El Senamhi explica que el humo ayuda a retener el calor del suelo y puede elevar la temperatura hasta dos grados

Con la llegada del invierno, los productores agrícolas de los valles cruceños y de distintas regiones de Bolivia vuelven a enfrentar uno de los mayores riesgos para sus cultivos: las heladas. Este fenómeno climático, caracterizado por el descenso brusco de las temperaturas durante la madrugada, puede provocar graves daños en las plantaciones, llegando incluso a “quemar” hojas, flores y frutos.

Las bajas temperaturas registradas durante la madrugada representan una de las principales amenazas para la producción agrícola, especialmente en zonas donde los cultivos se encuentran expuestos a condiciones climáticas extremas. Ante este escenario, especialistas recomiendan la utilización de fogatas en horarios específicos de la madrugada como una medida de protección para reducir los efectos de las heladas.

De acuerdo con información difundida por el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), el momento más crítico de las heladas ocurre entre las 04:00 y 06:00 de la mañana, periodo en el que la temperatura alcanza su punto más bajo del día, justo antes de la salida del sol.

Durante esas horas, el suelo y las plantas pierden calor de forma acelerada debido al proceso de radiación hacia la atmósfera. Este fenómeno provoca que el aire cercano al suelo se enfríe rápidamente, generando condiciones propicias para la aparición de heladas radiativas, las más comunes en zonas altoandinas y que pueden causar importantes pérdidas en la producción agrícola.

Según el Senamhi, la implementación de fogatas en ese horario puede contribuir a reducir los efectos de este fenómeno climático. El humo generado por la combustión forma una capa que actúa como una barrera parcial, disminuyendo la pérdida de calor del suelo hacia el cielo.

Además, el humo funciona como una especie de “techo térmico”, que ayuda a retener parte del calor acumulado durante el día. Este efecto permite elevar ligeramente la temperatura del aire en las zonas cercanas al cultivo.

Aunque el incremento térmico puede parecer mínimo, los especialistas señalan que incluso una variación de 1 a 2 grados centígrados puede marcar una diferencia significativa entre el daño y la protección de las plantas frente a las heladas.

Por esta razón, en varias regiones productoras del altiplano y los valles altos, los agricultores suelen encender fogatas o aplicar otros métodos tradicionales durante la madrugada como parte de sus estrategias para enfrentar los riesgos climáticos.

“El momento más crítico de las heladas ocurre entre las 04:00 y 06:00 de la mañana, periodo en el que la temperatura alcanza su punto más bajo del día, justo antes de la salida del sol”

Foto: Internet
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Materiales que no deben utilizarse en fogatas

Sin embargo, los expertos advierten que no cualquier material debe ser utilizado para encender fogatas, ya que algunos pueden generar contaminación y afectar tanto a las personas como a los propios cultivos.

Entre los materiales que no se deben quemar se encuentran plásticos, llantas o neumáticos, aceites usados, basura doméstica, espumas, telas sintéticas o madera tratada o pintada. Estos elementos liberan gases tóxicos y partículas contaminantes que pueden perjudicar la salud de las personas y animales, contaminar el suelo y el agua, además de dañar hojas, flores y frutos.

Materiales adecuados para realizar fogatas

Por el contrario, se recomienda utilizar material orgánico natural, como restos de poda, leña seca, rastrojo agrícola, paja o residuos vegetales, e incluso bosta seca en algunas zonas rurales. Estos materiales producen humo que ayuda a formar la capa térmica que reduce la pérdida de calor sin generar contaminantes peligrosos.

Los especialistas también señalan que las fogatas deben realizarse de manera controlada y en puntos estratégicos del cultivo, especialmente durante el horario crítico de la madrugada, para que puedan cumplir su función de protección.

Con estas prácticas, los productores buscan reducir las pérdidas en cultivos sensibles a las bajas temperaturas y fortalecer las estrategias de adaptación frente a los eventos climáticos extremos que cada año afectan al sector agrícola en Bolivia.

Redacción: Publiagro