
Especialistas señalan que esta herramienta ayuda a planificar la fertilización y mejorar la sostenibilidad de los sistemas agrícolas

La calicata es una técnica ampliamente utilizada en la investigación y el manejo agrícola para estudiar las características físicas y químicas del suelo, permitiendo conocer su composición, estructura y profundidad. Este procedimiento consiste en la excavación de un pozo o zanja de dimensiones controladas, generalmente de entre uno y dos metros de profundidad, donde se pueden observar los distintos horizontes del suelo y tomar muestras representativas para análisis posteriores.
De acuerdo con Griselda Choque Escalante, técnico de investigación de ANAPO, esta práctica es fundamental para una adecuada planificación de los cultivos, ya que permite determinar el tipo de fertilización que requiere el terreno y prevenir problemas relacionados con la compactación o la erosión. Además, mediante la calicata es posible evaluar aspectos como la presencia de raíces, la humedad del suelo, el drenaje y la densidad de cada una de sus capas, información que resulta clave para mejorar la productividad agrícola.
“El objetivo de la calicata es mostrar que es lo que pasa debajo del suelo, muchas veces vemos solo los beneficios que nos da los cultivos de servicio y no vemos los beneficios que tenemos debajo del suelo”.
La especialista señala que el suelo es un sistema dinámico y vivo, en el que habitan millones de microorganismos que cumplen un rol fundamental en la transformación de los nutrientes. Estos organismos trabajan con los elementos presentes en el suelo y los convierten en formas que pueden ser absorbidas por las plantas, lo que demuestra la complejidad y el valor biológico del suelo.
Según explica, este proceso evidencia que el suelo no es simplemente un soporte para los cultivos, sino un sistema complejo que debe manejarse de manera progresiva y sostenible para mantener su fertilidad y funcionalidad a lo largo del tiempo.
Durante la observación en la calicata también es posible identificar el desarrollo de los diferentes tipos de raíces presentes en el suelo. Algunas especies presentan raíces más pivotantes, profundas y gruesas, mientras que otras, como las gramíneas, desarrollan raíces más delgadas pero mucho más abundantes, lo que contribuye de distintas maneras a la estructura y salud del suelo.

“El objetivo de la calicata es mostrar que es lo que pasa debajo del suelo, muchas veces vemos solo los beneficios que nos da los cultivos de servicio y no vemos los beneficios que tenemos debajo del suelo”


“No podríamos decir que una es mejor que otra, pero si necesitamos el complemento de ambas para mejorar nuestro suelo”.
Además de permitir la observación directa de los horizontes del suelo, la calicata facilita la toma de muestras de cada capa para su análisis en laboratorio. A partir de estos estudios se pueden determinar diversos nutrientes esenciales para el desarrollo de los cultivos, así como otras propiedades químicas que influyen directamente en la fertilidad del suelo.
Entre los nutrientes primarios, que son los que las plantas requieren en mayor cantidad, se encuentran el nitrógeno (N), fundamental para el crecimiento vegetativo y el desarrollo de hojas y tallos; el fósforo (P), que cumple un papel importante en el desarrollo radicular, la floración y la formación de semillas; y el potasio (K), que contribuye a la resistencia de las plantas frente a enfermedades, mejora la calidad de los frutos y regula el uso del agua.
También se analizan los llamados nutrientes secundarios, que aunque se requieren en menor cantidad, son igualmente esenciales para el desarrollo de los cultivos. Entre ellos se encuentran el calcio (Ca), que ayuda a la formación de paredes celulares y mejora la estructura del suelo; el magnesio (Mg), componente clave de la clorofila y fundamental para la fotosíntesis; y el azufre (S), que participa en la formación de proteínas y enzimas.
Por otro lado, las plantas también necesitan micronutrientes, elementos que se requieren en cantidades muy pequeñas pero cuya deficiencia puede afectar seriamente el crecimiento y desarrollo de los cultivos. Entre ellos se encuentran el hierro (Fe), manganeso (Mn), zinc (Zn), cobre (Cu), boro (B), molibdeno (Mo) y cloro (Cl).
Además del contenido de nutrientes, las muestras tomadas en una calicata permiten analizar otros parámetros importantes del suelo, como el pH, la materia orgánica, la capacidad de intercambio catiónico (CIC), la salinidad, la textura del suelo —determinada por la proporción de arena, limo y arcilla—, así como los niveles de compactación y la profundidad efectiva de las raíces.
El análisis de todos estos elementos permite a los productores conocer la fertilidad real del suelo y diseñar programas de fertilización más eficientes y adecuados para cada sistema productivo. De esta manera, la calicata se convierte en una herramienta fundamental para mejorar la productividad agrícola, optimizar el uso de fertilizantes y garantizar la sostenibilidad de los sistemas agrícolas a largo plazo.

Redacción: Publiagro














