Doña Susana y Don Eduardo producen maní en la localidad de Tembladera, manteniendo viva una tradición que nace en el campo y llega hasta nuestras mesas. La duración del cultivo, desde la siembra hasta la cosecha, es de aproximadamente cinco meses. Esta pareja de esposos y productores lleva siete años dedicada a esta actividad agrícola, consolidando su experiencia y producción familiar.
“Este año decidimos apostar por su producción para seguir compartiendo un maní fresco, auténtico y lleno de esencia”, manifestó Eduardo Pimentel.
Por su parte, Doña Susana explica que el cultivo de maní requiere cuidados constantes para obtener granos de buena calidad. Actualmente, la familia cuenta con aproximadamente una hectárea y media destinada a la producción.
“El maní se desarrolla mejor en climas cálidos y suelos sueltos, arenosos o franco-arenosos, con buen drenaje. Necesita temperaturas entre 25 y 30 °C para un crecimiento óptimo y no tolera excesos de humedad, acá no tenemos mucha lluvia por lo que la producción se da muy bien”.
Sin embargo, el cultivo no está libre de amenazas, ya que enfermedades como la roya y hongos del suelo, así como plagas como gusanos defoliadores y trips, pueden afectar su desarrollo. A pesar de ello, esta familia productora logra controlarlas mediante un adecuado manejo del suelo y un monitoreo constante del cultivo.
La localidad de Tembladera se encuentra ubicada en el municipio de Pampa Grande, una zona que forma parte de los territorios interculturales productivos del departamento de Santa Cruz, donde el maní se ha consolidado como una alternativa importante dentro de la agricultura familiar y de pequeña escala.

En este contexto, Pampa Grande se caracteriza por una producción bajo sistemas tradicionales y semi-tecnificados, donde los rendimientos dependen de factores como el clima, la calidad del suelo y el manejo agronómico aplicado.
En términos generales, en las zonas productoras de Santa Cruz, el rendimiento del maní suele oscilar entre 1 y 2 toneladas por hectárea, dependiendo del nivel de tecnificación y las condiciones climáticas. En áreas con mejores prácticas agronómicas y suelos adecuados, estos rendimientos pueden ser incluso superiores.
Asimismo, en estas comunidades productoras, la superficie sembrada suele ser reducida por productor, lo que convierte al maní en un cultivo complementario dentro de la economía familiar, más que en un monocultivo extensivo.
La producción de Pampa Grande no se queda en la zona de origen, sino que sigue una cadena de comercialización bastante común en el país:
- Mercado local y ferias rurales: una parte del maní se destina al consumo directo o venta en ferias locales, ya sea en grano crudo, tostado o procesado de manera artesanal.
• Intermediarios comerciales: gran parte de la producción es adquirida por intermediarios que trasladan el producto a centros de acopio en Santa Cruz o Cochabamba.
• Industria y transformación: otra fracción se dirige a pequeñas industrias que lo procesan para snacks, confitería o derivados como maní tostado y mantequilla de maní.
La producción de maní en Tembladera, dentro del municipio de Pampa Grande, refleja el valor de la agricultura familiar como base de sostenimiento económico y cultural en la región.
Redacción: Publiagro

















