La polilla Tuta absoluta y los Trips son responsables de severos daños, obligando a intensificar controles para evitar pérdidas productivas

Los valles cruceños, principales zonas productoras de tomate del departamento de Santa Cruz, enfrentan la permanente amenaza de dos de las plagas más destructivas para este cultivo: la polilla del tomate (Tuta absoluta) y los Trips, cuyos ataques pueden ocasionar hasta un 50% de pérdidas cuando no se aplican medidas oportunas de control.

Estas plagas afectan distintas partes de la planta y reducen significativamente el rendimiento y la calidad de la producción, generando preocupación entre los agricultores de comunidades productoras.

Ante esta situación, el Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT) viene desarrollando constantes actividades de manejo integrado en comunidades como Pulquina Arriba y La Tranca, donde se aplican diferentes métodos de control que incluyen prácticas culturales, etológicas, ecológicas y químicas, con el objetivo de reducir la incidencia y el impacto de estos insectos.

De manera paralela, el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG), en el marco del Proyecto Hortalizas y la política de reactivación económica productiva, llevó adelante una campaña de prevención fitosanitaria en la comunidad de Agua Clara, municipio de Pampa Grande, en coordinación con el gobierno municipal y el IPDSA.

La campaña incluyó la aplicación de insumos a base de oxicloruro de cobre y la instalación de trampas con feromonas, herramientas clave para el monitoreo y control de la polilla del tomate, además de acciones preventivas contra el pasmo, otra enfermedad que afecta al cultivo.

“El ataque es más crítico durante las etapas de floración, formación y llenado de fruto, momentos en los que se define el rendimiento final del cultivo”

Foto: CIAT
Foto: CIAT

La plaga más destructiva del tomate

La Tuta absoluta es considerada la plaga más dañina del tomate, con la capacidad de provocar entre el 80% y el 100% de pérdidas si no es controlada adecuadamente.

Sus larvas atacan directamente la planta en diferentes partes. En las hojas, forman galerías o minas que reducen la fotosíntesis y debilitan el desarrollo vegetal. En los tallos, afectan la estructura de la planta, mientras que en los frutos provocan perforaciones que facilitan el ingreso de hongos, generando pudrición y dejando el tomate fuera de los estándares comerciales.

El ataque es más crítico durante las etapas de floración, formación y llenado de fruto, momentos en los que se define el rendimiento final del cultivo.

Otro factor que agrava el problema es su rápida reproducción. Esta plaga puede desarrollar múltiples generaciones al año y tiene alta capacidad de adaptación, incluso generando resistencia a insecticidas cuando no se aplican estrategias adecuadas de manejo.

Prevención, clave para proteger la producción

Frente a este escenario, los técnicos recomiendan la implementación de un manejo integrado que combine monitoreo permanente, uso de trampas, eliminación de residuos de cosecha y aplicaciones fitosanitarias oportunas.

Estas acciones buscan proteger la producción de tomate, una actividad fundamental para la economía de los valles cruceños y el abastecimiento del mercado nacional.

Redacción: Publiagro

La polilla genera daños en el tomate generando pérdidas porque ya se pueden vender/ Foto: CIAT