
La plaga, que afecta maíz, sorgo y soya, muestra señales de resistencia y obliga a mejorar las estrategias de manejo en campo

Las plagas de difícil control, como la Spodoptera frugiperda, representan actualmente uno de los mayores desafíos para los productores agrícolas. En los últimos años se han introducido diferentes materiales que incorporan el gen BT, con el objetivo de mejorar el control de insectos en los cultivos. Sin embargo, en campo se ha comenzado a observar que en algunos casos este control ya no resulta tan efectivo como en el pasado.
En muchas situaciones se puede evidenciar un buen control foliar en las hojas; no obstante, cuando el agricultor realiza un monitoreo más detallado en el cultivo, especialmente a nivel de las vainas, es posible encontrar larvas de Spodoptera alimentándose de vaina, tallo y flores, lo que evidencia que la plaga continúa causando daño en otras partes de la planta.
La Spodoptera frugiperda, conocida comúnmente como gusano cogollero del maíz, es una de las plagas agrícolas más importantes en América y actualmente también en otras regiones del mundo. Su capacidad de adaptación, rápida reproducción y voracidad la convierten en una amenaza seria para varios cultivos, ya que puede afectar el desarrollo de las plantas y provocar pérdidas significativas en la producción.
Según la ingeniera Jovanna Vargas, todavía no existe una estimación precisa del impacto económico que esta plaga puede generar en los cultivos. No obstante, señala que en campo ya se evidencian problemas relacionados con la resistencia a ciertos materiales genéticos.
“Spodoptera cada vez se está haciendo más complicada de controlar, la mejor alternativa que tenemos para controlar es hacer los monitoreos rutinarios, el primer paso de todo programa de manejo integrado de plagas empieza por ahí, hacer un reconocimiento de las plagas”.

“Spodoptera cada vez se está haciendo más complicada de controlar, la mejor alternativa que tenemos para controlar es hacer los monitoreos rutinarios, el primer paso de todo programa de manejo integrado de plagas empieza por ahí, hacer un reconocimiento de las plagas”


En ese contexto, el monitoreo constante del cultivo se convierte en una herramienta fundamental para detectar oportunamente la presencia del insecto y aplicar las estrategias de control adecuadas. Una de las recomendaciones para evitar el desarrollo de resistencia es mezclar o rotar productos con diferentes mecanismos de acción, evitando el uso prolongado de los mismos ingredientes activos durante mucho tiempo.
Entre las principales características de esta plaga destacan varios aspectos biológicos que explican su rápida expansión y capacidad de daño. Una hembra puede poner entre 1.000 y 2.000 huevos durante su vida, lo que le permite generar poblaciones numerosas en poco tiempo. Además, presenta varias generaciones por año, especialmente en regiones de clima cálido. Durante su desarrollo, las larvas pasan por seis estadios larvales antes de convertirse en pupa.
Otra característica distintiva es su identificación en campo: la larva presenta una marca en forma de “Y” invertida en la cabeza, además de cuatro puntos negros que forman un cuadrado en el último segmento del cuerpo, rasgos que permiten diferenciarla de otras orugas presentes en los cultivos.
Si bien es conocida principalmente por los daños que provoca en el maíz, esta plaga no es exclusiva de ese cultivo. También puede atacar al sorgo, lo cual resulta relevante considerando que se aproxima la campaña de invierno, periodo en el que es importante que los productores conozcan cómo prevenir su aparición y qué medidas tomar en caso de detectarla en el campo.
Además del maíz y el sorgo, la Spodoptera frugiperda puede afectar otros cultivos como trigo, algodón y arroz. En regiones agrícolas como Santa Cruz, Bolivia, su presencia suele observarse principalmente en maíz, sorgo y soya, especialmente cuando se presentan condiciones de clima cálido y humedad, factores que favorecen el desarrollo y proliferación de la plaga.
Otro aspecto que explica su rápida expansión es su capacidad de desplazamiento. La Spodoptera frugiperda puede migrar largas distancias, lo que permite que aparezca en poco tiempo en distintas zonas productivas, dificultando aún más su control y obligando a los productores a mantener un monitoreo permanente en sus cultivos.

Redacción: Publiagro















