La ultrasonografía de carcasa permite identificar animales más eficientes, mejorar la reproducción y construir rebaños con mayor productividad y rentabilidad 

Marco Antonio Soares destaca selección de animales por eficiencia productiva/ Foto: Publiagro
Marco Antonio Soares destaca selección de animales por eficiencia productiva/ Foto: Publiagro

La ganadería moderna avanza hacia una toma de decisiones basada en datos y herramientas de precisión que permiten seleccionar animales más eficientes y rentables. La evaluación genética mediante ultrasonografía de carcasa se consolida como una alternativa para mejorar los índices productivos, reproductivos y económicos de los sistemas de ganado de corte.

Marco Antonio Soares, director de Pecuarizze Gestão, explicó que la selección de animales basada en características de carcasa permite identificar aquellos ejemplares con mayor capacidad productiva y retirar los que no generan resultados dentro del sistema.

«Evaluamos los animales mediante ultrasonografía de carcasa y realizamos esta selección retirando los animales con baja área de ojo de lomo, que corresponde al tamaño del contrafilé, y también eliminando aquellos animales con poca cobertura de grasa», explicó.

El especialista señaló que el objetivo principal es mantener dentro del rebaño animales que expresen mejores respuestas productivas.

«Seleccionamos los animales que nos ofrecen una respuesta positiva en la producción y retiramos aquellos que no generan resultados», afirmó.

Genética enfocada en eficiencia productiva

Soares explicó que su trabajo está orientado principalmente hacia sistemas donde la prioridad es producir más eficientemente, utilizando la tecnología como una herramienta para mejorar los resultados económicos.

«Mi trabajo está enfocado principalmente en la producción; trabajo en haciendas que tienen como objetivo la producción, no la calidad de carne, sino la eficiencia productiva. Soy un usuario de esta tecnología, un gran usuario, porque trabajo en grandes proyectos», indicó.

Según el especialista, dentro de los indicadores genéticos que mayor retorno económico generan para el productor destacan la Área de Ojo de Lomo (AOL) y la AOL ajustada a 100, parámetros relacionados con crecimiento, desarrollo y conversión alimenticia.

«Para mí, que trabajo con producción, la AOL (Área de Ojo de Lomo), que es el tamaño del contrafilé, y la AOL ajustada a 100 son fundamentales», explicó.

Detalló que la AOL está vinculada con la capacidad de crecimiento del animal, indica la ganancia de peso y el desarrollo del animal, es decir, animales que logran mayores incrementos de peso.

Mientras que la AOL ajustada permite identificar animales con mayor eficiencia alimenticia.

«La AOL ajustada a 100 identifica al animal con mayor eficiencia, con mejor capacidad de conversión alimenticia. Es el animal que come poco y produce mucho», destacó.

Selección de precisión para reducir costos

Explicó que la incorporación de herramientas de selección no necesariamente debe representar una barrera económica para los productores, ya que permite reducir gastos al evitar mantener animales improductivos.

«El mayor costo de cualquier sistema de producción es mantener un animal malo, un animal que no se desarrolla y que consume comida cada vez más cara», afirmó.

En sistemas de cría, recomendó realizar evaluaciones antes del ingreso de las hembras a la etapa reproductiva, permitiendo seleccionar aquellas con mayor potencial productivo.

«Se puede realizar una evaluación una sola vez en la vida del animal, antes de que ingrese a la etapa productiva. Allí se selecciona qué animales tienen potencial y se puede orientar el programa de apareamiento», explicó.

«Evaluamos los animales mediante ultrasonografía de carcasa y realizamos esta selección retirando los animales con baja área de ojo de lomo, que corresponde al tamaño del contrafilé, y también eliminando aquellos animales con poca cobertura de grasa»

Los indicadores de carcasa y eficiencia alimenticia ganan protagonismo/ Foto: Publiagro
Los indicadores de carcasa y eficiencia alimenticia ganan protagonismo/ Foto: Publiagro

En el caso de sistemas de engorde o preengorde, señaló que la selección debe enfocarse en eliminar aquellos animales que no presentan una buena respuesta productiva.

Soares cuestionó que actualmente muchos sistemas productivos continúan utilizando únicamente el peso como criterio de selección, pese a que existen otros indicadores más precisos.

«Actualmente, en la práctica, seleccionamos los animales principalmente por peso. La heredabilidad del peso es del 28%», explicó.

Sin embargo, destacó que las investigaciones muestran que la capacidad reproductiva de una hembra está más relacionada con su nivel de grasa corporal.

Lo que determina que un animal ingrese a la reproducción, especialmente en el caso de una hembra, es el porcentaje de grasa corporal, que en la ultrasonografía denominamos EGS (Espesor de Grasa Subcutánea).

Explicó que un animal con tres milímetros de grasa subcutánea puede estar apto para reproducirse, pero alcanzar un determinado peso no garantiza necesariamente esa condición.

«Si solo consideramos el peso como criterio de selección, podemos terminar manteniendo animales con muy baja eficiencia reproductiva dentro del sistema», advirtió.

Un programa reproductivo basado en datos

Como parte de la estrategia de mejoramiento, Soares explicó que las hembras pueden clasificarse en diferentes categorías para definir los cruzamientos adecuados.

«Realizando este trabajo, prácticamente como si fuera un programa de reproducción, separamos las vaquillas en clases A, B, C y D, o 1, 2, 3 y 4», detalló.

La categoría 1 corresponde a animales equilibrados, con buenos indicadores productivos, que presenta buenos indicadores de área de ojo de lomo (AOL), buen espesor de grasa subcutánea (EGS), buen marmoleo y buenos resultados de AOL ajustada.

Los animales de categoría 2 presentan deficiencias específicas que pueden ser corregidas mediante cruzamientos estratégicos. ¨En estos ejemplares utilizamos animales superiores, con mayor área de lomo, para corregir esta característica mediante el cruzamiento», señaló.

En tanto, los animales de menor desempeño pueden ser destinados a cruzamientos industriales o descartados del sistema.

«En las categorías 3 y 4 podemos optar por realizar un cruzamiento industrial, incorporando una segunda raza, o directamente descartar esos animales, retirando del rebaño aquellos ejemplares con baja eficiencia productiva», afirmó.

Toros seleccionados para corregir deficiencias

El especialista explicó que la clasificación permite desarrollar programas reproductivos personalizados, donde cada hembra recibe un toro adecuado para mejorar sus características.

«Estos animales reciben una identificación mediante la clasificación 1, 2, 3 y 4, o A, B, C y D, y a partir de esa clasificación, durante toda su vida productiva recibirán un toro seleccionado específicamente para corregir las deficiencias que presentan», indicó.

De esta manera, la genética deja de ser una decisión general y se convierte en una estrategia de precisión orientada a la rentabilidad.

«Ellos pasan a formar parte de un programa reproductivo permanente, donde los toros son elegidos estratégicamente para mejorar las características de carcasa de cada animal, con el objetivo de construir un rebaño más homogéneo, eficiente y productivo», concluyó.

La aplicación de estas tecnologías representa un cambio en la forma de producir carne, permitiendo que los ganaderos tomen decisiones más acertadas y construyan sistemas productivos capaces de generar mayor valor económico.

Fuente: Marco Antonio Soares

Redacción: Publiagro