
El buen manejo de fertilización impulsa el desarrollo de la variedad SW4793, con proyección de venta como semilla para la campaña de invierno

Un cultivo de soya establecido en la zona El Chilcar está mostrando un desarrollo favorable gracias a un adecuado proceso de fertilización, según informó el productor Chaly Balderas Cortéz, quien lleva adelante esta experiencia como una apuesta innovadora en el área.
La variedad sembrada es la SW4793, un material de ciclo intermedio que alcanza su madurez fisiológica aproximadamente a los 110 días. De acuerdo con el productor, se trata de su primera incursión en este cultivo en la zona, con resultados iniciales que calificó como alentadores.
El buen crecimiento de las plantas —con desarrollo uniforme, buen porte y formación adecuada de vainas— es atribuido principalmente al manejo nutricional aplicado desde etapas tempranas. El plan de fertilización permitió cubrir los requerimientos del cultivo, favoreciendo el establecimiento y el llenado de grano.
Producción con destino estratégico
Uno de los principales objetivos de esta siembra es destinar la producción a la venta como semilla para la campaña de invierno en zonas productoras del departamento de Santa Cruz, donde la soya constituye uno de los pilares de la economía agrícola.
La producción de semilla certificada representa un valor agregado importante, ya que exige altos estándares de calidad genética y fisiológica, además de un manejo agronómico más riguroso que el grano comercial.

“Para el productor, esta primera experiencia no solo representa un aprendizaje técnico, sino también una oportunidad de diversificación y generación de mayores ingresos”


Una experiencia novedosa para la zona
El desarrollo exitoso de la soya en El Chilcar resulta relevante porque no es tradicionalmente reconocida como una zona sojera consolidada. En muchas áreas fuera del núcleo productivo cruceño, factores como condiciones de suelo, disponibilidad de humedad o manejo tecnológico suelen representar limitantes para este cultivo.
Sin embargo, experiencias como la de Balderas Cortéz demuestran que, con planificación técnica adecuada —especialmente en fertilización y selección varietal— es posible ampliar la frontera agrícola hacia nuevas zonas con potencial productivo.
La variedad SW4793, con su ciclo de 110 días, ofrece ventajas en esquemas de rotación y planificación, permitiendo ajustar fechas de siembra y cosecha de acuerdo con las condiciones climáticas locales.
Potencial de expansión
La soya es uno de los cultivos más importantes de Bolivia y de Sudamérica, tanto por su aporte a la producción de aceite y harina como por su rol en la alimentación animal y las exportaciones. La posibilidad de que nuevas zonas demuestren adaptación exitosa amplía el panorama productivo y fortalece la seguridad en el abastecimiento de semilla.
Para el productor, esta primera experiencia no solo representa un aprendizaje técnico, sino también una oportunidad de diversificación y generación de mayores ingresos, especialmente si la producción cumple con los estándares requeridos para su comercialización como semilla en la campaña de invierno.
El avance del cultivo en El Chilcar abre así una puerta a futuras siembras y consolida la importancia del manejo agronómico como factor determinante en el éxito productivo.

Redacción: Publiagro














