En la producción avícola moderna, la integridad intestinal se reconoce como uno de los pilares fundamentales para el desempeño zootécnico. Diversos factores pueden comprometer ese equilibrio, entre ellos los nutricionales, las enteritis bacterianas, la coccidiosis, la enteritis necrótica, los factores antinutricionales en el manejo del alimento y los factores virales. Cada uno de estos elementos influye directamente en la salud intestinal y, en consecuencia, en la eficiencia con la que el ave convierte el alimento en proteína animal.
El doctor Néstor Mondragón, de Elanco, señala que el enfoque actual en salud intestinal ha evolucionado hacia una visión integral, incorporando avances científicos y nuevas herramientas tecnológicas.
“Lo principal que cambia es que el abordaje tiene que ser integral y tiene que ir acompañado de los nuevos desarrollos que hay a nivel de esta área. Hay muchos aditivos, muchos productos que se pueden utilizar para contribuir a esta salud intestinal, pero también la ciencia ha ido avanzando bastante en entender cómo son las interacciones a nivel del intestino, en particular con el microbioma. Y eso va a ser fundamental para tener soluciones también que sean más efectivas, que sean más reproducibles y que vayan a generar un mejor impacto en la salud”.
Este enfoque resalta la importancia del microbioma intestinal como eje central para el desarrollo de estrategias más eficientes y consistentes en la producción avícola.
El intestino como eje del desempeño productivo
El especialista enfatiza que, aunque todos los sistemas del organismo son importantes, el intestino es el órgano clave en el desempeño zootécnico, ya que es el encargado de transformar el alimento en tejido productivo.
En este contexto, la eficiencia intestinal determina directamente la conversión alimenticia, siendo este uno de los indicadores más relevantes dentro de la producción avícola moderna.

Uno de los aspectos críticos en la salud intestinal está relacionado con el manejo del ave, especialmente en las primeras etapas de vida.
Se destacan errores comunes como el manejo inadecuado del pollito durante la primera semana, etapa en la cual la estimulación temprana del consumo de alimento es fundamental para el desarrollo intestinal. Un inicio adecuado permite una mejor maduración del sistema digestivo y una mayor eficiencia futura.
Asimismo, se reconoce que muchas intervenciones no son farmacológicas, sino de manejo, y tienen un impacto preventivo significativo en la aparición de trastornos intestinales.
También se advierte sobre el uso de aditivos nutricionales, señalando que no todos los productos funcionan de la misma manera, incluso si comparten componentes similares. Por ello, es fundamental comprender el modo de acción de cada producto y su adaptación a las condiciones específicas de cada región productiva.
Probióticos y prebióticos en la salud intestinal
Los probióticos y prebióticos juegan un papel fundamental en la modulación de la microbiota intestinal y son ampliamente utilizados en la industria avícola.
¨Estos productos contribuyen al equilibrio del ecosistema intestinal, favoreciendo la llamada homeostasis entre la microbiota y el hospedero. En este sentido, los prebióticos estimulan el crecimiento de microorganismos benéficos, mientras que los probióticos aportan directamente poblaciones microbianas útiles¨.
El resultado es un intestino más estable, con mayor capacidad de exclusión competitiva frente a patógenos, mejor absorción de nutrientes y menor respuesta inflamatoria.
Sin embargo, también se destaca la importancia de la selección adecuada de estos productos, ya que no todos los probióticos funcionan igual, incluso dentro de la misma especie microbiana, lo que exige un análisis técnico detallado en su aplicación práctica.
Impacto económico de las alteraciones intestinales
Las enfermedades y alteraciones intestinales generan un impacto económico significativo a nivel global en la producción avícola.
Pero el impacto no es únicamente económico, sino también productivo y ambiental. Cuando la integridad intestinal se ve comprometida, las aves se vuelven menos eficientes en la conversión del alimento en músculo, lo que incrementa el consumo de alimento para producir la misma cantidad de carne o genera desperdicio de nutrientes no absorbidos.
¨Las alteraciones intestinales también tienen implicaciones en la sostenibilidad del sistema productivo. Una menor eficiencia alimenticia se traduce en mayor consumo de recursos y, por lo tanto, en un incremento de la huella de carbono de la producción avícola¨.
Por ello, la salud intestinal no solo debe entenderse desde una perspectiva productiva, sino también ambiental. Mantener un intestino saludable contribuye a sistemas más eficientes, sostenibles y competitivos, alineados con las exigencias actuales de la industria.
Redacción: Publiagro


















