Especialista advierte que su calidad microbiológica y el estado de las tuberías son determinantes para la salud, el rendimiento y la bioseguridad animal

En la granja, la calidad del agua impacta de forma directa en la salud, la producción y la rentabilidad de los sistemas pecuarios. Aunque muchas veces pasa desapercibida frente a la alimentación, el agua es un componente esencial que condiciona el desempeño de los animales y su capacidad productiva.

El médico veterinario zootecnista Jamit Infante, de Colombia, señala que el agua es uno de los recursos más olvidados en la producción animal, a pesar de su enorme importancia fisiológica. 

¨Justamente el agua es el recurso del cual nos olvidamos, pero realmente representa entre el 60 y el 80% de la composición de un animal, dependiendo de su edad. También a nivel celular representa el 60 y el 90% y ese sirve en la base para todos los procesos biológicos que inclusive digamos a nivel funcional, a nivel de homeostasis como tal¨, explica.

Infante destaca que el agua debería ser considerada como parte fundamental del perfil nutricional, ya que es el elemento que el animal consume en mayor cantidad. Además, cumple un rol clave en la hidratación del bolo alimenticio del alimento concentrado, facilitando la digestión y la absorción de nutrientes. Sin embargo, para que cumpla correctamente estas funciones, debe reunir condiciones específicas que permitan al animal expresar su máximo potencial productivo.

 

Condiciones físico-químicas y microbiológicas del agua

El especialista detalla que el agua destinada a consumo animal debe cumplir con ciertos parámetros físico-químicos, como transparencia, ausencia de turbidez y características organolépticas adecuadas. Asimismo, debe ser evaluada desde el punto de vista químico, considerando la presencia de minerales como cloruros, nitratos, así como la dureza del agua, influenciada por elementos como calcio y magnesio. También es importante controlar el pH y otros minerales como hierro y manganeso, que en exceso pueden afectar su calidad.

A esto se suma un componente igualmente crítico: la microbiología del agua. Infante advierte que, aunque un agua pueda cumplir con parámetros físico-químicos adecuados, puede estar contaminada con microorganismos patógenos.

“Justamente el agua es el recurso del cual nos olvidamos, pero realmente representa entre el 60 y el 80% de la composición de un animal, dependiendo de su edad. También a nivel celular representa el 60 y el 90% y ese sirve en la base para todos los procesos biológicos que inclusive digamos a nivel funcional, a nivel de homeostasis como tal”

Entre los principales agentes de riesgo se encuentran bacterias como E. coli, Salmonella y Pseudomonas; virus como enterovirus y rotavirus; además de parásitos y protozoos como Giardia, Cryptosporidium y amebas. También pueden encontrarse quistes de Eimeria, especialmente cuando el agua proviene de fuentes superficiales contaminadas por escurrimientos o fertilización de suelos.

 Riesgos de contaminación en el sistema de distribución de agua

El experto explica que incluso un agua de excelente calidad en su origen puede contaminarse durante su recorrido hacia los animales. Ya sea proveniente de manantiales o pozos profundos, el problema puede surgir en las tuberías de distribución, especialmente cuando estas se encuentran expuestas a temperaturas elevadas.

En condiciones de calor, los microorganismos presentes en el agua pueden multiplicarse rápidamente, generando un crecimiento exponencial. Aunque la desinfección busca controlar esta carga microbiana, Infante aclara que su objetivo es mantener niveles mínimos que no representen riesgo para los animales ni para las personas.

Sin embargo, la situación se agrava cuando las tuberías están contaminadas. La presencia de biofilm —una capa formada por bacterias, protozoos y otros microorganismos— permite que estos agentes se adhieran a las superficies internas y se protejan mediante una matriz extracelular, dificultando su eliminación y favoreciendo su reproducción.

El especialista enfatiza que gran parte del éxito en el tratamiento del agua depende del estado de las tuberías. ¨Prácticamente diría yo que el 50% del éxito en el tratamiento del agua está en tuberías limpias¨, sostiene.

 Protocolos de limpieza y bioseguridad en granjas

Dentro de los protocolos de manejo, se recomienda realizar la limpieza de tuberías durante los vacíos sanitarios, especialmente en sistemas de producción avícola como el pollo de engorde o la gallina de postura comercial. En estos casos, el período sin animales permite ejecutar adecuadamente los procesos de desinfección.

En el caso del pollo de engorde, la limpieza de tuberías durante el vacío sanitario es considerada una práctica obligatoria y parte del protocolo de preparación para el ingreso de un nuevo lote.

En porcicultura, el manejo resulta más complejo debido a que no siempre se trabaja bajo sistemas todo dentro–todo fuera. Sin embargo, el especialista señala que es posible realizar limpiezas programadas en horarios específicos, como durante la noche, siempre con asesoría técnica y utilizando productos adecuados para garantizar la efectividad del proceso.

De esta manera, el manejo integral del agua y la correcta sanitización de los sistemas de distribución se convierten en pilares fundamentales dentro de la bioseguridad, contribuyendo directamente a la salud animal, la eficiencia productiva y la sostenibilidad de las explotaciones.

Redacción: Publiagro