La antracnosis y Cercospora deterioran hojas y vainas, complicando la cosecha de soya, sorgo y girasol

Las intensas lluvias y la alta humedad en la región de la Chiquitania han favorecido la aparición y propagación de enfermedades en los cultivos de soya, sorgo y girasol, afectando la producción agrícola de la zona. Según Ernesto Suarez, asesor técnico comercial de Interagro en la región, los agricultores han enfrentado una presión significativa por plagas y enfermedades, entre las cuales destacan la antracnosis y Cercospora, que han afectado principalmente los cultivos de soya y sorgo.

“Tenemos clientes que antes realizaban tres aplicaciones de fungicidas y salían bien, y hoy realizan hasta cinco aplicaciones y no logran controlar las enfermedades”, señaló Suarez, evidenciando la dificultad de manejar las infecciones bajo condiciones climáticas adversas.

La antracnosis es una enfermedad fúngica causada por hongos del género Colletotrichum, que afecta hojas, tallos, vainas y semillas. En soya, sorgo y girasol, esta plaga se manifiesta mediante manchas oscuras, hundidas y alargadas en las hojas, necrosis en los tejidos y caída prematura de las hojas, lo que reduce la fotosíntesis y, por ende, el rendimiento final. En algunos casos, como lo indicó Suarez, la antracnosis incluso “tumba las vainas”, afectando directamente el volumen de grano cosechado y la calidad del producto.

“Alrededor de toda la Chiquitania, se podría decir que las enfermedades han estado complicadas, y quien no realizó un manejo temprano o no entró con una aplicación cero está muy afectado en estos momentos”

Además de la antracnosis, se han reportado daños por Cercospora, que genera manchas circulares y cafés en las hojas, y por plagas como los gusanos pegadores de hoja, que contribuyen al deterioro del follaje y complican aún más el manejo de los cultivos. Los efectos combinados de estas enfermedades y plagas se traducen en pérdidas significativas para los productores que no aplicaron medidas preventivas a tiempo o no realizaron aplicaciones iniciales de control.

“Alrededor de toda la Chiquitania, se podría decir que las enfermedades han estado complicadas, y quien no realizó un manejo temprano o no entró con una aplicación cero está muy afectado en estos momentos”, señaló Suarez. Los momentos críticos de afectación comenzaron desde la etapa R1 (inicio de floración) y se han intensificado hasta las fases R3, R4 y R5, comprometiendo tanto la cantidad como la calidad del grano.

El manejo de estas enfermedades requiere un control integrado, que combine la aplicación oportuna de fungicidas, rotación de cultivos, eliminación de restos de plantas infectadas y prácticas culturales que reduzcan la humedad excesiva en los campos. La vigilancia constante y la intervención temprana son claves para limitar el daño de la antracnosis y otras enfermedades, especialmente en zonas donde las condiciones climáticas favorecen la proliferación de hongos.

En conclusión, la situación en la Chiquitania evidencia la importancia de un manejo preventivo y estratégico en cultivos de soya, sorgo y girasol, así como la necesidad de que los productores cuenten con asesoramiento técnico permanente para proteger su inversión y garantizar rendimientos sostenibles a pesar de las condiciones climáticas adversas.

Redacción: Publiagro