El trabajo coordinado entre el sector público, productores y entidades veterinarias fortalece la prevención de enfermedades como la fiebre aftosa

La fiebre aftosa continúa siendo una enfermedad presente en distintas regiones del mundo, representando una amenaza constante para la producción pecuaria y la sanidad animal. Aunque varios países han logrado importantes avances en su erradicación y control, otros todavía enfrentan dificultades para contener su propagación debido a las dinámicas comerciales y al movimiento internacional.

El doctor Oliver Daza, jefe de epidemiología del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), explicó que la enfermedad mantiene vigencia en algunos continentes y que el riesgo de diseminación sigue latente debido a la globalización.

“Los países que son afectados por la enfermedad, bueno, siguen luchando con esta enfermedad se traslada a nivel regional, no es un regional de los continentes y obviamente con la globalización, con el movimiento de mercancía y de personas, los riesgos de diseminación pueden existir. Es por eso la importancia de las medidas preventivas que los países deben tomar”, señaló.

En ese contexto, destacó la importancia de los sistemas de alerta temprana y la coordinación inmediata entre productores y autoridades sanitarias para actuar rápidamente ante cualquier sospecha de enfermedad. Según explicó, el trabajo conjunto entre el servicio veterinario oficial y los productores permite generar una red de vigilancia permanente en los predios pecuarios.

Alerta Temprana

“La estructura veterinaria junto al productor generan una sensibilidad de manejar información que hay en los predios, que ante la ocurrencia de una enfermedad, se genera la sospecha, se la comunica y se debe atender lo más rápido posible a fin de tener la confirmación o la desestimación por laboratorio”, sostuvo.

Asimismo, indicó que la capacidad de respuesta debe activarse en un tiempo muy corto para evitar riesgos sanitarios mayores.

El especialista también resaltó que Bolivia cuenta con una estructura sanitaria sólida y con normativa robusta para enfrentar eventuales emergencias zoosanitarias. Sin embargo, enfatizó que el principal factor para el éxito de los programas sanitarios es la articulación permanente entre el sector público y privado.

“Bolivia tiene una estructura como el nacional, como una normativa robusta, pero lo más importante es que se tiene una coordinación, con el sector privado. Es clave, porque justamente la implementación de toda la normativa tiene que ver con esta coordinación”, manifestó.

“Bolivia tiene una estructura como el nacional, como una normativa robusta, pero lo más importante es que se tiene una coordinación, con el sector privado. Es clave, porque justamente la implementación de toda la normativa tiene que ver con esta coordinación”

Bolivia un referente en el trabajo de sanidad

En ese sentido, destacó que Bolivia es considerada un ejemplo regional por el funcionamiento de sus consejos de sanidad animal y la integración de diferentes actores vinculados al sector pecuario.

“Bolivia es uno de los ejemplos en la región de tener los niveles de los consejos de sanidad animal a nivel departamental, a nivel local, lo que en algunos casos fueron los consejos del programa nacional de erradicación de la fiebre aftosa¨.

Esta estructura incluye los veterinarios de práctica privada, veterinarios acreditados y otras entidades que son responsables de sanidad animal, por ejemplo, el Sedacruz.

Daza señaló además que actualmente los sistemas de vigilancia sanitaria se basan principalmente en reportes de sospechas realizadas por productores y profesionales del área, aunque también existen mecanismos de vigilancia activa implementados por el servicio veterinario.

“No está específico de fiebre aftosa, los que priman actualmente son el sistema basado en reportes, donde toda sospecha es comunicada a la autoridad sanitaria para la investigación”, indicó.

Añadió que las inspecciones permanentes en distintos puntos estratégicos permiten reforzar el control sanitario y detectar cualquier posible foco de enfermedad.

“Hay otros que son de orden más activo, que es como el veterinario, el servicio veterinario, buscando alguna enfermedad, en este caso fiebre aftosa. Entonces, en las inspecciones que se hacen a centros de concentración animal, mataderos y en las mismas inspecciones en puestos de control, en puertos y aeropuertos, donde uno está constantemente buscando si hay algún problema”, afirmó.

Asimismo, remarcó la importancia de continuar fortaleciendo los procesos de capacitación y concientización para que productores y trabajadores del sector conozcan cómo identificar la enfermedad y cuáles son los mecanismos de notificación.

Finalmente, el jefe de epidemiología del Senasag destacó que la bioseguridad constituye uno de los pilares fundamentales dentro de las buenas prácticas pecuarias y que todavía existen desafíos importantes para lograr que estas medidas sean implementadas de manera transversal en todos los sistemas productivos.

Fuente: Oliver Daza

Redacción: Publiagro