Remberto Cano Veliz desarrolla la R-CANO, un material con alto rendimiento y adaptación a los valles bolivianos

El productor cochabambino Remberto Cano Veliz se ha consolidado como un referente en la producción de frutas en los valles de Cochabamba, destacándose especialmente por su trabajo con el durazno. Con una amplia trayectoria en el rubro, Don Remberto ha logrado posicionarse por la calidad y rendimiento de su producción, convirtiéndose además en el primer productor en trabajar con la variedad R-CANO, un nuevo material de semilla de durazno que ha mostrado resultados altamente favorables en campo.

Este avance ha despertado el interés del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF), entidad que actualmente lleva adelante el proceso de investigación, validación y registro de esta nueva variedad denominada R-CANO, consolidando un importante aporte a la diversificación de la producción frutícola en el país.

“Entre sus principales atributos destaca su alto potencial productivo, con rendimientos que alcanzan hasta 25 toneladas por hectárea, un ciclo de maduración aproximado de 180 días y una buena capacidad de conservación postcosecha”

A través de la Oficina Departamental de Semillas Cochabamba, el INIAF ha desarrollado un seguimiento técnico exhaustivo, que incluye estudios de caracterización morfológica y fenológica del cultivo. Este trabajo se realiza en cumplimiento de las directrices establecidas por la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, con el objetivo de garantizar la estabilidad, uniformidad y calidad del material genético desarrollado por el productor.

La variedad R-CANO, fruto del esfuerzo e innovación de Cano Veliz, presenta características altamente competitivas. Entre sus principales atributos destaca su alto potencial productivo, con rendimientos que alcanzan hasta 25 toneladas por hectárea, un ciclo de maduración aproximado de 180 días y una buena capacidad de conservación postcosecha. Asimismo, ha demostrado una adecuada adaptación a las condiciones de los valles bolivianos, especialmente en altitudes que oscilan entre los 2.500 y 2.800 metros sobre el nivel del mar, lo que la posiciona como una alternativa prometedora para fortalecer la producción de durazno en el país.

Redacción: Publiagro