Cinco comunidades reportan daños tras lluvias intensas y bajas temperaturas; autoridades evalúan pérdidas y gestionan apoyo

Las lluvias acompañadas de granizadas y un marcado descenso de temperaturas vuelven a encender la alarma en los valles de Cochabamba. De acuerdo con reportes del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), el fenómeno se presentó con intensidad en varios municipios, provocando daños directos en la producción agrícola.
Richard Zurita, director de Desarrollo Productivo del municipio de Arbieto, informó que al menos cinco comunidades resultaron afectadas por la caída de granizo. “Más que todo, la granizada ha impactado en la producción de durazno. Este año la producción alcanzó cerca del 90%, pero estimamos que un 30% sufrió daño por este evento climático”, explicó. Según el balance preliminar, alrededor del 70% de la fruta pudo cosecharse sin mayores perjuicios, mientras que el resto presenta golpes y pérdida de calidad comercial.
El maíz, cultivo clave para la seguridad alimentaria local, también fue alcanzado por el fenómeno. Zurita detalló que entre cuatro y cinco comunidades reportaron afectación directa en parcelas de este grano, con plantas dañadas en su fase de desarrollo. “Estamos evaluando comunidad por comunidad el porcentaje de daño. Ya tenemos la información consolidada y estamos presentando la documentación correspondiente ante la Gobernación y el Gobierno central”, señaló.
En paralelo, la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR) departamental confirmó que el municipio de Mizque también registró una granizada en días recientes. En esta zona, las brigadas técnicas continúan cuantificando las pérdidas para definir los mecanismos de apoyo. Mientras tanto, el municipio activó recursos propios para asistir a los productores más golpeados, priorizando semillas, insumos y orientación técnica para mitigar el impacto en la próxima campaña.
Los especialistas advierten que la combinación de lluvias intensas, granizo y temperaturas bajas genera un estrés severo en cultivos de valle, especialmente en frutales como el durazno, que se encuentra en etapa de maduración, y en el maíz, que depende de una adecuada fotosíntesis para formar mazorcas. Además de la pérdida directa de volumen, los productores enfrentan un deterioro en la calidad, lo que reduce precios en mercado y compromete los ingresos familiares.

“Las granizadas de los últimos días afectaron principalmente a los cultivos de durazno y maíz en valles de Cochabamba, obligando a activar evaluaciones y solicitudes de ayuda”


Desde las autoridades locales se insiste en la necesidad de acelerar los trámites para declarar zonas de emergencia, lo que permitiría canalizar ayuda más rápida y acceder a programas de recuperación productiva. “El apoyo del municipio está presente, pero necesitamos articular con instancias departamentales y nacionales para llegar a todos los afectados”, subrayó Zurita.
Un problema recurrente en los valles
Las granizadas no son un hecho aislado en Cochabamba. En gestiones anteriores, eventos similares afectaron a productores de durazno, papa y maíz en municipios de los valles altos y centrales. Registros climáticos y reportes de prensa de años previos dan cuenta de tormentas de granizo que, en algunos casos, arrasaron con más del 40% de la producción en determinadas comunidades.
Especialistas en agrometeorología señalan que estos episodios tienden a intensificarse por la variabilidad climática, aumentando la frecuencia de tormentas cortas pero muy agresivas. Por ello, recomiendan fortalecer sistemas de alerta temprana, promover el uso de coberturas y mallas antigranizo en frutales, y diversificar calendarios de siembra para reducir el riesgo.
La experiencia pasada muestra que, sin medidas preventivas, cada granizada se traduce en pérdidas económicas, migración temporal de mano de obra y mayor dependencia de ayuda estatal. Frente a este escenario, los productores de Arbieto y Mizque piden que la emergencia actual se convierta también en una oportunidad para invertir en resiliencia agrícola y reducir la vulnerabilidad ante futuros eventos climáticos.

Redacción: Publiagro














