Zafreros denuncian que las beneficiadoras pagan por debajo del acuerdo firmado en enero, mientras el sector advierte impactos sociales y productivos en toda la Amazonía beniana

La zafra de castaña en el Beni arrancó con conflicto. Los zafreros se declararon en estado de emergencia tras denunciar que las empresas beneficiadoras incumplen el precio acordado de Bs 400 por caja de almendra, firmado el 7 de enero entre empresarios, sindicatos y autoridades. Según Alfredo Rodríguez, dirigente de los zafreros, hoy se ofrecen Bs 250 a Bs 350, pese a que el convenio establece un precio base no modificable a la baja y un reparto equitativo: 50% para el barraquero y 50% para el zafrero.

El dirigente detalló que el acuerdo fue suscrito por varias firmas y entidades —entre ellas Cadena Oro, Proboal, Cirabo y el Ministerio de Trabajo— con una cláusula clara: el precio solo puede incrementarse, no reducirse. “Nos sorprendió encontrar ofertas de Bs 350 en boca de fábrica; por eso pedimos reunión urgente con las partes que firmaron”, afirmó.

Desde el sector empresarial, la justificación apunta a una caída del precio internacional de la almendra. Sin embargo, los zafreros sostienen que el compromiso interno debe respetarse para garantizar previsibilidad en la campaña y evitar que el ajuste recaiga solo en el trabajador. “Si se rompe el acuerdo, se rompe la confianza de toda la cadena”, advierten.

La protesta no es menor: la zafra moviliza miles de familias temporeras que dependen de estos ingresos para sostenerse el resto del año. Un recorte de Bs 50 por caja puede significar varios cientos de bolivianos menos por trabajador al cierre de la temporada, en un contexto de costos crecientes en transporte, alimentación y herramientas.

“El pago de Bs 350 por caja, cuando el convenio fija Bs 400, desata una emergencia que amenaza ingresos, empleo y la próxima zafra de castaña en el Beni”

Los castañeros observan la baja del precio pactado / Foto: Internet
Los castañeros observan la baja del precio pactado / Foto: Internet

La castaña y su peso económico en el Beni

La castaña amazónica es uno de los pilares productivos del norte del Beni (Riberalta, Guayaramerín y comunidades rurales). Genera empleo directo en la recolección y en plantas beneficiadoras, e ingreso indirecto para transporte fluvial, comercio y servicios. Además, es un producto de exportación que aporta divisas y posiciona a la región en mercados internacionales.

Cuando el precio interno se contrae:

  • Cae el ingreso familiar y se reduce el consumo local.
  • Se desincentiva la zafra, elevando el riesgo de abandono de áreas de recolección.
  • Se tensiona la relación laboral, con protestas y paros que afectan la continuidad de la cadena.
  • Se resiente la economía regional, al disminuir la circulación de dinero en pueblos y ciudades del norte amazónico. 

A largo plazo, el incumplimiento de acuerdos puede empujar a los zafreros hacia actividades de mayor impacto ambiental o informalidad, debilitando un modelo que, bien gestionado, es compatible con la conservación del bosque.

Lo que está en juego

El conflicto pone sobre la mesa un dilema clásico de las economías primarias: cómo absorber la volatilidad internacional sin trasladar todo el costo al eslabón más débil. Para los zafreros, respetar el precio pactado es una línea roja. Para los empresarios, el desafío es sostener márgenes en un mercado externo inestable.

La salida pasa por reinstalar la mesa firmante del convenio, transparentar costos y precios de exportación, y buscar mecanismos de ajuste compartido. Si no hay acuerdo, la emergencia podría escalar a medidas de presión que paralicen la zafra y agraven las pérdidas para todos. En el Beni, la castaña no es solo un producto: es sustento, empleo y futuro para miles de familias amazónicas.

Redacción: Publiagro