
El monitoreo de hembras ovígeras y la crianza especializada permiten proyectar una oferta sostenible para productores acuícolas

El laboratorio de producción de camarones del INIAF avanza en la consolidación de su programa de acuicultura experimental con un área específica destinada a la reproducción del Camarón Gigante de Malasia. En esta sección se encuentran los camarones jóvenes, hembras y adultos reproductores, donde se inicia el proceso de apareamiento y se sientan las bases para una futura producción a gran escala.
En esta área, el trabajo técnico es constante. Se realiza monitoreo permanente de los ejemplares, control de alimentación y seguimiento del ciclo reproductivo. La ingeniera Wilma Rollano Mostajo, técnico de campo en acuicultura experimental, explicó el procedimiento que permite garantizar la reproducción continua de la especie.
“Una vez que identificamos la hembra ovígera a través de un monitoreo constante, alimentación con balanceado, carne de tilapia para asegurar su ciclo de reproducción, las hembras tienden a tener huevos cada mes, la reproducción de los camarones es durante todo el año”, detalló.
Cuando se detectan las hembras con huevos, estas son trasladadas al laboratorio, donde comienza la fase de larvicultura. En esta etapa se trabaja con agua salina, condición necesaria para el desarrollo inicial de las larvas. Posteriormente, en las etapas juveniles y adultas, los camarones son mantenidos en agua dulce en estanques adecuados para su crecimiento y adaptación.
El proyecto ha evolucionado de manera progresiva. En sus inicios, el laboratorio contaba únicamente con reproductores; sin embargo, actualmente dispone de juveniles, prejuveniles, tanques de pre cría y reproductores completamente desarrollados, aclimatados y adaptados a las condiciones locales.
“Posteriormente vamos a tener una producción a gran escala para ofrecer a los productores interesados en producir estos camarones”, adelantó la especialista.
El proceso de apareamiento
El apareamiento del Camarón Gigante de Malasia sigue un proceso natural cuidadosamente observado por los técnicos. Generalmente, el macho selecciona a la hembra que presenta huevos en el cefalotórax, los cuales adquieren un color naranja claro, señal de que está lista para el proceso reproductivo.

“Una vez que identificamos la hembra ovígera a través de un monitoreo constante, alimentación con balanceado, carne de tilapia para asegurar su ciclo de reproducción, las hembras tienden a tener huevos cada mes, la reproducción de los camarones es durante todo el año”


El cortejo dura aproximadamente cuatro días, tiempo durante el cual se produce la fecundación. Una vez realizada, los huevos que la hembra tenía en la parte superior del cuerpo se trasladan hacia el abdomen, donde completan su desarrollo antes de la eclosión.
Diferencias entre macho y hembra
La identificación de los ejemplares es fundamental para la selección genética y el manejo reproductivo. El macho se caracteriza por tener las quelas más grandes y alargadas, además de presentar una tonalidad más azulada. En cambio, la hembra posee el abdomen más abierto, rasgo que facilita su reconocimiento y diferenciación.
Mejoramiento genético
El laboratorio también trabaja en el fortalecimiento genético de la especie. Desde la etapa juvenil se monitorea el crecimiento, tamaño y desarrollo de las quelas. Los ejemplares que presentan mejores características son seleccionados como futuros reproductores.
“El reproductor más grande que hemos tenido hasta ahora mide 30 centímetros que es el tamaño normal”, destacó Rollano.
Con estos avances, el INIAF busca consolidar una alternativa productiva para el sector acuícola, promoviendo la diversificación y el desarrollo de nuevas oportunidades económicas para productores interesados en incursionar en la cría del Camarón Gigante de Malasia.

Redacción: Publiagro
















