Especialista advierte que tiempos prolongados y fallas en el transporte comprometen el rendimiento desde la primera semana

El traslado del pollito recién nacido desde la incubadora hasta la granja puede definir el éxito o fracaso de toda la producción avícola. Un manejo inadecuado en esta etapa inicial no solo compromete el bienestar del ave, sino que impacta directamente en la ganancia de peso, la mortalidad temprana y la eficiencia productiva del lote.

En ese contexto, el consultor de incubación para Latinoamérica de Gensler y Chick Master Incubator, Mauricio Menéndez, compartió durante el Seminario Internacional de Bioseguridad y Productividad Avícola claves técnicas para optimizar este proceso y asegurar un arranque eficiente en campo.

Durante su exposición, el especialista enfatizó que este proceso debe realizarse en el menor tiempo posible para preservar el potencial genético del ave. Si bien se manejan referencias de hasta 18 horas, el objetivo ideal es reducir ese tiempo a 10 horas o menos.

“El pollito debe acceder lo antes posible a alimento y agua para garantizar un buen arranque. En la primera semana debe multiplicar su peso de nacimiento hasta 4.5 veces”, explicó.

Preparación de la granja: clave en la recepción

El cambio de ambiente representa un momento crítico para el pollito, por lo que la granja debe estar completamente preparada antes de su llegada. Esto implica contar con alimento disponible, agua, sistemas de calefacción operativos y condiciones ambientales controladas.

“Cada hora que se retrasa el traslado del pollito es potencial productivo que se pierde en la granja”

Menéndez destacó que la temperatura ideal de recepción debe rondar los 32 °C, además de evitar manejos bruscos durante la descarga y distribución de las aves en el galpón.

“Todo el proceso debe ser rápido y ordenado, desde la planta hasta la granja, minimizando el estrés del pollito”, señaló.

Errores frecuentes que afectan el rendimiento

Uno de los principales problemas identificados es el uso de transporte inadecuado. Según el especialista, el camión debe funcionar como una extensión de la incubadora, garantizando condiciones controladas de temperatura, ventilación y humedad.

Cuando esto no se cumple, se generan consecuencias directas como deshidratación, baja ganancia de peso y aumento de la mortalidad en la primera semana.

“Este es un negocio de eslabones. De nada sirve tener una excelente incubadora si fallamos en el transporte”, advirtió.

Control ambiental durante el traslado

El manejo del ambiente durante el transporte es determinante. Un flujo de aire adecuado, junto con el control de temperatura y humedad, permite mantener el confort del pollito y evitar estrés térmico.

Tanto condiciones de exceso de humedad como ambientes demasiado secos pueden afectar negativamente al ave, alterando su desempeño productivo desde el inicio.

Recomendación para el avicultor

Menéndez fue enfático en la importancia del detalle en cada etapa del proceso:

“La clave está en cuidar cada eslabón: producir un pollito de calidad, transportarlo en condiciones óptimas y asegurar una recepción adecuada para no perder su potencial productivo.”

Redacción: Publiagro