengo cuatro veterinarios y 25 galponeros cuando antes yo era el avicultor”, explicó.
Ante esta realidad, Veintemillas planteó la necesidad de cambiar la mentalidad del sector y comprender que una granja que crece también debe evolucionar hacia una estructura empresarial, con procesos, organización y formación de sus líderes.
“Tenemos que aprender a cambiar la mentalidad y dejar de pensar que somos granjas y no somos empresas. Las empresas tienen estructura y la estructura tiene que tener formación y liderazgo”, concluyó.
La incorporación de herramientas de liderazgo situacional puede convertirse así en un elemento estratégico para la avicultura, no solo para mejorar el ambiente laboral, sino también para reducir errores, elevar la productividad y transformar la gestión del personal en un verdadero factor de competitividad.
Fuente: Jose Veintemillas
Redacción: Publiagro



















